Elvira Espejo, la indígena boliviana tejedora de puentes culturales

La Paz, 30 abr (EFE).- Tejedora, artista plástica, poeta de sangre guerrera, la imparable indígena boliviana Elvira Espejo ha roto esquemas desde muy joven y su empeño por tender puentes culturales dentro y fuera de su país le ha valido el reconocimiento internacional, el más reciente en Alemania.

La también directora del Museo Nacional de Etnografía y Folclore (Musef), con sede en La Paz, se emocionó al saber que el Instituto Goethe alemán le ha conferido un premio que reconoce a personalidades que se distinguen en el intercambio cultural internacional.

"Para mí ha sido un honor recibir la noticia, estoy muy sorprendida. El Goethe-Institut valora el trabajo de todo lo que he desarrollado como persona desde las raíces indígenas", dijo Espejo a Efe.

Es la primera boliviana y la persona más joven que recibirá este galardón, por su trabajo como mediadora cultural entre Latinoamérica y Europa, "entre la Bolivia moderna y su pasado colonial, entre las propias tradiciones indígenas y otras culturas, entre disciplinas artísticas y generaciones", según el Goethe.

DE SANGRE GUERRERA

Elvira Espejo nació en 1981 en el "ayllu" o comunidad Qaqachaca, en el departamento andino de Oruro.

Los Qaqachacas son uno de los "ayllus" guerreros, llamados así porque se han enfrentado por territorio incluso desde antes de la época incaica, afirmó la artista.

Su lengua materna es el aimara, aunque también habla quechua por su padre y aprendió español "a la fuerza" en la escuela.

El tejido y la crianza de animales son algunas de las memorias comunitarias orales que aprendió de niña, hasta que a sus 15 años decidió que quería continuar estudiando más allá de la escuela.

Lo habitual en su comunidad era que las mujeres no acaben ni siquiera la primaria, pero ella consideraba "muy importante tener una educación".

"Fue ese el primer rompimiento hasta terminar el bachillerato. No supe qué quería estudiar, o qué quería ser como persona, simplemente era romper esos esquemas muy machistas", confesó.

Su curiosidad por las artes surgió al trabajar en las parroquias del lugar, pues le llamaron la atención las pinturas de los templos y al preguntar "qué carrera se estudia para eso", le sugirieron artes, para lo cual se fue La Paz.

UN CAMINO DIFÍCIL

La necesidad de producir textos propios sobre los conocimientos locales surgió mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Bellas Artes.

"Cuando te dicen que tu pueblo no tiene arte me preocupó, pero no pude responder en ese momento porque todo se defendía con la bibliografía y la mayor parte de las bibliografías eran occidentales, no había algo en el país, o había muy poco", explicó.

Con la carrera concluida y sin recurso alguno en La Paz, decidió volver a su pueblo, donde las cosas tampoco fueron bien y muchos le cuestionaron qué beneficios le habían traído sus estudios, o cómo aplicarlos en beneficio comunitario.

Los textos que encontró sobre la producción textil boliviana, escritos mayormente por extranjeros, no gustaron en su comunidad al considerar que eran superficiales y no contaban la verdad.

Entonces sus compañeras tejedoras le animaron a sistematizar la información que ellas tenían sobre la producción textil y ese "fue el comienzo" de una labor de años, que permitió a Espejo llegar a otros países para investigar, logrando una especialización en textiles de los Andes.

UN RECONOCIMIENTO JUSTO

"Estamos diciendo lo que somos nosotros, lo que conocemos, lo que pensamos y eso da una emoción no solamente personal, sino una emoción del pueblo, de la comunidad, de quienes somos", manifestó.

Su trabajo permite tender puentes desde las comunidades con lo urbano y aquellos migrantes que perdieron su esencia al dejar sus pueblos.

La galardonada confesó que hubiera querido que el reconocimiento llegue primero en su país, pero valora que Europa reconozca esa labor con un premio que abre las puertas para trabajar con las colecciones artísticas que hay en el viejo continente.

La artista expresó su deseo de que los jóvenes valoren los conocimientos locales y apliquen herramientas actuales como las plataformas digitales para que estos no se pierdan.

"En adelante nos toca trabajar aún más", sentenció.

(c) Agencia EFE