Las enfermedades infantiles que vuelven preocupan más que la viruela del mono

·5  min de lectura
Los pediatras de Atención Primaria recuerdan que el colegio puede ser un escenario de contagios no sólo de Covid-19, sino de otras enfermedades comunes que en este momento les preocupan más. (Foto: Getty)
Los pediatras de Atención Primaria recuerdan que el colegio puede ser un escenario de contagios no sólo de Covid-19, sino de otras enfermedades comunes que en este momento les preocupan más. (Foto: Getty)

La vuelta al trabajo y el regreso a las aulas genera ciertas dudas e incertidumbre ya que será el primer curso sin medidas específicas por el Covid-19, pero los pediatras tienen el punto de mira en otras enfermedades causadas por diferentes virus que les preocupan más. No, tampoco se trata del 'monkeypox' o la viruela del mono, sino de otras infecciones comunes que casi hemos olvidado.

Pero el frío, el incremento de las interacciones sociales y de las actividades en interiores son elementos que podrían facilitar el contagio de estas infecciones de transmisión respiratoria.

“La incidencia de Covid-19 está a la baja, pero no sabemos qué pasará cuando vuelva el frío, a lo que se unen las informaciones sobre nuevos virus emergentes y brotes epidémicos, como el de la viruela del mono, que se ha extendido rápidamente por Europa. Esto aumenta la incertidumbre”, señala el doctor Pedro Gorrotxategi, vicepresidente tercero de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

Si bien es cierto que el descenso de la incidencia de la Covid-19 en los últimos meses hace que se contemple con cierto optimismo el inicio del nuevo curso escolar, los pediatras de Atención Primaria recomiendan tomar precauciones frente a otros virus respiratorios en esta esperada rentrée.

Con respecto a otro de los virus emergentes que ha acaparado titulares este verano, el de la viruela del mono, tampoco se prevé un aumento de contagios. Mientras que en el continente africano, tradicionalmente, se ha asociado a una mortalidad importante y mayor riesgo en niños, en Europa está mostrando una mortalidad mucho menor en todas las edades y en la que los niños apenas se ven afectados, tal y como indican los datos.

El riesgo de la viruela del mono en los colegios es “realmente muy bajo”, afirma el Dr. Gorrotxategi. El principal mecanismo de transmisión está siendo el contacto muy próximo y prolongado piel con piel, lo que hace improbable la transmisión en el centro escolar.

“El aislamiento de los enfermos en sus domicilios, hasta que los síntomas desaparecen, es la medida necesaria, y en principio las escuelas no son un entorno de riesgo especial para esta enfermedad. No debe ser un motivo de preocupación importante en los colegios”, asegura el experto.

Sin embargo, en los primeros años de escolarización y hasta que llegan a la adolescencia, "los niños sufren con frecuencia otras infecciones de las que tanto los padres como los especialistas debemos estar pendientes como la conjuntivitis, catarros, bronquiolitis, gripe y gastroenteritis aguda". 

En concreto, la bronquiolitis afecta a tres de cada cuatro de los menores de dos años. Ser trata de una infección de las vías respiratorias que afecta a los bronquios y bronquiolo, y que históricamente ha colapsado las urgencias pediátricas ya que si progresa afecta también a los pulmones y puede causar problemas graves. Durante la pandemia remitió debido a la ausencia de contacto directo. Ahora podría resurgir con fuerza (de octubre a enero son los meses más críticos). También la gastroenteritis por rotavirus afecta, sobre todo, a los niños más pequeños y puede provocar diarrea, vómitos y deshidratación. Ambas enfermedades se dan, en general, entre los meses de octubre y febrero.

En el primer caso los pediatras aconsejan observar la respiración. Si el niño tiene dificultad importante para respirar, lo notarás porque respira muy rápido. Esta señal debería hacer que te pusieras en marcha. Si se marcan mucho las costillas, oyes un “quejido” al respirar, las uñas o los labios están azulados, está muy pálido o hace pausas respiratorias, no tardes en pedir ayuda médica. Además si está muy agitado o decaído, tiene fiebre alta, tiene dificultad para alimentarse o se nota que moja poco el pañal no hay duda de que algo pasa.

Los signos que deben hacernos sospechar de gastroenteritis agua son los vómitos que no cesan por un tiempo mayor o igual a 24 horas, la fiebre alta y la debilidad muscular generalizada, mareos o cansancio. Otros síntomas que requieren ayuda médica son la sed intensa, la boca seca y la orina de color amarillo, así como la disminución del volumen urinario. En lactantes: aumento de horas de sueño, irritabilidad, llanto sin lágrimas, fontanelas deprimidas, ojos hundidos, avidez al beber leche o líquidos.

Además, los pediatras recuerdan que la pandemia “ha producido un descenso de las vacunaciones infantiles y, por ello, enfermedades que son poco frecuentes desde hace unas décadas, podrían regresar".

Es el caso del sarampión, que puede tener consecuencias graves, o incluso de la poliomielitis, que "puede producir muertes y parálisis que, como se ha visto en Londres y Nueva York, si se descuida su vacunación, puede incluso reaparecer en países occidentales”.

En cuanto a las medidas de protección, los especialistas recuerdan que existen unas pautas generales (para la Covid) y estas otras infecciones. Las precauciones recomendadas son:

  • El lavado de manos, ya sea con gel hidroalcohólico o con agua y jabón. Un gesto que debe ser frecuente a lo largo del día, pero que no debemos saltarnos al manipular alimentos y sobre todo, antes y después de ir al aseo.

  • Tapar la boca con pañuelos desechables, o bien con el codo, al toser y estornudar, para evitar que las manos sean vehículo de transmisión de infecciones.

  • Realizar actividades en el exterior cuando las condiciones climáticas lo permitan.

  • Ventilación adecuada de los interiores en los centros educativos.

  • Es recomendable que los menores enfermos, por ejemplo, si han presentado fiebre la noche o el día anterior, no acudan al colegio hasta que desaparezcan los síntomas.

  • Los niños de seis o más años con síntomas catarrales leves pueden usar mascarilla facial durante unos días, hasta que sus síntomas mejoren, tanto en el colegio como en otros ámbitos, para proteger a abuelos y otras personas especialmente vulnerables.

  • Como recomendación general frente a las infecciones, los pediatras apoyan la lactancia materna y no consumir tabaco en hogares con niños.

Conviene saber que las vacunaciones del rotavirus (para lactantes menores de seis meses) y la gripe (a partir de los seis meses de edad) están incluidas en los calendarios vacunales oficiales solo para algunos niños de más riesgo; la del rotavirus, para los nacidos prematuros y la de la gripe para los que padecen otras enfermedades de riesgo (cardiopatías, inmunodepresión, etc.).

"Pero ambas vacunas pueden ser usadas en todos los niños, a la edad correspondiente, para mejorar la protección natural frente a estas infecciones”, asegura Ángel Hernández, portavoz de AEPap en vacunas y asesor del Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Más historias que te pueden interesar:

VIDEO: Una joven conquista a sus seguidores al contar cómo es su día a día con disfagia

Por qué es tan común la otitis en los niños menores de tres años

El sistema inmunitario no debe estar fuerte, debe ser estable: te explico por qué

El factor que más daña tus pulmones y del que debes protegerte según los neumólogos