Elisa Carrió, polémica: un consejo para Patricia Bullrich y la chicana a Facundo Manes

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La Diputada Elisa Carrio esta mañana en un acto de promocion de exportaciones realizado en el CCK
NA

Elisa Carrió parece estar a gusto con su actual momento de mayor serenidad. La belicosidad parece haber quedado a un lado. Al menos por el momento. Así, por lo menos, decidió mostrarse al recibir en su chacra de Capilla del Señor al programa Hablemos de otra cosa, de LN+, y mostrar, por primera vez, a la audiencia su amplia casa.

A lo largo de la emisión que se vio anoche, Carrió se mostró muy confiada en que Juntos por el Cambio llegue por consenso a conformar las listas de legisladores de esa coalición, sin que la sangre llegue al río, a pesar de las distintas posiciones en juego. “La unidad es en la diversidad –subrayó–, tiene que haber una interna civilizada, si la hay. Estamos trabajando muy bien y los líos ya desaparecieron. Se ordenó y terminé hablando con Mauricio [Macri], porque la amistad política es muy importante y la amistad personal, también”.

Aunque desde que se declaró la pandemia solo regresó a Buenos Aires en cuatro ocasiones –”por afuera estoy bárbara, pero por adentro no funciono, y me cuido mucho porque sé que parto”, explica sobre sus comorbilidades y un persistente dolor en una pierna que la tiene semipostrada–, contó que fue a visitar en persona al intendente de Vicente López, Jorge Macri, que tomó una postura muy activa y contraria a que Diego Santilli juegue en territorio bonaerense como cabeza de lista, por decisión de Horacio Rodríguez Larreta. “Yo soy la única que habla con todos –apuntó– y, como mantuve la palabra a lo largo de la vida, me tienen confianza, pero me tienen que decir toda la verdad”.

La líder de la Coalición Cívica sabe oscilar entre las posturas que confrontan. “Yo rescato a Jorge Macri –aclara–, porque puede tener la mitad de la razón, pero el AMBA es el AMBA y en el conurbano añoran la seguridad de la Capital”. A renglón seguido destaca “el manejo y la ejecutividad de Diego Santilli”. Pero agrega: “Fui a Vicente López a hablar con Jorge Macri porque me pareció que era un gesto que yo debía dar. Alfonsín y yo somos las únicas personas que conocimos completa la provincia de Buenos Aires. Cada intendente conoce su distrito, que no es conocer la problemática compleja de la provincia”.

Sin embargo, Carrió es contundente a la hora de apoyar a María Eugenia Vidal y su regreso a competir electoralmente en la ciudad de Buenos Aires. “Tiene un futuro enorme en la política argentina –dijo por LN+–, lo que necesitaba era recomponerse humanamente, había salido lastimada en lo personal. Yo decidí cubrirla para que ella decidiera con autonomía. Cuando estaba en la ciudad [fue vicejefa durante el segundo mandato de Mauricio Macri en CABA], yo la llamaba a ella para resolver un problema. Conoce la ciudad igual que Horacio”.

Sobre el choque irresuelto aún entre Vidal y Patricia Bullrich, Carrió expresó: “Las quiero mucho a las dos. Son dos personas distintas. Patricia tiene grandeza, ella esconde su humanidad detrás del trajecito y la computadora. Es un soldado de las causas. Le dije: ‘Humanizate’”.

A la hora de hablar de Facundo Manes, sin embargo, perdió la diplomacia. “Estuvo acá –reveló–, creo que siente que está llamado a ser presidente en un año. A los que fundamos Juntos por el Cambio nos ha costado mucho llegar hasta acá. Yo lo veo tan terriblemente anti-Pro que no logra la unidad. El problema lo van a tener ellos [por los radicales], los que quieren ser presidente, como Gerardo Morales”. Y más severa todavía se mostró con José Luis Espert, que la acusó de “soberbia” y de haber frustrado la ampliación del frente opositor contra Axel Kicillof. “No lo conozco, no sé quién es ese señor. No sé quién es Milei”. En lo personal, Carrió volvió a ratificar que no tiene ningún interés en volver a la Cámara de Diputados.

Sobre el presidente Alberto Fernández opinó que “está sobrepasado por las circunstancias. El acto fallido [se refiere a los comentados últimos errores que tuvo al hablar públicamente] es lo que es él: un guarango. Ortega y Gasset habla del guarango argentino como una especie de megalomanía con una profunda vulgaridad. Yo siempre decía que los Fernández [incluye también en este textual a Aníbal] son muy ordinarios”.

Carrió llama la atención sobre el momento delicado por el que está pasando la Argentina: “Hay que sostener a un presidente que ni él mismo se sostiene. La gente tiene que ir a votar y el que no va, porque está cansado de la política, es un irresponsable porque, como dice Hanna Arendt, si se cancela la política, se cancela la libertad”.

Pero desliza una advertencia aún más inquietante: “Yo no hago oposición y menos con un presidente tan débil. Este presidente se suicida solo con la palabra; su debilidad es enorme. Juntos por el Cambio está garantizando hoy la democracia en la Argentina porque no somos golpistas. Yo no le puedo pegar, porque la que viene es Cristina”.

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