Ellen DeGeneres, la caída de un mito televisivo

Teresa Aranguez
·8  min de lectura

Cómo son las cosas. Hasta hace apenas unas semanas, las mañanas televisivas de Estados Unidos tenían una reina indiscutible, Ellen DeGeneres. Todo un icono de la pantalla chica con salida pública del armario y estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood incluidos. Pero la presentadora podría tener los días contados tras las denuncias por malas prácticas, racismo y abusos por parte de algunos antiguos empleados de su ya mítico programa The Ellen Degeneres Show. ¿Es el principio del fin de la estrella de la cadena NBC?

John Shearer; Gtres
John Shearer; Gtres

De momento, y como se suele hacer en estos casos, Ellen ha hecho los deberes y ha lanzado una disculpa pública en una carta publicada en The Hollywood Reporter donde pide perdón pero se desmarca de las fuertes acusaciones volcadas. Es cierto que los principales señalados son los productores del programa pero lo de echar balones fuera no vale para muchos ya que consideran que ella, como timón del barco, debería de haber estado enterada de estos sucesos y no permitirlos. “El primer día de nuestro programa le conté a todos en nuestra primera reunión que The Ellen DeGeneres Show sería un lugar de felicidad: nadie levantaría nunca la voz y todo el mundo sería tratado con respeto...Cualquiera que me conozca sabe que eso es lo contrario de lo que creo y de lo que espero de nuestro show”, explicaba en su carta de disculpa.

El escándalo ha llegado demasiado lejos y Warnermedia, productora del programa, ya ha abierto una investigación a la que ha sumado una empresa externa que se encargará de entrevistar a trabajadores actuales y anteriores para conocer sus experiencias personales en el set de grabación. El asunto se remonta al pasado mes de abril, en plena crisis del coronavirus, cuando parte de sus empleados denunciaron la incertidumbre y falta de información acerca de sus pagos y situación laboral durante la pandemia. Ellen comenzó a hacer el programa desde su residencia en Los Ángeles y con un equipo reducido, lo que provocó el caos entre algunos de sus trabajadores que aseguraron estar en un sin vivir al no recibir noticias. Si bien finalmente fueron localizados e informados de las nuevas condiciones, que incluían reducción de salario, el hecho de haberse demorado unas semanas no gustó ni un pelo a los empleados.

Pero lo peor estaba por llegar. La caja de Pandora se abría definitivamente en forma de reportaje a través de Buzzfeed donde varios exempleados del famoso show daban testimonio del supuesto trato inhumano entre bambalinas. Aunque las acusaciones no iban directamente hacia la persona de Ellen, sí la culpaban de no haber estado al corriente de lo sucedido. “Si quiere tener su propio show y llevar su nombre, necesita estar más involucrada en lo que está pasando”, aseguró uno de ellos a dicho medio. Y es que parece que el lema de “Sé amable” que encabeza el programa de entretenimiento no tiene nada que ver con la realidad que viven, al menos según quienes hicieron la denuncia pública.

Alrededor de 10 empleados, cuyos nombre prefirieron mantener en el anonimato, soltaron todo tipo de perlitas contra el famoso espacio televisivo. Entre otras cosas, denunciaron haber sido despedidos después de pedirse bajas médicas o tomarse días libres por asuntos familiares. Una empleada en concreto llegó a hablar de racismo y comentarios incómodos sobre su origen que le empujó a tomar la decisión de abandonar su trabajo. Incluso aseguran que se les obligaba a no saludar a Ellen ni acercarse a hablar con ella si se la encontraban por los estudios. La mayoría de estas fuertes acusaciones de toxicidad y maltrato están dirigidas a los productores o mánagers de alto nivel del programa pero como imagen oficial del show es a Ellen a quien le ha explotado el escándalo en la cara y a quien piden responsabilidad.

En un comunicado oficial de los productores ejecutivos del programa, Ed Glavin, Mary Connelly y Andy Lassner, asumieron su responsabilidad absoluta en este asunto dejando a Ellen al margen y desmarcándola de cualquier tipo de implicación. “Se nos parte el corazón y estamos muy apenados al saber que al menos una persona en nuestra familia de producción ha tenido una experiencia negativa. No es lo que somos ni a lo que aspiramos, y no es la misión que Ellen nos ha pedido”, comienza el escrito oficial. “La responsabilidad del día a día en el show de Ellen es totalmente nuestra. Nos tomamos todo esto muy en serio y nos damos cuenta, como mucha otra gente, que tenemos que mejorar y estamos comprometidos a hacerlo, lo haremos”.

Más clarito, imposible. Y es que si algo conocíamos de Ellen era su imagen de ir de frente, ser sencilla y cercana a todos, famosos y anónimos. Sus más de 3 mil programas al aire y casi dos décadas de éxito con el mismo título así lo acreditan. Nunca hasta ahora había sido noticia escandalosa, al menos en términos profesionales. Al contrario, sus titulares siempre han destacado por su labor altruista y sinceridad con el público. Imposible olvidar la portada de la mítica revista TIME de 1997 reconociendo su condición sexual. “Sip, soy gay”. Una confesión que dio la vuelta al país y que ocupó los titulares de todos los medios habidos y por haber. Se alzó con una legión de detractores pero también de simpatizantes.

Ellen contó el lastre social que cargaba al llamarse a sí misma lesbiana así como su historia de superación, y por muy extraño que parezca por la doble moral norteameriana, tocó los corazones de sus compatriotas. “Hasta hace poco yo también odiaba la palabra ‘lesbiana’. Lo he dicho lo suficiente como para que ya no me moleste, pero ‘lesbiana’ me sonaba a alguien con algún tipo de enfermedad, así que usaba la palabra ‘gay’ con más frecuencia”, reconocía en esta entrevista.

Después ofreció una charla de tú a tú con Diane Sawyer, la periodista que siempre saca los secretos más oscuros de sus invitados que suelen terminar llorando. Este también fue el caso. El triste capítulo de Ellen contando cómo su padre la echó de casa por su orientación sexual le garantizó un lugar en los corazones del público.

Siempre había gustado, pero desde esa confesión lo hizo mucho más. Y eso que nadie apostaba un duro por ella en sus años mozos cuando abandonó la universidad de Nueva Orleans para trabajar como pintora de casas, camarera y hasta vendedora de aspiradoras. Tenía gracia así que que comenzó su andadura en los club de comedia de aquellos lares y en 1984 se alzó con el premio de la Persona más Graciosa de América promovido por Showtime. Sus chistes y bromas absurdas no pasaron desapercibidas para Johnny Carson y con 27 años hizo su debut en el famoso show nocturno del reconocido presentador. La chica gustó y después de unos cuantos programas y colaboraciones televisivas le llegaría la oportunidad de su vida en la serie Ellen, donde era la gran protagonista. Objetivo cumplido, ya tenía su puesto en Hollywood.

En su agenda se acumulaban los proyectos y a su día le faltaban horas para tanto trabajo. Siempre mostró ser el vivo ejemplo de mujer curranta incansable a la que nadie ha regalado nada y que ha demostrado que los sueños, con esfuerzo y ganas, se cumplen con creces. Le falta poco por hacer. Por presentar hasta ha presentado los Oscar, y no una, sino dos veces. De alguna manera, ella es una de las responsables del fenómeno selfie por culpa de una foto tomada en 2014 en los premios más prestigiosos del cine que reunía nada menos que a Brad Pitt, Julia Roberts y Meryl Streep entre otras figuras. Una imagen que superó records de viralidad al ser retuiteada más de 2.8 millones de veces en 24 horas.

Felizmente casada con la actriz Portia de Rossi, con quien mantiene una relación desde 2004, y con un programa amado por la audiencia y sus invitados, nada hacía presagiar este feo capítulo que protagoniza en estos momentos. Su carácter afable y buen trato a quienes conocen a Ellen ha hecho que muchas personas, entre ellas su esposa, hayan salido en defensa de su honorabilidad en estos días.

Sé que no puedo hablar por la experiencia que hayan tenido otras personas, pero en lo que a mí respecta, quiero que sepáis que yo solo he tenido momentos positivos el tiempo que he pasado con Ellen en su programa”, escribió Katy Perry en Twitter. Con apenas cuatro palabras, su mujer Portia, hizo lo propio en redes. “I stand by Ellen” (Estoy de tu lado Ellen)” expresó en Instagram.

Lo que pasará con su programa y su futuro televisivo es una incógnita. Mientras la investigación sigue su curso y su carrera se mantiene en stand-by, Ellen continúa haciendo lo que mejor sabe, entretener. Sus redes han seguido funcionando y promoviendo el amor y el humor en tiempos de pandemia. Pase lo que pase, es indiscutible que estamos ante uno de los grandes iconos de la televisión. Pero si logrará salir airosa del escándalo ya es otro cantar.

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