Gran campaña publicitaria en Brasil para defender recortes de Temer

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El presidente de Brasil, Michel Temer, el 3 de octubre de 2016, en Asunción

El presidente de Brasil, Michel Temer, el 3 de octubre de 2016, en Asunción (AFP/Archivos | Norberto Duarte)

Centenares de entidades comerciales, industriales y de servicios de Brasil compraron este domingo cuatro páginas en los principales diarios para defender la congelación del gasto público durante 20 años, impulsada por el gobierno liberal-conservador de Michel Temer.

La medida se inscribe en una campaña de gran intensidad para rebatir los cuestionamientos a ese proyecto, principalmente por el impacto que podría tener en las áreas de salud y educación. El gobierno alega por su lado que esa poción es la única alternativa para evitar "la quiebra" del país.

"Estamos haciendo historia y queremos, en el último día de nuestro gobierno, decir: salvamos a Brasil", publicó Temer en su cuenta de Twitter la noche del domingo, durante una gran cena que organizó con legisladores de su base aliada en el Palacio de Alvorada, residencia oficial de la Presidencia.

La actividad fue llevada a cabo para garantizar el apoyo de los legisladores a la medida, que debe pasar por su primera votación este lunes.

Un nuevo e inesperado frente se abrió el viernes, cuando la Fiscalía de la República advirtió que la congelación del gasto durante dos décadas, que el Congreso se apresta a votar, "viola la separación de poderes" y llevará a "limitar, perjudicar, debilitar el desempeño del Poder Judicial".

Ello se debe, según la Fiscalía, a que la medida puede "disminuir la actuación estatal en relación a las demandas de la sociedad, entre ellas el combate de la corrupción".

En la reunión con legisladores de su base aliada, Temer pronunció un discurso en el que se refirió a "movimientos de naturaleza corporativa" para impedir la medida, la cual debe superar numerosas votaciones dentro del Congreso.

Temer aseguró que los legisladores aprobarán por amplia mayoría la propuesta, y que eso "les hará ganar el aplauso de todo el pueblo brasileño".

El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, también atribuyó la crítica formulada a la iniciativa a intereses sectoriales.

"Todas las instituciones son tratadas del mismo modo en esa propuesta". La protesta "es un proceso normal, de diversas categorías que defienden sus intereses" y este "es un proceso legítimo de enmienda constitucional, característico de la democracia", dijo Meirelles desde Washington, donde participó en la reunión semestral del FMI y el Banco Mundial.

"El techo a los gastos es un remedio indispensable", proclama en grandes letras verdes de molde, sobre fondo beige, el comunicado empresarial publicado el domingo.

"Vamos a sacar a Brasil del rojo", proclamaba otro anuncio a toda página, publicado la semana pasada por el gobierno.

La fórmula apunta -aunque el gobierno niega que esa haya sido su intención- a sacar a Brasil del "rojo" de la deuda y a dar vuelta la página de trece años de gobiernos del PT, con Lula da Silva (2003-2010) y luego con Dilma Rousseff, quien fue destituida este año acusada de manipulación de las cuentas públicas.

La crisis política tuvo por telón de fondo un cuadro recesivo en la economía, con un rápido aumento del endeudamiento y del número de desocupados.

La congelación de gastos es la primera medida del gran ajuste impulsado por Temer, quien fue confirmado en el cargo a fines de agosto tras la destitución de Rousseff. Seguirán otras fuertemente polémicas, como las reformas del sistema de jubilaciones y de la legislación laboral.