El sindicato de empleados que pone en jaque a Mercadona

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Movilización de la CIG en la inmediaciones de una tienda Mercadona. (Imagen cedida por la Confederación Intersindical Galega)
Movilización de la CIG en la inmediaciones de una tienda Mercadona. (Imagen cedida por la Confederación Intersindical Galega)

La Sección Sindical de CIG (Confederación Intersindical Galega) en Mercadona no cesa en su lucha contra lo que denominan "represión" dentro de la empresa de Juan Roig. Desde La Coruña se han convertido en un quebradero de cabeza, sacando a la luz varias prácticas que han desmitificado el idilio de trabajar para la compañía, como el escándalo de las actas que puso de relieve Inspección de Trabajo tras una denuncia del sindicato.

Estos empleados sindicalistas nunca lo han tenido fácil, pese a dejar claro varias veces, incluso en el programa 'Salvados' de Jordi Évole, que no son enemigos de Mercadona, simplemente personas que defienden los derechos y la dignidad de los trabajadores.

El camino de la CIG en lo que al gigante de los supermercados se refiere está siendo duro desde sus inicios. En 2006, se vio obligada a presentar una denuncia ante la Guardia Civil de Vilalba contra la dirección de Mercadona por supuestas coacciones a los candidatos de sus listas a las elecciones de ese año.

Según se hizo eco La Voz de Galicia en su día, difundiendo las explicaciones de la responsable de la federación de servicios de la CIG, Carmen Antas, la empresa presionó, a través de su abogado y un coordinador, a cuatro integrantes de su lista hasta conseguir apartarlos, pero tras la denuncia ante la Benemérita volvieron a la misma. Fueron unos comicios extraños, como contó Antas, porque iba a haber únicamente dos candidaturas (la de la CIG y la de UGT) y, de repente, varios mandos de la empresa recorrieron los centros de trabajo para lograr una tercera lista auspiciada por Comisiones Obreras (CC.OO.).

Ya había miedo al histórico sindicalismo gallego de la zona.

De hecho, CC.OO. logró hacerse mayoritario en el Comité hasta llegar al punto de inflexión en las elecciones de 2014, cuando varios de sus miembros, incluido su presidente André Abeledo, se unieron a sindicalistas del CIG para formar COG (Central Obreira Galega), candidatura que obtuvo cinco delegados, tan solo superada por UGT, con siete. 

Un éxito rotundo que dejaba de lado a CC.OO. por un motivo que roza el escándalo: cuando aún formaban parte de este sindicato, la mayoría de sus miembros se opusieron a despidos y sanciones con movilizaciones que exigían el cumplimiento de los derechos contemplados en el convenio como la conciliación de vida laboral y familiar, legalidad en materia de jornadas, categorías, retribuciones, etc. Esto no gustó a la dirección del sector del comercio gallego de CC.OO. que, junto con Mercadona, intentó acabar con las protestas. Es decir, en lugar de presionar a la empresa, CC.OO. presionó a sus delegados y a su presidente André Abeledo, que actualmente sigue trabajando en la empresa y se mantiene fiel a sus principios, pese a varias ofertas jugosas recibidas bajo la condición de dejar de molestar.

Así pues, todos estos miembros, quebradero de cabeza de CC.OO., continuaron su unión fuera, formando la mencionada COG.

Desde entonces, la lucha de la CIG se hizo más fuerte dentro de la empresa de Juan Roig y llevan años poniendo de manifiesto diferentes prácticas para generar conciencia sobre las distintas situaciones por las que atraviesan los trabajadores de Mercadona.

Buenos ejemplo son los múltiples comunicados que lanzan a través de su plataforma web. En 2019, denunciaron "amenazas de sanción" a los empleados por el simple hecho de llevar tatuajes en sitios visibles, pese a que en el convenio no figura nada sobre este asunto.

El pasado año 2020, igualmente, la CIG denunció la retirada del complemento salarial durante una incapacidad temporal “como medida de presión o castigo cuando un trabajador está de baja médica”. Sin ir más lejos, eso le ocurrió a André Abeledo, mencionado anteriormente. Aseguró que se le aplicó esta retirada "sin previo aviso por parte de Mercadona estando de baja y en plena cuarentena por el covid-19".

En el comunicado al respecto, la CIG señaló incluso que esta medida se toma "siguiendo las directrices del médico de empresa, que busca que se pida alta voluntaria", y que "es una práctica normal y habitual en Mercadona a nivel estatal".

Más allá de destapar el escándalo de las actas, difundido por un informe de Inspección, el sindicato gallego contribuye con su lucha a que cada vez más sean los que se atreven a denunciar a Mercadona. El último caso que ha dejado en mal lugar a la empresa fue el revés que se llevó del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) por una canallada a una madre trabajadora en términos de conciliación.

La CIG es el único sindicato que verdaderamente trae de cabeza a Mercadona, que tiene en La Coruña un brote que aún lucha firme por los derechos de los trabajadores y que no consigue controlar.

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