En primera prueba de presidencia de Trump, Ryan queda corto

Por ANDREW TAYLOR

WASHINGTON (AP) — El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, había garantizado el triunfo del plan republicano para desmantelar la ley de salud del expresidente Barack Obama. En vez de eso, Ryan sufrió el viernes una brutal derrota, al cancelar una votación sobre la propuesta y admitir que "vamos a vivir con el Obamacare durante un tiempo".

El duro revés es una señal de mal agüero para la agenda del presidente Donald Trump, que abarca desde impuestos e infraestructura hasta el presupuesto. Tan sólo en unas cuantas semanas, los legisladores tendrán que ponerse de acuerdo en una propuesta para mantener al gobierno funcionando. Tras la debacle de la ley de salud, Trump dijo a los líderes republicanos que él pasará a otros asuntos.

El episodio es un punto peligroso para la relación entre Trump y Ryan, que formaron una dupla incómoda durante la campaña presidencial pero trabajaron juntos en la propuesta republicana de salud.

"Me agrada el presidente Ryan", declaró Trump. "Pienso que Paul realmente trabajó duro".

Prácticamente todos los republicanos en Washington ganaron las elecciones tras prometer que derogarían el "Obamacare". Ahora que el presidente también es republicano, la derogación parecía inminente.

Ryan estaba inmerso en los detalles, e incluso en cierto momento repitió para el público de un noticiero por cable a nivel nacional una presentación detallada en PowerPoint que presentó a sus miembros.

A principios de este mes, dijo categóricamente que "tendremos 218 (votos) cuando esto llegue al pleno, se los puedo garantizar".

Ryan fue catapultado a la presidencia de la cámara baja tras la inesperada renuncia en 2015 de John Boehner, republicano por Ohio, y un intento infructuoso del líder de la mayoría Kevin McCarthy, republicano por California, de sustituirlo en el puesto. En ese entonces, Ryan tenía el empleo de sus sueños: presidente de la poderosa Comisión de Recursos y Arbitrios de la Cámara de Representantes, la cual se encarga de redactar los impuestos, pero aceptó el cargo como la última opción viable para liderar una bancada republicana dividida.

Si bien Ryan se adaptó con facilidad al puesto, no tenía la labia de Boehner, una habilidad clave para encabezar a legisladores con ideas afines pero reacios. No tenía las habilidades negociadoras de su rival demócrata Nancy Pelosi, de California, que fue la que presentó el Obamacare, y esa iniciativa tomó meses, no semanas.

Incluso antes que el proyecto se viniera abajo, Pelosi arremetía y se burlaba de Trump y, por consecuencia, de Ryan, por apresurarse a presentar el plan ante el pleno demasiado pronto.

"Construyes consenso en tu bancada, y cuando estás listo, fijas la fecha para llevarla al pleno", dijo Pelosi. "Error de novato, Donald Trump. Quizá seas un gran negociador. Es un error de novato traer esto cuando es evidente que no estás listo".

Ryan ingresó al debate sobre los seguros de gastos médicos sin la experiencia de haber manejado alguna vez una situación de tal magnitud.

"Fuimos un partido opositor durante 10 años en el que era fácil estar en contra de las cosas", afirmó Ryan el viernes, visiblemente decepcionado. "Y ahora, en tres meses hemos tratado de ser un partido gobernante, donde tenemos realmente que hacer... que la gente se ponga de acuerdo sobre cómo hacemos las cosas".

Durante el gobierno del expresidente Barack Obama, Ryan siempre pudo apoyarse en los demócratas para que se aprobaran proyectos de ley que Obama promulgaría.

Sin embargo, en lo que respecta a la ley de salud, Ryan sólo podía contar con los republicanos, un grupo fraccionado que heredó y que estaba entrenado para oponerse a Obama, pero al cual le falta el espíritu de equipo requerido para ser un partido gobernante funcional.

Ryan fracasó en conciliar a los conservadores de línea dura de la bancada Libertad con los legisladores moderados preocupados de que la medida republicana afectara a los ciudadanos que los eligieron, así como por sus perspectivas políticas en las elecciones legislativas, las cuales se avizoran problemáticas para los republicanos.

Ryan parece estar seguro en el puesto. E incluso si Trump y sus aliados estuvieran molestos con él, no hay nadie que se perfile para reemplazarlo, dada la carencia de líderes en el partido.

"No creo que esto tenga un impacto sobre el presidente Ryan porque todo el mundo en nuestro congreso, ya sea que vote 'sí' o 'no', sabe que él puso el corazón y el alma en esto", dijo el representante Chris Collins, aliado de Trump. "Ciertamente yo no le estoy echando la culpa a Paul Ryan en lo más mínimo".