Encuentro en el Vaticano: el mensaje de Alberto Fernández que le llevó Fabiola Yañez al papa Francisco

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Papa Francisco; Fabiola Yañez; Scholas Occurrentes
Papa Francisco; Fabiola Yañez; Scholas Occurrentes

ROMA.- La primera dama, Fabiola Yañez, volvió a verse hoy con el papa Francisco, por segunda vez en una semana, esta vez en el marco de un evento de la fundación pontificia Scholas Occurrentes, con la que Santo padre colabora junto a otras “first ladies” latinoamericanas, en la sede romana del Palazzo San Calisto, en el barrio de Trastevere.

A diferencia de la audiencia oficial, con pocas sonrisas y muy protocolar, que le concedió la semana pasada a Alberto Fernández y su comitiva, al saludar a Yañez el Papa se mostró cálido. Y ella aprovechó para enviarle un mensaje de agradecimiento de parte de su pareja, que culminó el viernes pasado en esta capital una gira europea en la que buscó apoyo a las negociaciones del país con sus acreedores internacionales e incluso se reunió con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.

Georgieva viajó para participar de un seminario en el Vaticano en el que también asistieron el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, entre otras figuras, como el exsecretario de Estado estadounidense, John Kerry, con quien también se reunió el Presidente.

“[Alberto] está muy agradecido, muy agradecido, le fue bien y le agradece un montón todo lo que hizo”, le dijo Yáñez al Papa al saludarlo, cuando también le manifestó que ella estaba “muy feliz de estar” ahí.

Vestida de riguroso negro y con barbijo al tono, la primera dama, que es coordinadora de la Alianza de Cónyuges de Jefes de Estado y Representantes (ALMA), estuvo en el grupo de personalidades que recibió al Papa -también con barbijo- en el pasillo del segundo piso del Palazzo San Calisto, edificio que es propiedad del Vaticano, donde tiene su sede Scholas. Allí también estaban el ministro de Educación de Italia, Patrizio Bianchi y el de Salud, Roberto Speranza.

Con ellos, la fundación pontificia selló un acuerdo para que los alumnos secundarios de Italia participen de un programa de salud emocional, imprescindible para salir a flote después de los efectos nefastos del aislamiento y de la educación a distancia provocados por la pandemia. Además, estaban los directores mundiales de la fundación, José María del Corral y Enrique Palmeyro, quienes hace 20 años trabajaron junto al entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en las Escuelas Vecinales, origen remoto de lo que es hoy una fundación de alcance global.

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Yañez, que es coordinadora del ALMA, fue la única del grupo que participó de una cita que fue a distancia para sus pares. “Para mí es un gran honor y una alegría poder estar presente aquí, en representación de todas de mis colegas de Latinoamérica”, dijo a su turno, micrófono en mano, ante el Santo Padre. Después, en un acto simbólico que marcó el evento, con su mano removió la tierra de un recipiente, “gesto que significa que desde este nuevo renacer podamos construir unión, solidaridad en todo el mundo”, explicó. “Y pido por mi país: necesitamos estar unidos porque como hemos dicho ya, nadie se salva solo”, agregó, desatando aplausos de los presentes, incluso del Papa, que volvió a saludarla con un apretón de manos.

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Acto seguido, vía Zoom, intervinieron las primeras damas de Brasil, Michelle Bolsonaro; de Chile, Cecilia Morel; de Honduras, Ana García Hernández; de Panamá, Yazmín Colón de Cortizo y de República Dominicana, Raquel Arbaje, que también se comprometieron a trabajar con Scholas y repitieron el simbólico gesto de remover la tierra de un pozo.

Nueva escuela Fratelli Tutti

En un evento en el que varios jóvenes del mundo brindaron su emotivo testimonio de cómo Scholas les cambió la vida, al margen de inaugurar tres nuevas sedes de Scholas –en Washington, Estados Unidos; en Valencia, España; y en Sydney, Australia (la primera en Oceanía)-, el ex arzobispo de Buenos Aires le dio su bendición a una nueva Escuela de Formación Política bautizada “Fratelli Tutti”. De hecho, la escuela se inspira en la última encíclica del Pontífice sobre la fraternidad y la amistad social y está destinada a jóvenes de todo el mundo desilusionados con la política actual, que buscan trabajar por el bien común, explicaron.

Su director ejecutivo será Juan Maquieyra, joven político de 34 años vinculado al PRO, que para hacerse cargo de este novedoso proyecto renunció a su puesto de asesor en el gabinete porteño de Horacio Rodríguez Larreta y que fue presidente del Instituto de la Vivienda de la ciudad.

Maquieyra, que saltó a la fama cuando en 2012, siendo estudiante de una maestría en Harvard le hizo una pregunta incómoda a la entonces presidenta Cristina Kirchner-, estuvo presente, pero no habló. Le cedió la palabra al consultor español Antonio Sola, conocido estratega político español y asesor de diversos personajes políticos (entre los cuales Francisco De Narváez, Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey), que se ocupará de la parte “técnica” de la escuela, a través de la Fundación Liderar con Sentido Común, que preside.

“Lo que se busca es poner al servicio de todos nuestras manos para construir un mundo mejor. Eso es lo que queremos”, dijo Sala, que destacó que la escuela no será “ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha”.

Cuando Jacopo, un joven italiano que se sumó a esta iniciativa, preguntó al Pontífice “¿cómo los jóvenes pueden cambiar la política?”, Francisco, luego de admitir que no tiene la varita mágica, recordó que “la política es la forma más alta de la caridad”. “El amor es político, es social y cuando falta la universalidad del amor, la política se enferma, se vuelve mala”, aseguró el Pontífice, que contó que cuando le hablan de cómo está la política en el mundo, “el test es ver donde hay guerras. “Ahí está la derrota de la política. Una política que no logra el diálogo, que no tiene en mente que la unidad es superior al conflicto, está terminada”, sentenció, al denunciar por otro lado a quienes venden armas. “Me duele en el corazón ver que algunos sacerdotes bendicen las armas”, confesó entonces.

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En ese momento lo escuchaba con atención también el sacerdote argentino Fabián Baéz, que viajó especialmente para el lanzamiento de la escuela, en la que también colabora. Fundador de varios proyectos de asitencia comunitaria y de liderazgo, Báez saltó a la fama al principio del pontificado, cuando el papa Francisco, a quien conoce desde hace tiempo, lo invitó a subirse al papamóvil en medio de una audiencia general.

El evento, con problemas técnicos y que se hizo demasiado largo –duró más de dos horas y el Papa no ocultó que ya estaba cansado-, culminó con una conexión con El Impenetrable, Chaco, donde Scholas inauguró un centro cultural para chicos con adicciones en una escuela rural. Entonces, apareció el gobernador de esa provincia, Jorge Capitanich, que ponderó la iniciativa. “Aquí vamos a tener la posibilidad de albergar a 30 niños y adolescentes, un taller, infraestructura deportiva… Aquí vamos a defender la casa común de la que usted habla y vamos a construir un sistema de inclusion social y desarrollo”, aseguró el gobernador, a través de la pantalla. Capitanich también le transmitió al Papa “el afecto de todo el pueblo”. “Siempre rezamos por usted, sabemos que usted reza con nosotros y queremos decirle que estamos comprometidos a construir un mundo fraterno, inspirados por usted”, subrayó. “Estas no son palabras, sino un compromiso de acción”, cerró.

Antes de retirarse entre aplausos, visiblemente agotado, el Papa bendijo a todos los presentes, entre los cuales estaba, en primera fila, la embajadora argentina ante la Santa Sede, María Fernanda Silva, el sacerdote santafesino Lucio Ruiz, número dos del Dicasterio para las Comunicaciones y el arzobispo Marcelo Sánchez Sorondo, “canciller” de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales. Y volvió a elogiar a la fundación Scholas Occurrentes por arriesgarse a emprender experiencias educativas innovadoras en todo el mundo: “gracias por el coraje, por la valentía y no tengan miedo: quedarse quietos es fosilizarse. Gracias por lo que hacen y gracias por animarse a ir más allá de las fronteras”.

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