En 1998 Amnistía Internacional hizo campaña para liberar a Erdogan de la cárcel; hoy Erdogan ha encarcelado a los líderes de la organización

El fallido golpe de estado del 16 de julio de 2016 en Turquía contra el régimen de Erdogan trajo consigo una dura represión que provocó que miles de personas terminaran en prisión incluyendo funcionarios, policías, profesores o jueces. A punto de cumplirse un año del suceso y con el presidente muy reforzado en su cargo –ganó hace unos meses un referéndum que le daba más poder-, las encarcelaciones no solo no han parado, sino que incluso han afectado a miembros de organizaciones internacionales tan importantes como Amnistía Internacional.

Lo que olvida Erdogan es que esa ONG a la que ahora silencia, hace dos décadas defendió a un prisionero de conciencia que había sido detenido por leer un poema. Su nombre era Erdogan y era alcalde de Estambul.

Corría el año 1998 y el actual presidente decidió recitar durante un mitin un fragmento de la obra de Ziya Gokalp (“Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados”) y la Corte Suprema de Justicia le condenó a 10 meses de prisión por violar un artículo del Código Penal Turco.

Amnistía Internacional publicó entonces un comunicado en el que manifestaba que Erdogan no “había defendido la violencia” y que además se trataba de “un libro recomendado a estudiantes y profesores por el ministerio de Educación”.

El presidente turco Erdogan (Reuters).

En este sentido la organización internacional era contundente: “Si Erdogan es encarcelado, Amnistía Internacional le considerará un prisionero de conciencia y trabajará por su inmediata liberación”.

Los años pasaron, Erdogan fundó su propio partido en 2001 y un año más tarde se proclamó vencedor en las elecciones que le encumbraron como Primer Ministro, cargo que ocupó hasta 2014 cuando se convirtió en presidente.

Mientras tanto Amnistía siguió denunciando las violaciones de derechos humanos en el mundo y especialmente la represión cometida por el Gobierno turco tras el fallido golpe de estado, algo que no gustó a Erdogan que no dudó en ordenar la detención del presidente de la organización en Turquía, Taner Kilic, acusado de pertenecer al movimiento Gulen, al que culpan de la asonada militar, y de la directora de Amnistía, Idil Eser, que participaba en una formación rutinaria.

Idil Eser, directora de Amnistía en Turquía (AI).

El envite presidencial contra la organización ha ido más allá y Erdogan ha manifestado que Amnistía Internacional “planeaba un golpe de estado en Turquía” ante la indignación del mundo entero que ha denunciado los arrestos y ha exigido que sean puestos en libertad todos los presos de conciencia. El mismo Bundestag alemán ha denunciado un “empeoramiento de la situación de los derechos humanos en el país”.

Javier Taeño (@javiertaeno)