Tras encerrarse en una piedra, el artista francés Poincheval incuba huevos en París

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El artista francés Abraham Poincheval incuba varios huevos de gallina durante el inicio de una nueva 'performance' el 29 de marzo de 2017 en el Palacio de Tokio de París

El artista francés Abraham Poincheval incuba varios huevos de gallina durante el inicio de una nueva 'performance' el 29 de marzo de 2017 en el Palacio de Tokio de París (AFP | Stephane de Sakutin)

El artista francés Abraham Poincheval, quien se encerró en una piedra durante ocho días, se impuso desde este miércoles el desafío de incubar una decena de huevos de gallina en el Palacio de Tokio de París, su primera representación con "seres vivos".

"Un hombre incubando huevos me interesa porque plantea el tema de la metamorfosis y el género", explicó Poincheval, quien salió hace tres semanas "un poco aturdido" de una cavidad tallada dentro de una roca de 12 toneladas.

El artista de 44 años incubará una decena de huevos de gallina hasta que eclosionen bajo la mirada del público. Se encerró este miércoles en una caja de plexiglás que, según él, conservará un ambiente "estable".

Dentro tiene agua y comida y una silla que usa para incubar, con un hueco y un sistema para colocar los huevos.

Se prevé que la 'performance', llamada 'Huevo', dure entre 21 y 26 días. El artista se autoriza una salida de media hora por día.

Poincheval reconoció que este trabajo le inquieta más que el anterior. "Antes (...) estaba dentro de las cosas. En este caso se trata de una verdadera transformación, estoy al exterior, soy el que rodea", explicó.

Además, dijo, estará en "contacto mucho más directo con el público". "Normalmente estoy solo con el objeto. Es la primera vez", dijo a la AFP

Este 'performer' ya pasó una semana en un agujero bajo una piedra de una tonelada. También vivió siete días en una plataforma a 20 metros de altura frente a una estación de tren de París y dos semanas en el interior de un oso disecado, y remontó un río a bordo de una botella de seis metros de largo.

Este padre de dos niños nunca ha tenido que interrumpir un desafío y explica que tras cada experiencia vive una especie de trauma, pasando una "jornada de depresión" con "grandes alteraciones interiores".