Embajadora de EEUU Haley lleva su propio mensaje a la ONU

Por VIVIAN SALAMA
La embajadora de EEUU ante la ONU Nikki Haley habla el 12 de abril del 2017 ante el Consejo de Seguridad de la ONU durante un debate en torno al uso de armas químicas por parte de Siria. Haley le responde al Departamento de Estado, pero a menudo ignora sus posturas. Sin embargo, parece caerle bien al presidente Donald Trump. (AP Photo/Bebeto Matthews, File)

WASHINGTON (AP) — Nikki Haley no había asumido todavía como embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas que ya estaba transmitiendo posturas que van en contra de las políticas del gobierno.

En las audiencias de confirmación en el Senado, Haley acusó a Rusia de ser cómplice en los crímenes de guerra de Siria, desatendiendo el hecho de que el gobierno de Donald Trump promovía relaciones más estrechas con Moscú.

Tres meses después, mantiene una actitud parecida y hace comentarios que a menudo contradicen el libreto cuidadosamente preparado por la Casa Blanca y el Departamento de Estado.

Le advirtió al presidente sirio Bashar Assad que “los días de su arrogancia y desinterés en la humanidad llegaron a su fin”, por más que los principales colaboradores de Trump insistiesen en que le correspondía al pueblo sirio decidir lo que sucederá con Assad.

Afirma que los derechos humanos son uno de los pilares de la política exterior estadounidense mientras que el gobierno se muestra dispuesto a trabajar con líderes que han suprimido las libertades civiles, como el turco Recep Rayyip Erdogan y el egipcio Abdel-Fatah el-Sissi.

Muchos diplomáticos estadounidenses temen que las afirmaciones de Haley generen un mensaje incoherente a inconsistente. Diplomáticos del Departamento de Estados enviaron un correo electrónico a la oficina de Haley exhortándola a que se asegure de que sus pronunciamientos públicos están acordes con las políticas fijadas por el gobierno. La existencia de ese correo electrónico fue dada a conocer primero por The New York Times.

En cierto sentido, Haley simplemente se ha adelantado a los cambios que se avecinaban. El gobierno estadounidense está endureciendo su postura hacia Assad y Rusia.

Ella parece caerle bien a Trump. En un almuerzo para diplomáticos de la ONU la semana pasada, el mandatario dijo que Haley estaba haciendo un “trabajo fantástico”, aunque previamente había dicho en tono de broma que si a los diplomáticos no les gustaba ella, “se la podría reemplazar fácilmente”.

Haley no tiene experiencia en política internacional y fue una selección inusual para la ONU.

Como gobernadora de Carolina del Sur, criticó abiertamente a Trump durante la campaña presidencial. Haley, quien es hija de inmigrantes indios, dijo que Trump le faltaba el respeto a los inmigrantes, y Trump respondió afirmando en un tuit que “la gente de Carolina del Norte se siente avergonzada de Nikki Haley”.

Es una figura con arrastre en un gobierno cuyo presidente quiere acaparar toda la atención. En algunos sentidos, ocupa el vacío dejado por el secretario de estado Rex Tillerson, que le tiene aversión a la prensa. Su impacto y su juventud generan especulaciones de que algún día podría postularse a la presidencia.

La Casa Blanca y la misión de Estados Unidos ante la ONU desistieron de hacer comentarios para este despacho.

La oficina de Haley responde al Departamento de Estado, pero funcionarios del gobierno dicen que el equipo de Haley frecuentemente ignora a ese departamento. Indican que el viceembajador Jon Lerner tiene contactos más estrechos con el Consejo de Seguridad Nacional.

Los funcionarios hablaron a condición de no ser identificados porque no están autorizados a comentar en público la forma en que se fijan políticas.

Afirman que el Departamento de Estado no participó en la planificación del encuentro de la semana pasada con embajadores ante la ONU. El evento fue coordinado por la misión ante la ONU y el Consejo de Seguridad Nacional.

Las declaraciones públicas de los embajadores ante la ONU generalmente son aprobadas por el Departamento de Estados y, a veces, otros departamentos, para transmitir un mensaje consistente. Pero este gobierno “no es conocido por la forma en que sigue el protocolo”, señaló Zalmay Khalilzad, quien fue embajador ante la ONU bajo el gobierno de George W. Bush.

Las declaraciones que Haley hace por su cuenta reflejan un problema de comunicaciones que tiene el gobierno, en el que un pequeño círculo íntimo genera discordia.

Phil Cox, consultor político que conoce a Haley desde el 2010, dice que su independencia no debería sorprender a nadie.

“La Nikki Haley que se maneja en el escenario mundial hoy es la misma persona que la gente de Carolina del Sur llegó a conocer y respetar”, manifestó en una entrevista. “Desde que fue elegida gobernadora por primera vez la gente se venía preguntando cuál sería su próximo paso”.

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Los reporteros de la Associated Press Meg Kinnard (Columbia, Carolina del Sur; Bradley Klapper, Jill Colvin (ambos en Washington) y Edith Lederer (ONU) colaboraron en este despacho.

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Vivian Salama está en https://twitter.com/vmsalama