Empoderar a las mujeres solucionaría la crisis climática, señala estudio

Proyecto Disposición afirma que la educación reduciría 85 Gt de carbono

Washington, 8 Mar (Notimex).- El empoderamiento de las mujeres y las niñas en los países en desarrollo ocupa el segundo lugar entre las 76 soluciones para frenar el calentamiento global a 2 grados centígrados o menos, según un nuevo informe de la organización de investigación del clima Proyecto Disposición, que considera que la educación reduciría las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en 85 gigatoneladas (Gt) en 2050.

El informe llega justo el Día Internacional de la Mujer y afirma que “la igualdad de género en la salud y la educación no ha recibido mucha atención pública como una solución climática, a pesar de que ha estado en el radar de la sostenibilidad global durante años”.

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas incluyó “lograr la igualdad de género y la autonomía de todas las mujeres y niñas” en sus 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

“No podemos comprender cómo vamos a solucionar los efectos de la crisis climática sin una perspectiva de género”, afirmó Patricia Biermayr-Jenzano, una especialista en género y agricultura en la Universidad de Georgetown, quien ha trabajado para la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés).

La investigación sugiere que la igualdad de género puede ayudar a reducir las emisiones de CO2 con el acceso a la educación, la planificación familiar y el control de la natalidad, con lo cual las mujeres tienen la capacidad de elegir cuántos hijos tener y cuándo.

Muestra el informe que con esto, las mujeres tienen menos hijos y los tienen más tarde en la vida, lo que en las zonas rurales y urbanas de crecimiento demográfico más lento alivia el estrés en los ecosistemas, permitiendo a los recursos recuperarse de la sobreexplotación sin comprometer el acceso local de alimentos.

Con estos recursos adicionales, las mujeres también ganan más dinero, logran objetivos profesionales y se enfrentan a un menor número de problemas de salud. Las mujeres rurales ven mejores rendimientos de los cultivos, lo cual proporciona mejor nutrición y estabilidad financiera para sus familias. 

Las tasas de natalidad disminuyen de forma natural cuando las poblaciones tienen acceso a la educación reproductiva para los niños y niñas, más allá del nivel primario, así como ayuda a que las mujeres puedan participar más activamente en la vida social y política.

El informe hace hincapié en que estos esfuerzos no han cumplido los objetivos del control de la población, dejando libertad de elección a las mujeres. Disposición explica que “cuando la planificación familiar se centra en la prestación de asistencia sanitaria y las necesidades expresadas por las mujeres de reuniones, capacitación, igualdad y bienestar, los beneficios para el planeta son los efectos secundarios.

Pero el crecimiento demográfico más lento no es la única ventaja sostenible de la autonomía de la mujer, ya que el estudio considera que también tienen un conocimiento valioso para la adaptación al cambio climático. 

En la agricultura, los hombres suelen controlar las finanzas, pero debido a que las mujeres cocinan alimentos para el hogar, cultivan más variedades de sabor y nutrición, lo cual protege la biodiversidad y la capacidad de recuperación del suelo contra las sequías, inundaciones y enfermedades.

Pero cuando las mujeres no pueden acceder a préstamos, cargos políticos o propiedad de la tierra, significa que la mitad de la población se quede fuera de las decisiones de la fuerza de trabajo y de sostenibilidad.

“Tenemos que igualar el campo”, señaló Biermayr-Jenzano, “no es sólo un derecho humano, es ser inteligente, porque sin el empoderamiento económico del 50 por ciento de la población, la economía no va a florecer”.

El Proyecto Disposición también explica que la educación aumenta la resistencia de las mujeres y las niñas a los desastres climáticos, ya que debido a los roles de género tradicionales, la desigualdad jurídica y las barreras financieras, las mujeres se enfrentan a riesgos únicos cuando el cambio climático intensifica los desastres naturales y eleva los precios de alimentos y agua.

“Cuando hay eventos meteorológicos como tsunamis e inundaciones, las mujeres no pueden superar esas situaciones porque tienen que cuidar de los niños o a los ancianos; muchas veces no saben nadar ni cómo subir a los árboles”, agregó Biermayr-Jenzano.

Además, en las zonas rurales, las mujeres y las niñas se encargan de recoger agua para su familia, pero a medida que las sequías y la escasez de agua aumentan, tienen que usar más tiempo y energía para ir a buscar el agua, en lugar de ganar dinero o asistir a la escuela. 

Con la evidencia y el apoyo de la ONU y el Proyecto Disposición, las organizaciones no gubernamentales y los gobiernos llevan a cabo varios modelos para mejorar la igualdad de género en el desarrollo sostenible.

El modelo de población, salud y medio ambiente se centra en proporcionar educación reproductiva y la anticoncepción en los países en desarrollo, lo cual dará lugar a la independencia personal y financiera de las mujeres; favorecerá la alimentación y nutrición para las familias, y habrá menos tensión en los ecosistemas locales.

Biermayr-Jenzano dice que el modelo más importante está considerando género en todos los proyectos de desarrollo.

“El género es una cuestión fundamental para el desarrollo, y sin ese enfoque se pierde mucho tiempo, la inversión y la gente.

“Hemos cambiado el concepto de desarrollo, porque no sólo vemos el desarrollo sostenible, sino que nos fijamos en todo el sistema”, dijo Biermayr-Jenzano. “Sabemos que la nutrición, el clima, la agricultura y el medio ambiente están atados, y que las mujeres son una parte importante de ese tejido”.

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NTX/MADA