El empresario Antonio Aracre desembarcó en el Gobierno, pero asumirá en un mes como asesor del Presidente

El exCEO de Syngenta Antonio Aracre y el presidente Alberto Fernández, hoy, en la Casa Rosada; asumirá el 1° de febrero
El exCEO de Syngenta Antonio Aracre y el presidente Alberto Fernández, hoy, en la Casa Rosada; asumirá el 1° de febrero - Créditos: @Presidencia

Faltaban minutos para las 10. Antonio Aracre llegó puntual y con andar ágil a la Casa Rosada. Se dirigió directamente al ala presidencial. El ex CEO de Syngenta, uno de los empresarios preferidos del Presidente, debió esperar casi una hora hasta que Alberto Fernández lo recibió en su despacho. Fue una reunión que sirvió como confirmación oficial de su desembarco en el Gobierno. Pero Aracre no se sumará a la gestión pública hoy mismo sino que lo hará recién en febrero por tareas pendientes en su rol de empresario. Se incorporará como jefe de gabinete de un Consejo de Asesores desmembrado y con dos recientes renuncias, la de Julián Leunda (su antecesor como jefe de asesores) y el politólogo Alejandro Grimson, quien se encargaba de los discursos presidenciales y que renunció antes las fiestas de fin de año.

“Mi objetivo será acercar el sector privado, el de las inversiones, al sector público, para capitalizar las oportunidades de los próximos tres a cinco años”, dijo Aracre en su primer contacto con la prensa acreditada, minutos después del encuentro con el Presidente y acompañado por la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti. Y agregó: “Asumo el primero de febrero porque tengo algunos compromisos previos durante este mes”.

Optimista, Aracre habló también de la búsqueda de un acuerdo “de tres o cuatro puntos de mediano y largo plazo” con la oposición y los sindicatos, y pidió “dejar afuera” temas de coyuntura como la pelea por los fondos coparticipables con el gobierno porteño y el pedido de juicio político a los jueces de la Corte Suprema, motorizado por el Presidente y los gobernadores peronistas. “Siempre van a existir conflictos, pero necesitamos poner en una mesa de consenso los temas de mediano y largo plazo”, contestó el flamante funcionario cuando lo consultaron por el conflicto con la Corte Suprema, que al mismo tiempo se debatía en el salón Eva Perón.

Prudente, Aracre reconoció que “no había hablado” con Leunda, quien presentó la renuncia por su presunta participación en los chats vinculados con una reunión en Lago Escondido, de la que habrían participado jueces federales y funcionarios del gobierno porteño. También puntualizó que el Presidente había consultado sobre su designación al ministro de Economía, Sergio Massa. En mensaje al kirchnerismo duro, que le cuestiona su pasado empresario, Aracre les pidió que le den “una oportunidad, que me dejen trabajar y ver si aporto algo”.

La llegada de Aracre al Gobierno tiene su propia historia En una entrevista en radio El Destape, a principios de noviembre, el Presidente Fernández había destacado a dos ex-CEOs que, según él, desearía tener cerca colaborando con el Gobierno. Se refería a Daniel Herrero, padre del boom de la automotriz Toyota, y al propio Aracre, durante años cara visible de Syngenta, que durante este año dejó claro su interés en volcarse a la política.

Días después, Aracre tuvo su primera visita a la Casa Rosada, más específicamente al primer piso, donde tiene su despacho el funcionario de la jefatura de gabinete y dirigente del Movimiento Evita, Fernando “Chino” Navarro. “Quería conocer de primera mano los emprendimientos en materia social y cooperativa”, contaron a LA NACION testigos de la charla, en la que también estuvo el titular del Inaes, Alexandre Roig.

Con la renuncia de Leunda, y la posterior de Grimson (conocida un día antes de la final entre Argentina y Francia por el Mundial de Futbol), el consejo de asesores quedó sin una cabeza visible (Juan Manuel Olmos, su primer titular, pasó a ser vicejefe de gabinete en agosto), por lo que las gestiones para incorporar a Aracre se aceleraron. “Tengo otra mirada, un rol inspirador y puedo ser creíble. Pero sobre todo mi paso por casi 37 años en una compañía, a la que posicioné en lo más alto, me da autoridad moral para reconocer las oportunidades que veo en mi país”, aseguró Aracre a LA NACION en octubre, ya con la mente puesta en su desembarco en la política, que hoy comenzó a concretarse.