Empresario peruano organiza misión humanitaria

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MIAMI (AP) — William Baldarrago es un empresario peruano que vive sin sobresaltos económicos en Miami. Trabaja como gerente de ventas de una conocida empresa de alimentos, puede darse el gusto de comprarse ropa nueva, tiene seguro médico y disfruta salir a comer. En mayo cumple 50 años y los quiere festejar de una manera especial: con una misión humanitaria de cerca de 100 médicos a Chachapoyas, la ciudad amazónica que lo vio nacer en una cuna humilde.

Baldarrago no olvida que nació en el seno de una familia de escasos recursos, que su madre no podía comprarle ropa nueva y siempre heredaba la que había sido de su hermano mayor, que le compraban zapatos dos números más grandes para que le duraran varios años y que tenía que compartir un único regalo de Navidad con sus dos hermanos.

Por eso pensó que en lugar de gastar dinero en una fiesta para celebrar sus 50 años en 2013 era mejor organizar una misión humanitaria con médicos y enfermeras para llevar asistencia a pacientes de escasos recursos de Chachapoyas, una pequeña ciudad de unos 50.000 habitantes ubicada a unos 650 kilómetros al norte de Lima.

"No puedo olvidarme de mis hermanos. Hay mucha necesidad, eso es lo que me ha movido", expresó Baldarrago en una reciente entrevista con The Associated Press.

"Quisiera que se convierta en algo tan contagioso... y que beneficie a la gente que con tanta facilidad olvidamos", dijo el empresario, que llegó a Miami a los 25 años y trabajó como mesero y tendiendo camas en cruceros.

La misión "Amor con amor se paga: 50 años después" se realizará entre el 10 y 12 de agosto de 2013 en Chachapoyas, ubicada a unos 2.300 metros sobre el nivel del mar.

Cerca de 100 médicos y enfermeras de distintos lugares del mundo, en su mayoría peruanos que viven en países como Estados Unidos, Argentina, Brasil, España e Italia, se han comprometido a participar en el operativo de ayuda humanitaria, cuyas expectativas son atender a unas 3.000 personas de bajos recursos o con necesidades médicas específicas que no tienen acceso a especialistas.

Habrá pediatras, médicos clínicos, oncólogos, oftalmólogos, dermatólogos, dentistas, anestesiólogos y cirujanos que atenderán gratuitamente a los pacientes en una escuela pública de la ciudad que las autoridades se han comprometido a ceder para la misión. Los voluntarios pagarán sus pasajes de avión, la estadía y las comidas mientras dure la misión, dijo Baldarrago.

Los misioneros llegarán a Lima y desde allí deberán trasladarse en autobús hasta Chachapoyas, un recorrido que puede llevar cerca de 24 horas porque parte del mismo es por una carretera estrecha que atraviesa montañas. No hay vuelos hasta Chachapoyas, la capital del estado peruano de Amazonas.

La idea surgió hace dos años, pero en ese entonces Baldarrago no tuvo eco entre sus amistades y familiares. Este año, en cambio, logró convencerlos con la excusa de su cumpleaños.

Tras confirmar la voluntad de algunos de sus allegados para ayudarlo a concretar su sueño, Baldarrago montó una página de la misión en Facebook y desde allí recibió el respaldo de voluntarios que prometieron acompañarlo en su causa.

Entre los primeros en aceptar la idea estuvieron el cantautor peruano Homero Oyarce y su compatriota Luis Raez, un médico que ha realizado misiones humanitarias a Lima junto al Movimiento de Vida Cristiano, una organización católica creada a mediados de los años 80 en Perú y que tiene ramificaciones en Estados Unidos y Canadá, entre otros países.

Raez, quien dirige un centro de cáncer en el sur de Florida y conoce a Baldarrago desde hace 10 años, dijo que "es una forma de servir a la población más necesitada para darle lo que Dios nos ha dado a nosotros".

Se trata de personas que generalmente padecen de parásitos, enfermedades de piel e intestinales por la falta de agua, que no tienen luz, ni desagües en sus viviendas, explicó Raez, el director médico de la misión, refiriéndose a la población de Chachapoyas. Dijo que los médicos diagnosticarán a los pacientes y en caso de que necesiten tratamiento les suministrarán las medicinas.

Al igual que Baldarrago, la odontóloga Sandra Silva Tamariz tiene muy fresca en su memoria las necesidades de sus compatriotas de Chachapoyas. Después de haber pasado cerca de 30 años afuera de su ciudad natal, regresó desde Lima a ejercer allí su profesión y ahora va a colaborar con la misión.

"Es muy difícil acceder a un servicio de salud, los programas del gobierno no alcanzan", manifestó la mujer de 42 años en comunicación telefónica con la AP.

"Sé que tres días de jornadas van a ser poco, pero al menos vamos a hacer algo juntos", dijo refiriéndose a la misión humanitaria con los médicos que llegarán desde el extranjero.

Silva Tamariz consiguió que una empresa multinacional que opera en Perú done cepillos de dientes y pasta dental para entregar a unos 2.000 pacientes. Además de dar charlas sobre higiene y educación dental, la odontóloga hará tratamientos para caries, aplicará sellantes para prevenir caries y hará extracciones a las personas que ya no tienen otros tratamientos como opción.

"Es un compromiso como persona, dar un poquito en recompensa a todo lo que me dio este pueblo y esta gente... Es una de las alegrías más grandes servir a esta gente", manifestó la dentista.

Otro de los que desde hace tiempo quería regresar a su Chachapoyas natal para ayudar a los más necesitados es el cardiólogo César Mendoza. Su deseo, sin embargo, estaba postergado por su ocupada profesión de médico y de profesor en la Universidad de Miami. Pero cuando se enteró de los planes de Baldarrago pensó: "Si nos unimos todos podemos mover el proyecto hacia adelante".

Entre las actividades previstas por Mendoza para la misión figuran charlas informativas sobre cómo cuidar la presión arterial y cómo alimentarse, auscultar las carótidas para determinar si existen obstrucciones y revisar a pacientes diabéticos para determinar si tienen problemas cardiovasculares.

"Es reconfortante saber que voy a regresar al lugar donde nací y ayudar a gente que necesita, devolver lo que recogí de Perú", manifestó Mendoza, quien hace unos siete años no viaja a Chachapoyas, en comunicación telefónica con la AP.

"Estoy bastante contento, muy entusiasta por lo que vamos a hacer", dijo el médico de 45 años, que reservó 10 días de sus vacaciones de 2013 para la misión y para pasear por la zona, que alberga la catarata de Gocta.

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La periodista de The Associated Press en Lima Carla Salazar colaboró con esta información.

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Gisela Salomón está en Twitter como www.twitter.com/giselasalomon

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