Los empleados 'aterrorizados' de las empresas de entrega a domicilio van a trabajar enfermos

Rachel Abrams y Jessica Silver-Greenberg
Un repartidor organiza cajas en Nueva York, el 19 de marzo de 2020. (Hiroko Masuike / The New York Times)

Hora tras hora, día tras día, los paquetes siguen llegando: comida, medicinas, ropa, juguetes y un millón de otros artículos son llevados hasta las puertas y los vestíbulos de los estadounidenses que se están aislando mientras el coronavirus se esparce por el mundo.

Un número cada vez mayor de los trabajadores que clasifican esas cajas, las suben a camiones, y las transportan para luego entregarlas por todo el país, se han enfermado.

Tienen tos, dolor de garganta, malestares y fiebres: síntomas que corresponden al coronavirus. Sin embargo, se siguen reportando para cumplir con sus turnos en las abarrotadas instalaciones de envío, así como los almacenes y los depósitos de camiones, temerosos de lo que podría pasar si no lo hacen.

“Aunque estoy enfermo he estado viniendo porque me preocupa perder mi trabajo o simplemente ser amonestado si hago algún reclamo”, dijo Ángel Duarte, encargado de manejar paquetes en un centro de UPS en Tucson, Arizona. “Tengo 23 años, no tengo ahorros y mi hijo tiene 4 meses de nacido”.

Empresas claves en la economía de Internet

UPS (UPS), FedEx (FDX) y XPO Logistics (XPO) son tres de las mayores compañías de envío y logística en una industria que cada año entrega, de manera colectiva, alrededor de 18 billones de dólares en bienes. Ahora que millones de estadounidenses están encerrados, los pedidos a domicilio se han disparado y estas compañías se han convertido en una de las pocas fuentes de energía que mantienen encendidas las luces de la economía estadounidense. UPS, por ejemplo, es una de las principales empresas que entregan paquetes para Amazon.

Los expertos en salud pública han dicho que las probabilidades de que los trabajadores de los almacenes o los conductores de camiones que están enfermos infecten a los destinatarios de los paquetes son relativamente bajas, en parte porque el virus no sobrevive en las superficies de cartón durante mucho tiempo.

Pero a medida que los gobiernos estatales compiten para contener la pandemia de rápida expansión al ordenar el cierre de negocios y prohibir las reuniones de más de un puñado de personas, más de 30 empleados de UPS, FedEx y XPO dijeron en diversas entrevistas y correos electrónicos que les preocupaba que sus almacenes y camiones se hubiesen convertido en caldos de cultivo para el virus.

Quejas de los trabajadores

Varios empleados que trabajan en los almacenes dijeron que los supervisores los habían rechazado cuando solicitaron lejía, cubrebocas, guantes y un suministro de gel desinfectante para las manos. En algunas instalaciones, incluso el jabón de manos y las toallas de papel son escasos, dijeron los empleados. Los trabajadores siguen laborando hombro con hombro a lo largo de las cintas transportadoras y se les exige que mantengan rituales como las revisiones de seguridad.

Muchos trabajadores de la industria de logística y entregas solo obtienen unos cuantos días de ausencia remunerada por enfermedad al año. Eso puede obligarlos a trabajar, aunque tengan tos y fiebre. Ahora, cuando tantas personas y empresas dependen del funcionamiento del sistema de entregas, la presión para ir a trabajar solo se ha intensificado, dijeron los trabajadores.

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Camión de reparto de la compañía UPS. Foto: EFE.

Una clasificadora de paquetes en una instalación de UPS ubicada cerca de San Francisco dijo que había ido a trabajar todos los días, a pesar de que sentía “como si pasaran cristales rotos por su garganta”. La trabajadora, que solicitó mantener su anonimato, afirmó que temía perder su trabajo si se reportaba enferma. “No puedo quedarme sin hogar”, dijo.

Jeff Donigian, que trabaja en Manchester, Nuevo Hampshire, como administrador de paquetes para UPS, dijo que se había presentado a trabajar sintiéndose enfermo y tosiendo. Le comentó a su supervisor, pero igual le ordenaron laborar.

Una conductora de camiones UPS que tiene afecciones en su sistema inmunitario dijo que estuvo transportando paquetes por el norte de California a pesar de sentirse enferma durante una semana. Debido a la avalancha de órdenes, su supervisor le dijo que UPS no podía darse el lujo de perderla, incluso por un par de días.

La respuesta desde las compañías

“Si bien es posible que exista alguna excepción, nuestra fuerza laboral ha recibido información y suministros para gestionar los riesgos para la salud”, dijo Steve Gaut, portavoz de UPS.

Dijo que la compañía había “aumentado considerablemente la limpieza y desinfección de las superficies en todas sus instalaciones”, y que los vehículos y equipos se desinfectaban todos los días. Afirma que se están poniendo mascarillas a disposición de los conductores que hacen entregas a los centros de atención médica y de vivienda asistida, y que la compañía está “distribuyendo 250.000 botellas adicionales de desinfectante para manos”.

Gaut se negó a comentar sobre las experiencias de los conductores o los trabajadores que manejan paquetes, pero enfatizó que UPS no quería que los empleados enfermos fueran a trabajar, y agregó que la compañía ofrece asuetos remunerados a quienes están infectados.

En XPO, que maneja los envíos para compañías como Disney, Nike y Verizon, y tiene una gran flotilla de camiones que transportan productos a todo el país, los trabajadores del almacén y los conductores de los camiones no reciben ningún día de incapacidad remunerada por enfermedad. La compañía, que se ha enfrentado a intensas críticas por parte de sus empleados acerca de las peligrosas condiciones de trabajo en sus almacenes, propone “prestarles” a los trabajadores hasta 100 horas de ausencia laboral, pero los empleados tienen que pagar ese tiempo.

El CEO de XPO Logistics, Brad Jacobs, habla con un conductor de la compañía. (Foto: Tony Ding/AP Images for XPO Logistics)

Un trabajador de almacén y un conductor de camiones de XPO dijeron en entrevistas que, debido a la política de la compañía sobre las licencias por enfermedad, han tenido que trabajar con tos y enfermedades peores.

“La compañía está trasladando la carga financiera a las personas que menos pueden pagarla”, dijo Mike Zangrillo, conductor de 67 años de XPO en Miami. Dijo que, si contrae el coronavirus, planea seguir conduciendo su vehículo de dieciocho ruedas.

Bob Josephson, un portavoz de XPO, dijo que la compañía había comenzado a ofrecerles asuetos laborales pagados a los trabajadores para que se hicieran la prueba del coronavirus y, si fuera necesario, se pusieran en cuarentena. “A medida que la situación evoluciona, escuchamos las preocupaciones de nuestros empleados y ajustamos nuestras políticas en tiempo real”, dijo.

“De verdad necesito que hoy estés aquí”

Dan Baker, quien es un empleado de medio tiempo en la gestión de paquetes para FedEx en Nashville, Tennessee, trabajó este mes, aunque tenía dolor de garganta y problemas estomacales. Cuando tuvo fiebre, le dijo a su supervisor que necesitaba un día libre.

“De verdad necesito que hoy estés aquí”, le dijo su supervisor en un mensaje de texto que fue revisado por The New York Times. De todos modos, Baker se tomó el día libre. La compañía marcó su ausencia como injustificada, lo que significa que obtuvo un demérito. Una acumulación de deméritos puede ocasionar que despidan a un trabajador.

“Fui a recursos humanos para preguntar por qué me dieron una ausencia injustificada y por qué me metí en problemas por eso, si hay una pandemia”, explica Baker. “Y me respondieron: ‘No sé qué decirte’”.

Baker describió la cultura machista de su almacén, donde la gente no ha tomado el virus en serio. A un colega que estaba usando una mascarilla lo molestaron tanto que se la quitó. Baker escuchó cuando otro empleado le contó a un guardia de seguridad que su madre había dado positivo, pero él había ido a trabajar de todos modos.

“No les va a hacer ningún bien a las personas que ordenan y acumulan estas cosas, que todos los que manejan los paquetes estén enfermos”, dijo.

Jenny Robertson, una portavoz de FedEx, dijo que la compañía insta a los empleados a “tomar en serio cualquier indicio de enfermedad y buscar atención médica si es necesario”. Dijo que la empresa desinfectaba las instalaciones y los vehículos con frecuencia y que recientemente aumentó la licencia remunerada por enfermedad para algunos empleados.

Los conductores de camiones de UPS, FedEx y XPO dijeron que estaban agradecidos por un cambio reciente: los clientes ya no necesitan firmar las entregas. Eso significa que no hay bolígrafos compartidos y no hay necesidad de acercarse más de 2 metros a los clientes.

Trabajar en un ‘mundo vacío’

Los conductores de camión describieron cómo es trabajar en un mundo que parece haberse vaciado por la enfermedad. En Facebook, intercambian fotos con máscaras antigás. Los clientes habituales no permiten que los conductores usen los baños. A veces les cuesta encontrar lugares para lavarse las manos en las rutas, especialmente a medida que más negocios comienzan a cerrar.

Nick Perry, un conductor de UPS de 32 años en Columbus, Ohio, dijo que sus supervisores le dijeron que no podía tener toallitas Lysol ni desinfectante de manos en su camión sin documentos que enumeren los ingredientes, como lo exige la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional. Perry dijo que temía por sus gemelos, que tienen antecedentes de problemas respiratorios graves.

“Nunca pensé que estaría en el frente de batalla contra la pandemia”, dijo. “Pero aquí estoy, y temo mucho por la salud pública, y por mis padres y por mi familia”.

Algunos trabajadores de UPS crearon una petición para presionar a la empresa con el fin de que desinfecte mejor las áreas comunes y les ofrezca a sus empleados 14 días de incapacidad remunerada si necesitaban estar en cuarentena después de la exposición al coronavirus. En aproximadamente 24 horas, más de 10.000 empleados firmaron la petición, según David Levin, organizador de Teamsters for a Democratic Union, grupo que ayudó a coordinar la petición.

El miércoles, UPS accedió a darles a sus empleados diez días pagados para quedarse en casa si ellos o los miembros de su familia inmediata recibían un diagnóstico de coronavirus o si necesitaban ponerse en cuarentena.

Pero Fen Davidson, que labora en el mismo centro de UPS en Tucson donde está Duarte, dijo que aún les insistían que fueran a trabajar. Según Davidson, quien se identifica como una persona no binaria, esta semana un supervisor les dijo que tomarse demasiados días de incapacidad podría costarles su trabajo.

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This article originally appeared in The New York Times.

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