Las emisiones de gases contaminantes en Brasil tienen su mayor alza en 19 años

Río de Janeiro, 1 nov (EFE).- Las emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil aumentaron el año pasado un 12,2 % frente a 2020, la mayor alza en 19 años, impulsada principalmente por la deforestación de la Amazonía cuya devastación creció con el Gobierno de Jair Bolsonaro, según un estudio divulgado este martes.

En 2003, cuando el gigante suramericano alcanzó su récord histórico de emisiones (3.023 millones de toneladas), el aumento fue del 20 %.

Los datos corresponden al informe anual del Sistema de Estimativas de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (SEEG), iniciativa del Observatorio del Clima, red que agrupa a cerca de 80 ONG ambientalistas en Brasil, entre las cuales Greenpeace y WWF.

De acuerdo con el estudio, el gigante suramericano emitió 2.420 millones de toneladas de gas carbónico equivalente (CO2e) en 2021, frente a los 2.160 millones de 2020.

Solo durante el mandato del líder ultraderechista las emisiones por los cambios en el uso del suelo y los bosques han crecido un 18,5 %.

La deforestación de la selva amazónica brasileña representó el 77 % de las emisiones por cambios en uso de la tierra en 2021, pero la devastación de otros biomas también contribuyó con las expulsiones.

La pérdida de vegetación en el ecosistema de bosque atlántico respondió por el 65 % y la del "cerrado", las sabanas del interior del país, por el 4 %.

LOS OTROS CULPABLES

Pese a que los cambios en el uso del suelo abarcaron el 49 % de todas las emisiones en el país, el sector energético y la agricultura fueron los otros culpables por las expulsiones de este tipo de gases en 2021.

El sector energético emitió 435 millones de toneladas de CO2 el año pasado frente a 387 millones en 2020, el incremento proporcional más alto de los últimos 20 años y el mayor, en números absolutos, en casi medio siglo, según explicó a EFE Tasso Acevedo, coordinador del SEEG.

Las emisiones del sector se dispararon el año pasado por la caída del consumo en 2020, un efecto de la covid-19 que se vivió en todo el planeta.

A eso se sumaron la crisis hídrica que vivió el país el año pasado -que obligó a activar las termoeléctricas- y la reducción de la cosecha de caña de azúcar, que disminuyó la producción de etanol, usado en Brasil como carburante.

La agricultura, a su vez, registró las mayores emisiones de la serie histórica (601 millones de toneladas).

La ganadería -especialmente el metano expulsado por los eructos de las vacas- respondió por el 79,4 % de las emisiones del sector, debido al crecimiento del hato en 2021 (+3,1 %), algo que no se veía en el país en 18 años.

UNA DÉCADA PERDIDA

Para Azevedo, si se hace un balance de los últimos diez años se puede afirmar que Brasil tuvo una década perdida para controlar su contaminación climática.

"Y eso se vio expresivamente en estos últimos tres o cuatro años. Es una década perdida porque la curva fue en el sentido contrario", indicó.

Pese al aumento de las emisiones, el experto asegura que es "perfectamente posible" que Brasil cumpla las metas a las que se comprometió para la reducción de las expulsiones e incluso llegar a un punto "más ambicioso" que el previsto.

"Pero para eso se necesita parar la deforestación (...), aplicar políticas de agricultura de bajo carbono y mantener nuestra matriz energética más renovable", insistió.

Brasil se comprometió a reducir en un 37 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2025 y en un 50 % para 2030, con base en las expulsiones registradas en 2005 (2,68 millones de toneladas).

Luego de cuatro años de constante crecimiento de la deforestación en la Amazonía brasileña, el presidente electo, Luiz Inácio Lula da Silva, en su primera intervención pública el domingo tras vencer a Bolsonaro en el balotaje, anunció que Brasil volverá a liderar la lucha contra la crisis climática.

María Angélica Troncoso

(c) Agencia EFE