Encuentran el misterioso oso dorado del que apenas se sabe nada

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El oso dorado encontrado en Perú
Crédito: Michael Tweddle
El oso dorado encontrado en Perú Crédito: Michael Tweddle

Para un especialista en conservación de la naturaleza, hay pocas cosas mejores que encontrar una especie poco conocida, de la que la ciencia no tiene muchos datos, y en el mismo lugar en el que ya estás investigando. Y entre esas pocas cosas que lo pueden mejorar estaría dar con un ejemplar muy curioso.

Como, por poner un ejemplo cualquiera, un oso dorado. Un individuo con el color del pelaje que parece oro, algo que el resto de sus congéneres no tienen.

Esto es lo que le ha ocurrido a un equipo de investigación de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia. Realizaron un viaje a los Andes peruanos con la intención de estudiar a los choros de cola amarilla, un tipo de mono endémico de la zona. Pero al llegar allí, la gente local y miembros de organizaciones conservacionistas les comentaron que por la zona se podían ver osos de anteojos (Tremarctos ornatus).

Y los investigadores saltaron a la oportunidad. Porque este tipo de osos, también endémicos de esta región, son muy poco conocidos. Apenas se sabe nada de su ecología ni de su comportamiento, ya que se trata de una especie muy elusiva.

Para que nos hagamos una idea de hasta qué punto es elusiva, hasta hace relativamente poco se pensaba que estos animales eran nocturnos. Pero estudios de mediados de la década de 2000 demostraron que se trata de animales diurnos.

Gracias a este estudio hemos podido saber que estos animales funcionan en grupos. Si los grupos son o no familiares aún no está claro, pero esto también cambia lo que se pensaba que se sabía, ya que se asumía que esta especie de oso andino era una especie solitaria.

Mientras observaban y trataban de aprender más de esta especie, apareció la segunda sorpresa: el oso dorado. Un animal que los investigadores definen como “sorprendente”. Pero que no tienen aún ni idea de por qué es así, que supone para el animal este cambio de coloración, y si es más o menos frecuente dentro de la especie.

Pero hay otra buena noticia. Además de haber encontrado oso de anteojos donde no se esperaba – encontrado para la ciencia, esto es, porque la población local es perfectamente consciente de que están allí – y haber podido aprender algo más sobre ellos, el simple hecho de que estén es una buena noticia.

Los osos de anteojos, y esto lo tienen en común con otras especies de oso, son lo que en conservación se conoce como “especies paraguas”. Para proteger y conservar al oso, hace falta mucho territorio, y poner en marcha medidas que ayudan a otro gran número de especies. Protegiendo al oso se protege a todo ser vivo que comparte ecosistema con él, como si el oso fuese un “paraguas” que protege de la lluvia.

Y sus amenazas son la destrucción del hábitat y las interacciones con la población humana. Pocos factores hay que sean más comunes para un sinfín de especies.

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