Empieza el Tri-Nations, el torneo que jugarán los Pumas y que hace un tiempo parecía imposible

Alejo Miranda
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La nueva locomotora neozelandesa Caleb Clarke encara a Michael Hooper en el All Blacks vs. Wallabies que coronó al equipo negro campeón de la Copa Bledisloe hace 12 días.
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Después de todo lo que pasó, que este sábado comience el Tri-Nations que incluye a los Pumas como protagonistas parece una utopía hecha realidad. Pandemia, restricciones para entrenarse, contagios, chicanas políticas, deserciones, pérdidas millonarias. Hoy, todo eso quedó atrás. Sólo importa el juego.

El duelo entre Australia y Nueva Zelanda en el ANZ Stadium de Sydney, de mañana a las 5.45 de la madrugada argentina, iniciará el Tri-Nations, certamen que suple al Rugby Championship ante la deserción de Sudáfrica y que tiene a los Pumas como terceros en discordia.

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El seleccionado argentino hará su presentación recién el 14 de noviembre, contra All Blacks en la 3ª fecha. En procura de llegar en la mejor condición posible, para la madrugada tenía previsto su primer partido en más de un año: un amistoso con el combinado Rugby Australia Selection en Sydney, por afrontar sólo con los jugadores que comenzaron la preparación en la Argentina, ya que los 13 que se sumaron más tarde desde Europa siguen entrenándose aislados, cumpliendo una estricta cuarentena. Empezar es un motivo de alegría en medio de tanta incertidumbre.

La pandemia obligó a postergar la fecha del certamen y a modificar la modalidad de juego. La última herida fue la baja de Sudáfrica, que obligó a reemplazar el ya tradicional Rugby Championship por el antiguo Tri-Nations, con los Pumas en lugar de los Springboks. El número de partidos se redujo de 12 a seis. Ya no serán cruces de ida y vuelta, con una semana de descanso entre un viaje y otro, sino que se jugará todo encapsulado en un país, Australia, en seis sábados sucesivos, sin pausa, sin posibilidad de reemplazar lesionados, con estadios habilitados al 50% de su capacidad. Haber llegado a eso, así y todo, no es poco.

Aquí va un repaso:

A mediados de marzo estalló la pandemia y el rugby internacional se paralizó.Nueva Zelanda, que rápidamente erradicó el virus, realizó entre junio y agosto un Super Rugby local que incluyó a todos los jugadores del seleccionado. Hasta con público en las tribunas. Australia, que también gestionó bien la contención del virus, lo imitó un mes más tarde.El 22 de julio World Rugby anunció el calendario de fin de año e incluyó seis fines de semana para el Rugby Championship, del 7 de noviembre al 12 de diciembre, en un solo país, por determinar.Un rebrote en Auckland obligó a suspender Blues vs. Crusaders a mediados de agosto y puso en jaque a Nueva Zelanda como sede del Championship, condición para la que se venía trabajando.El 11 de septiembre Sanzaar oficializó la realización del Championship en Australia; Sudáfrica dejó en suspenso su participación.El 24 se dio a conocer el fixture. Los neozelandeses pusieron el grito en el cielo y amenazaron con no presentarse a la última fecha porque no podrían pasar Navidad en familia, obligados a hacer cuarentena al regreso.Después de una pretemporada llena de obstáculos que incluyó 15 jugadores infectados y un éxodo a Montevideo, el 6 de octubre los Pumas se instalaron en Australia. Dos semanas más tarde se sumaron los rugbiers que actúan en Europa.La Sanzaar acató el pedido de Nueva Zelanda y adelantó el All Blacks vs. Wallabies de la última fecha para mañana.A dos semanas del estreno pautado, Sudáfrica anunció que no participaría, aduciendo razones de salud de sus jugadores. Fueron anunciadas pérdidas millonarias.

A Rieko Ioane se le escabulle el balón y el neozelandés se pierde un try en el primer All Blacks vs. Wallabies por la Bledisloe, que terminó empatado; ahora, el conjunto negro es claro favorito para obtener el nuevo Tri-Nations.
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Sin la presencia del campeón del mundo, los All Blacks son amplios candidatos a recuperar el cetro del Sur, que ganaron en seis de los ocho últimos años, desde que la Argentina está involucrada con los gigantes del hemisferio. Lo demostraron sus jugadores en un espléndido Super Rugby Aotearoa y lo ratificaron en el segundo de los partidos por la Bledisloe Cup, dos semanas atrás. No perdieron muchas piezas después del Mundial (Kieran Read y Conrad Smith, las más salientes) y ya aparecieron varias figuras nuevas (Caleb Clarke, Hoskins Sotutu). Ian Foster suplió como entrenador a Steve Hansen, en un signo de continuidad antes que de ruptura.

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Australia aparece un escalón por debajo (quedaron claras las diferencias con el Super Rugby AU), pero parece haberse acercado. Consiguió un gran empate en el primer encuentro por la Bledisloe en Wellington y tiene la ventaja ser ser local. El neozelandés Dave Rennie asumió la conducción y sí imprimió un cambio profundo, en juego y en nombres. El plantel está plagado de jóvenes. La elección del debutante Noah Lolesio (20 años) como apertura para mañana es una muestra.

Los Pumas, que ya de por sí están un escalón debajo, tienen la complejidad adicional de llegar casi sin rodaje. Y los que sí vieron acción, los europeos, se incorporarán al resto del plantel recién una semana antes del debut. Para Ledesma, el único de los cuatro entrenadores del sur que se mantienen en el cargo, ésta es una oportunidad de sanar las heridas de Japón y comenzar a construir para Francia 2023. Esperar resultados sería una utopía. Jugar, ya no. Es un montón.