En el aniversario de su muerte, recuerdan a monseñor Romero

Por MARCOS ALEMÁN
ARCHIVO - Esta foto de archivo actualizada muestra al arzobispo Óscar Arnulfo Romero, quien fue asesinado por un francotirador mientras ofrecía misa en una capilla de El Salvador el 24 de marzo de 1980. Defensores de los derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil pidieron el jueves 23 de marzo de 2017 que el asesinato sea investigado para poder procesar a los autores materiales e intelectuales del crimen. (AP Foto, Archivo)

SAN SALVADOR (AP) — Aquel 24 de marzo, hace casi 40 años, Monseñor Romero oficiaba misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia, en El Salvador, cuando un francotirador le apuntó al corazón desde un auto a las afueras del templo.

Óscar Arnulfo Romero murió antes de la Sagrada Consagración, a los 62 años, y este viernes los salvadoreños lo recordaron en una emotiva misa en la misma capilla en la que ofreció su último servicio. Al terminar la ceremonia, sus seguidores marcharon en una colorida peregrinación hasta la cripta catedra metropolitana, donde descansan sus restos.

"Romero ya es un santo", dijo Morena Zelaya, una mujer de más de 50 años que asistió a la conmemoración. "Él murió por defendernos, por defender a los pobres, a los más débiles: por defendernos durante la represión".

"(Era) la voz de los sin voz", agregó la mujer mientras sostenía una foto del cura en las manos.

Desde las calles de San Salvador, los asistentes a la marcha cargaban con carteles que tenían impreso el rostro de Romero y frases célebres pronunciadas por él. Salieron de la capilla rumbo a las avenidas principales de la capital hasta alcanzar la catedral metropolitana en el centro histórico, donde se encuentra la tumba del arzobispo.

"Romero es para nosotros, los latinoamericanos, una persona ejemplar, un hombre de Dios y un hombre del pueblo. Por eso estamos aquí", dijo Delia Cortez, una mujer peruana que formó parte del evento.

Un día antes de morir, Romero ofreció una homilía en la que se dirigió a los militares y dijo: "En nombre de Dios y de este sufrido pueblo, les ruego, les suplico, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

Aunque han pasado 37 años desde el asesinato, los responsables materiales del crimen no han sido castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno en los años 90.

Un informe de la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas, creada poco después de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra civil en El Salvador (1979-1992), determinó que el autor intelectual del crimen fue el ya fallecido Roberto d*Aubuisson, fundador del partido derechista Alianza Republicana Nacionalista que gobernó el país durante 20 años (1989-2004). Sin embargo, nunca se procesó a d*Aubuisson o a cualquier otro responsable y actualmente hay defensores de los derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil que piden a los tribunales de justicia salvadoreños que se investigue el asesinato y se procese a los autores.

La Iglesia Católica acudió con el caso a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y el organismo condenó al Estado salvadoreña por el crimen, y ordenó que se reabriera la causa judicial para aplicar acciones reparadoras, aunque hasta ahora no ha sucedido.

La Corte Suprema de Justicia del país ya derogó la Ley de Amnistía General de 1993 —que impedía que los delitos de lesa humanidad y los crímenes de guerra fueran investigados_, por lo que ahora ya nada impide dar seguimiento al homicidio.

El abogado de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), Jimmy Ortiz, dijo al solicitar la investigación, que "no estamos pidiendo venganza, simplemente que se cumpla en estado de derecho como en cualquier estado democrático que goza de llamarse civilizado".

Y en una clara referencia al fallecido mayor d*Abuisson, precisó: "En el caso de las personas que ya murieron obviamente no vamos a pedir cárcel, lo que queremos es el reconocimiento de la verdad, que se sepa lo que hicieron y que no queden como héroes, sino como lo que fueron, criminales".