Entre elogios a Bolsonaro, Trump dice que quiere un tratado de libre comercio con Brasil

Alberto Armendáriz

WASHINGTON.- El idilio entre Donald Trump y Jair Bolsonaro va viento en popa. Hoy, el presidente estadounidense no solo se deshizo en elogios hacia el mandatario brasileño, sino que, además, resaltó su interés en firmar un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Brasil, aunque el antiguo proyecto enfrenta serios obstáculos.

"Tengo una gran relación con Brasil. Tengo una relación fantástica con su presidente; es un gran caballero. Dicen que es el Trump de Brasil; me gusta eso, es un elogio. Creo que está haciendo un gran trabajo; es un trabajo duro, pero creo que su presidente está realizando un trabajo fantástico. Él es un hombre maravilloso, con una familia maravillosa", señaló Trump en un comentario a una periodista brasileña durante un breve encuentro con la prensa en la Casa Blanca.

La mención a la familia de Bolsonaro no parece ser casual, sino más bien un guiño a Brasilia: el presidente brasileño ya indicó su intención de designar como futuro embajador de Brasil en Washington a uno de sus hijos, el diputado Eduardo Bolsonaro, titular de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja. El Palacio de Itamaraty envió la semana pasada su consulta al Departamento de Estado y se espera que las autoridades estadounidenses otorguen pronto su "agrément". La nominación luego deberá ser aprobada por la comisión de Relaciones Exteriores del Senado brasileño.

Sin embargo, a juzgar por las palabras de Trump ayer, el nuevo representante diplomático de Brasil -sea quien sea- ya tendría una "misión" muy clara.

"Vamos a trabajar en un acuerdo de libre comercio con Brasil. Brasil es un gran socio comercial; nos cobra muchas tarifas, pero nosotros amamos esa relación", afirmó el mandatario.

Sus declaraciones coinciden con una gira del secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, por Brasil, la Argentina y Perú. Ayer estuvo en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Brasil, en San Pablo, y hoy viajará a Brasilia para reunirse con el presidente Bolsonaro, sus ministros de Economía, Paulo Guedes, y de Infraestructura, Tarcisio Freitas, además de empresarios. Se trata de la primera visita de un secretario de Comercio estadounidense a Brasil desde 2011. Actualmente, Estados Unidos es el tercer socio comercial de Brasil, detrás de China y la UE, mientras que la Argentina se ubica en cuarto lugar.

Concebida a principios de los '90's, la idea de un convenio de libre comercio entre Estados Unidos y Brasil -las dos mayores economías de las Américas- fue retomada por Bolsonaro el mes pasado, en una reunión con Trump durante la cumbre del G-20 en Osaka, Japón, el mismo día en que se anunció la firma del demorado tratado de libre comercio entre el Mercosur (la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la Unión Europea (UE).

El gobierno argentino de Mauricio Macri dio su apoyo a la iniciativa, que incluiría a todo el Mercosur. Desde este mes hasta fin de año, Brasil ocupa la presidencia rotativa del bloque sudamericano, por lo que se puede suponer que Bolsonaro intentará darle tracción al asunto, si bien las dificultades son muy grandes, de acuerdo a los especialistas.

"Es más un deseo político que una realidad económica. Hasta que Brasil no ponga en marcha reformas estructurales que abaraten los costos locales y aumenten la competitividad, la industria brasileña está en gran desventaja con la estadounidense, y el país sería inundado de manufacturas importadas de Estados Unidos. Además, el agronegocio estadounidense no está dispuesto a renunciar a los subsidios que recibe del gobierno, sin los cuales los principales productos agrícolas de exportación brasileños -soja, azúcar, maíz, jugo de naranja, carne- podrían tener más espacio en Estados Unidos. Las negociaciones serán mucho más duras que las que tuvimos con la UE", destacó a LA NACIÓN José Augusto de Castro, presidente ejecutivo de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil.

En pleno proceso de revisión técnica y jurídica, el acuerdo Mercosur-UE recién entraría en vigor en unos dos años, luego de que sea ratificado por todos los Parlamentos de los países involucrados. Y en Francia, son crecientes los cuestionamientos al tratado por las críticas que pesan sobre la -falta de- política de preservación ambiental del gobierno Bolsonaro. Por otra parte, ya están mucho más avanzadas las conversaciones con otros eventuales socios del Mercosur como Canadá, Corea del Sur, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio (Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein).

"Brasil solo podría firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos si así lo aprobasen los otros tres socios del Mercosur. Es posible, pero eso demorará tiempo; no es algo que pueda suceder en un corto plazo", apuntó De Castro.

Mientras tanto, Brasil y Estados Unidos podrían avanzar en la identificación de todas aquellas barreras comerciales bilaterales que no son tarifarias -restricciones técnicas y fitosanitarias-, para llegar a acuerdos específicos que aumenten el intercambio entre ambos países y sirvan de trofeos políticos a sus gobernantes.