Cómo hizo Elon Musk para quedarse con Twitter y qué desafíos enfrentará desde ahora

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Elon Musk, el magnate sudafricano dueño de Tesla
BRITTA PEDERSEN

NUEVA YORK.- El futuro de Twitter Inc. cambió este jueves. Esa mañana, Elon Musk sorprendió al directorio de la empresa de redes sociales al revelar que había logrado reunir 46.500 millones de dólares de financiamiento en tiempo récord, dando credibilidad a la oferta inicial de adquisición que había hecho apenas una semana antes.

Entre bambalinas, personas interiorizadas de las tratativas dicen que los banqueros de Twitter entregaron a sus directivos un informe que aseguraba que la oferta de Musk de 54,20 dólares por acción no solo era justa, sino que a la compañía podría resultarle difícil lograr un financiamiento parecido por sus propios medios. Mientras tanto, las acciones de tecnología —incluso las de máquinas de hacer dinero como la empresa matriz de Facebook, Meta Platforms Inc.— se estaban desplomando, lo que hacía mucho más atractiva la oferta en efectivo de Musk.

Se esperaba que Twitter rechazara la oferta de Musk, ya que estaba muy por debajo del máximo de aproximadamente 80 dólares que habían alcanzado las acciones de la empresa el año pasado. Pero el domingo por la tarde, la junta directiva de Twitter votó a favor de negociar con Musk y los asesores ya estaban discutiendo el trato de 44.000 millones de dólares que se anunció el lunes por la tarde.

El magnate Elon Musk
Reuters


El magnate Elon Musk (Reuters /)

El acuerdo se concretó de manera espectacular y Musk acechó durante semanas a la empresa con su característica combinación de desorden e indirectas. Cuando dio a conocer la oferta, suscitó la misma pregunta que siempre ha rodeado a sus otros emprendimientos comerciales, desde la producción masiva de automóviles eléctricos hasta llevar humanos a Marte o perforar túneles gigantes para viajes ultrarrápidos: ¿podrá lograrlo?

Ahora Musk se enfrenta a desafíos nuevos. Lleva empeñados aproximadamente 60.000 millones de dólares de sus acciones de Tesla Inc. —casi un tercio de su participación—, como garantía de préstamos bancarios, atando así su fortuna personal a la de Twitter. Y tiene que reunir 21.000 millones más en efectivo, para lo que tendría que vender acciones adicionales de Tesla, justo cuando la compañía está levantando vuelo.

Desde que Musk dio a conocer su oferta por Twitter, las acciones de Tesla han descendido alrededor de 8%, lo que sugiere que a los inversionistas les preocupa que se distraiga o se vea financieramente presionado.

Twitter va a tener que cargar con cientos de millones de dólares en concepto de pagos de intereses anuales, un riesgo para cualquier empresa pero sobre todo en este caso, porque Musk ya dijo que no le importa si gana dinero, y a lo largo de los años ha tenido problemas para hacerlo. Al alejar a la compañía de la “moderación de contenidos” —que Musk considera censura— es probable que la involucre en debates sobre la libertad de expresión y la seguridad online.

Musk va a tener que enfrentar el dilema de permitir o no que el expresidente Donald Trump regrese a Twitter. Después de los disturbios del 6 de enero del año pasado, la compañía anunció que había suspendido de manera permanente la cuenta personal de Trump. El lunes el expresidente le dijo a Fox News que no tiene planes de volver a Twitter y que, en cambio, va a usar su propia red social Truth Social para llegar a sus seguidores.

La saga arrancó el 4 de abril, cuando Musk reveló que tenía más del 9% de las acciones de Twitter, lo que lo convertía en socio mayoritario. Su presentación ante el ente regulador fue tardía, el conteo de acciones en su poder era equivocado, y figuraba como inversor pasivo. Sus abogados rápidamente enmendaron la presentación para dejar claro que Musk tendría un rol activo.

Al día siguiente Twitter anunció que Musk se uniría a su junta directiva. Ambas partes venían discutiendo la posibilidad y Twitter esperaba que al aceptarlo lograrían silenciarlo, ya que el magnate seguía con sus críticas públicas contra la empresa.

Verificación de antecedentes

Musk ya se resistía a las limitaciones a las que se vería sometido si se unía a la junta. Aún así, ambos lados siguieron adelante. Twitter completó una verificación de antecedentes de Musk y tenía como objetivo oficializarlo antes de que terminara el fin de semana. Pero ese sábado 9 de abril Musk le comunicó a la empresa que había cambiado de opinión.

El director general de Tesla y SpaceX, Elon Musk, habla en la conferencia  SATELLITE en Washington. (AP foto/Susan Walsh, Archivo)
El director general de Tesla y SpaceX, Elon Musk, habla en la conferencia SATELLITE en Washington. (AP foto/Susan Walsh, Archivo)


El director general de Tesla y SpaceX, Elon Musk, habla en la conferencia SATELLITE en Washington. (AP foto/Susan Walsh, Archivo)

Comenzó a planear su próximo movimiento en privado: una oferta pública de compra en toda regla, que difundió el 14 de abril. “Hice una oferta”, tuiteó, junto con un enlace a su presentación ante el ente regulador. Una vez que sus asesores determinaron que la oferta debería incluir una prima de aproximadamente el 40% sobre el precio de las acciones de Twitter, decidió optar por 54,20 dólares por acción.

La oferta nada decía sobre cómo planeaba juntar ese dinero, y no es poca cosa, ni siquiera para Musk, ya que la mayor parte de sus miles de millones están inmovilizados en acciones de Tesla y participaciones en sus otras compañías.

Ese día las acciones de Twitter cerraron a la baja, señal de que los accionistas no estaban seguros de que se llegara a un acuerdo. En Wall Street, la oferta trajo recuerdos de cuando Musk tuiteó en 2018 que tenía “fondos asegurados” para privatizar Tesla a 420 dólares por acción. El acuerdo nunca se concretó y luego pagó a los reguladores una multa de 20 millones de dólares por el incidente.

A primera vista, a los asesores de Twitter la oferta de 54,20 dólares les pareció decepcionante. Habían caído significativamente las acciones de una empresa que durante largos años había sido vista como un premio con posibles pretendientes, incluidas compañías de tecnología con mucho dinero, como Salesforce.

Twitter instaló rápidamente una “píldora venenosa”, una maniobra legal para impedir que Musk aumentara su participación en la empresa más allá del 15%. El Viernes Santo fue tranquilo: los mercados bursátiles estaban cerrados por el feriado.

Pero el punto de inflexión llegó el jueves 21 de abril, cuando Musk dijo que había obtenido financiamiento para su oferta de bancos de primer nivel, incluidos Morgan Stanley, Barclays PLC y Bank of America Corp. El paquete total—tres partes del cual provenían de la fortuna personal de Musk— daba credibilidad a la oferta y servía para neutralizar las posibles críticas de Twitter. Musk también señaló que su propuesta ya no estaba sujeta a que su equipo completara la debida diligencia ante los organismos regulatorios, despejando el camino para llegar a un acuerdo exprés y a gran velocidad.

Cara Lombardo y Liz Hoffman

The Wall Street Journal

Traducción de Jaime Arrambide

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