Clases en pandemia. Empatía y trabajo en red, claves de los docentes exitosos

Evangelina Himitian
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Entre los peores saldos de la pandemia en cuanto a la educación figuran la brecha digital y la desaparición de la instancia de evaluación de aprendizaje
Telam

La suspensión de clases presenciales, que se extendió esta mañana, afectó enormemente el standard educativo. Pero no todo fue negativo. A pesar de que la continuidad de las clases esté en jaque por el coronavirus, el aprendizaje durante la pandemia significó un avance en algunos sentidos, tanto para alumnos como para docentes, aunque todavía quedan por delante enormes desafíos de cara a lo que queda de pandemia y a lo que va a venir después.

Entre los resultados positivos se inscribe que la educación se digitalizó, que los docentes se vieron obligados a adaptarse y eso resultó en que muchos generaran contenidos educativos propios, de acuerdo con sus entornos y que tomaran contacto más fluido con los estudiantes y sus familias. También se generó mayor nivel de colaboración entre docentes. Otro avance fue el acercamiento de la familia al proceso educativo y a las escuelas.

Entre los peores saldos de la pandemia figuran la brecha digital, la desaparición de la instancia de evaluación de aprendizaje, la aparición de una nueva vulnerabilidad social: la falta de acceso tecnológico y la desigualdad del capital sociocultural de las familias para acompañar el aprendizaje, entre otras cuestiones, como factor que alienta el abandono escolar.

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Las conclusiones surgen de un informe que presentó en las últimas horas el British Council junto a Fundación Varkey en base a la investigación “Impacto y lecciones aprendidas del cierre de escuelas en las Américas”. El estudio se realizó en 2020 e incluye el análisis de 11 países de la región y cuenta con el testimonio de 5218 docentes encuestados y 63 voces expertas.

“El perfil del docente que necesita este contexto es un docente con empatía educativa y que trabaje en red y colaboración con otros docentes”, explicó Agustín Porres, director regional de la Fundación Varkey. “Esto nos lleva a pensar en las lecciones aprendidas y en los desafíos pendientes para 2021, así como, habilitar la reflexión sobre la educación post-pandemia. Tenemos que apostar a nuevas soluciones”, agregó.

En la Argentina, participaron unos 826 docentes y de ellos, el 40% tiene más de 20 años en la docencia. “Los países de la región llevaron a cabo enormes esfuerzos para garantizar la continuidad de los aprendizajes. Sin embargo, estos esfuerzos se vieron limitados por los desafíos que presentan el contexto y las desiguales condiciones iniciales de acceso a infraestructura y otros recursos”, dice el informe.

¿Cuáles fueron los docentes que obtuvieron mejores resultados con sus alumnos? “Aquellos que desarrollaron una empatía emocional con sus estudiantes. Los que trabajaron en una red de colaboración con otros docentes y los que generaron contenidos propios adaptados al contexto”, explica Leonela Navarrete, coordinadora del Centro Mendoza de la Fundación Varkey, que presentó los hallazgos.

“Las propuestas de enseñanza virtual domiciliaria pusieron en evidencia –dice el informe–, la falta de conexión a internet en los hogares y la carencia de dispositivos que permiten acceder a estas tecnologías”. Tanto para estudiantes como para docentes. Los más vulnerables fueron los más afectados: “Se estima que la pérdida de aprendizajes será aún mayor en los estudiantes en estado de vulnerabilidad, aumentando así el riesgo de deserción y desvinculación”, agrega.

Alumnos de la Región Metropolitana durante su primera semana de retorno presencial a clases. Foto: AP
Associated Press


Alumnos de la Región Metropolitana durante su primera semana de retorno presencial a clases. Foto: AP (Associated Press/)

“Entre los resultados vemos que el 49% de los sistemas educativos tenía, al inicio de la pandemia, una limitada madurez tecnológica. Son chicos que, a la hora de conectarse, no tenían computadora o tenían un equipo compartido con hermanos y en algunos casos eran celulares o tabletas”, explica Navarrete. “Y esto nos lleva a pensar en que hoy ser población vulnerable es no acceder a una computadora con internet. Esto los acerca al abandono escolar”, agrega.

“Durante el período de cierre de escuelas, los docentes utilizaron una gran variedad de recursos, estrategias y herramientas en múltiples formatos, principalmente de elaboración propia, que podrían representar un hallazgo para la post-pandemia”, dice el informe. Según relevaron, el 27% de los docentes encuestados afirmó que el material que más utilizó para garantizar la continuidad educativa fue material impreso o digital elaborado por ellos mismos y es el tipo de material más utilizado.