La emergencia social, aliada de la Iglesia en la prédica contra el aborto

Mariano De Vedia

La Iglesia eligió la emergencia social, una de las cuerdas más sensibles al oído del Gobierno, para expresar su rechazo al proyecto de legalización del aborto, que el presidente Alberto Fernández enviará al Congreso antes del próximo fin de semana. En su homilía, el obispo Oscar Ojea sacó a relucir los altos niveles de pobreza e indigencia, reflejada por más de 4400 villas y barrios precarios que reflejan una situación extremadamente delicada y advirtió que la crisis es un momento para definir prioridades y no para "elegir temas que enfrenten a los ciudadanos de a pie". La amenaza de la grieta, en su más amplio sentido.

Ya con la vestimenta que ordenaba la liturgia -una casulla celeste sobre el alba blanca-, los obispos lucieron a tono con el colorido despliegue de jóvenes, familias y grupos parroquiales que rodearon la Basílica de Luján con banderas argentinas y el cotillón que se había visto en el debate de hace dos años. La nueva campaña contra el aborto ya se largó y los "celestes" exhibieron ayer sus argumentos.

Ojea le dedicó un párrafo directo al Presidente, quien en su mensaje a la Asamblea Legislativa había llamado "hipócritas" a los sectores que rechazan el aborto, en sintonía con el discurso del ministro de Salud, Ginés González García. "Millones de argentinos y argentinas, creyentes y no creyentes, tienen la profunda convicción de que hay vida desde la concepción y que una persona distinta de su madre va desarrollándose en su seno. Es injusto y doloroso llamarlos antiderechos o hipócritas", dijo el titular del Episcopado. En el mismo sentido se había expresado hace unos días el arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, quien preguntó públicamente al presidente Fernández si cuando hablaba de "hipócritas" se refería al papa Francisco.

Ojea utilizó, incluso, palabras familiarizadas con el propio lenguaje y folklore kirchnerista, cuando llamó a esforzarse por buscar la verdadera unidad entre los argentinos -con los versos del clásico "Martín Fierro"- y advertir que "siempre habrá buitres dispuestos a rapiñar a nuestro país".

La Basílica de Luján, donde hace tres meses Alberto Fernández se había abrazado con Mauricio Macri, en una señal de convivencia política, fue ayer escenario de la primera convocatoria de la Iglesia contra una propuesta del Gobierno. Los obispos tendrán el martes su primer encuentro del año -se reúnen los 20 pastores que integran la comisión permanente del Episcopado- y seguirán de cerca en sus diócesis el desarrollo de los debates, posturas y movilizaciones que suscitará la discusión del proyecto que legaliza la interrupción del embarazo.

Dentro de dos domingos -el 22 de marzo- habrá una jornada de oración en las parroquias católicas y templos evangélicos, a partir de la decisión del Episcopado y de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera), de avanzar en acciones conjuntas para dar batalla al plan del Gobierno.

El sábado 28, además, varias organizaciones pro-vida realizarán una marcha desde Plaza Italia a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), para reeditar -quizás, a modo de cábala- una de las movilizaciones que realizaron en 2018, para oponerse al aborto.

Gestos a las mujeres

Acorde con el lema de la convocatoria -"Sí a las mujeres, sí a la vida"- el mensaje de la Iglesia rescató principalmente a las mujeres que "se juegan la vida, día a día". En especial, "esa vida que se anunció alguna vez en un embarazo no planeado, que tal vez no llega en el mejor momento pero totalmente entregadas a acompañar ese nuevo ser que han recibido", expresó Ojea.

"Hay una serie de derechos de las mujeres que nosotros también defendemos, porque la defensa de la dignidad humana está en el corazón de la fe cristiana. Por eso decimos sí a las mujeres", explicó a LA NACION uno de los arzobispos que suele frecuentar al papa Francisco.

"No queremos que se piense que, por compartir algunas de las reivindicaciones del gobierno, nos da lo mismo que se considere prescindibles a las niñas por nacer. Ellas también son mujeres", añadió una fuente episcopal que reconoce avances de la nueva gestión en materia social.

Hay, incluso, voces en la Iglesia que insisten en la necesidad de mostrarse lejos de las expresiones de triunfalismo de otras épocas. "Hemos aprendido de nuestros errores y nos duelen nuestros propios pecados. Pero no por eso tenemos que encerrarnos en las sacristías y dejar de dar nuestro mensaje sobre el valor de cada vida humana, porque negarlo deja sin fundamentos sólidos la defensa de los derechos humanos y sociales", confiaron. Más allá de los matices, la defensa de las dos vidas, en el debate sobre el aborto, unifica todas las posturas entre los obispos.

La Iglesia apuesta, además, a mantener latente en las provincias el espíritu de movilización por la legalización del aborto. La esperanza es que el Senado, llegado el momento, le cierre nuevamente las puertas al proyecto. Símbolo de esa esperanza fue ayer la bandera de 2000 metros de largo que rodeó la plaza Belgrano, frente al santuario de Luján, confeccionada con telas de diferentes provincias.