Cómo eligieron a Leonardo Sbaraglia en su primer casting y otros secretos del mundo de las audiciones

LA NACION

Podemos afirmar sin lugar a dudas que La la land es una de las películas más comentadas de este año -y no sólo por razones artísticas, pasará a la posteridad por el Oscar que le sacaron de las manos-. El film en clave musical que retrata el detrás de escena de Hollywood y ese entramado de situaciones y casualidades que provocan el nacimiento de una estrella, tiene una escena reveladora para todos los actores que buscan triunfar (cualquiera sea el significado de esa palabra para cada quien). El cuadro se llama "Audition": tras pasar por infinitos castings, una aspirante a actriz (Emma Stone) cuyo mayor contacto con Hollywood hasta ese momento había sido ser camarera en la cafetería de los estudios de una megaproductora, logra el papel que la catapulta a la pantalla grande. Cansada, despojada ya de los nervios y de los artilugios gestuales para llamar la atención, se muestra tal cual es y consigue el rol.

Desde hace 32 años, Eugenia Levin, la primera directora de casting del cine argentino, explica a los actores con los que trabaja algo de lo que propone esa escena: "El casting no es una prueba actoral. El casting es una experiencia creativa del actor. Es un arte solitario y fugaz, no dura más de uno o dos minutos".

Responsable de la selección de actores de películas emblemáticas del cine nacional como La Noche de los Lápices, Tango Feroz, El Aura y Un cuento chino,Levin propone llevar luz a la experiencia de la audición en un seminario que tendrá lugar el sábado en el Multiteatro y que contará con la participación de Diego Peretti y Juan Taratuto. Allí, en una jornada intensiva, los tres intentarán dar herramientas a actores y estudiantes de teatro para comprender la importancia de transitar la experiencia de la audición como una etapa creativa.

En diálogo con LA NACION, Levin anticipó algunos de los "sí" y los "no" de las audiciones, y contó qué ve en los grandes actores argentinos.

Lo que hay que saber de una audición

No siempre se busca un "physique du rol". La persona que se encarga de la dirección de casting trabaja en equipo con el o la directora de la película y los productores. Recibe pedidos de ambos lados y debe interpretarlos a la hora de seleccionar al elenco. Pero según explica Levin, no es tarea fácil entender qué se imagina el director de una película cuando piensa en un rol."El director me transmite sus sensaciones sobre un personaje. No siempre tiene características físicas. A veces te dice, yo lo veo cálido. Y mi saber como directora de casting está en elegir qué consigna darle al actor para que en uno o dos minutos pueda ubicarse en esa circunstancia".

No se busca al personaje resuelto. El personaje, tal como aclara la directora de casting, termina de tomar forma en el trabajo con el director y con el elenco: "A veces se toma una escena que no está en el guión pero es lo que le pasa al personaje antes del conflicto. No le pido al actor el conflicto. Sí le pido que se ubique en la situación previa a ese conflicto".

"Ningún casting define si uno es buen o mal actor". Según Levin, hay muchas cosas que tienen que ver con el trabajo frente a cámara que el actor de teatro desconoce. "Muchos actores son muy buenos pero el material es tan teatral que no se puede mostrar su casting. El primer plano es exclusivo de lo audiovisual. En teatro no te podés meter en el gesto chiquito del actor. En el cine, sí. Entonces lo que tienen que aprender es a despojarse de la teatralidad".

Es una experiencia creativa. "El casting es darle elementos al actor para que pueda crear en uno o dos minutos un hecho que lo acerque a las circunstancias del personaje. Todavía no está el personaje, eso viene después, en los ensayos, con el director, con sus compañeros. El actor suele llegar muy nervioso, muy tenso, sintiendo que es una prueba. Yo insisto en que el casting no es una prueba actoral. El casting es una experiencia creativa del actor. Los nervios se expresan en el cuerpo y la cámara te los muestra. Ningún director quiere trabajar con un actor tenso".

Las cirugías restan. "Muchas actrices se hacen retoques en busca de mejorar su aspecto. Especialmente cuando se acercan a los 40. Algunas no lo soportan y aparece el botox y la cirugía sin tomar conciencia de que una cámara en primer plano, se nota cuando el labio está más hinchado y demás. Y si en cine vos tenés que contar una historia de una mujer de hace 30 años, cuando no era común la cirugía estética o solo lo era para una clase social. Esa actriz se descarta. Muchas veces el director me plantea no quiero cirugías. Y la verdad es que la actriz cree que no se nota pero sí se nota. La cámara es una lupa sobre los rasgos".

Pasar a los colegas el dato de un casting, suma. "Tenemos una cultura mezquina del dato. Hay que pasar el casting. Muchos creen que si le avisan a un amigo eso reduce sus posibilidades de quedar y no es así. En un casting regular de cine, aunque sea el rol más chiquito, nosotros vemos 50 o 60 actores por rol. Luego le presentamos al director los 10 que se acercan más a lo que el director sueña cuando lee el guión".

Dejar fluir las emociones. "No hacer nada que no sea espontáneo, natural, orgánico. Lo mejor que tiene una persona ante cámara es lo que tiene de única. Lo mejor que tenés es que tu cuerpo, tu voz, tus gestos, son únicos. Eso transmite, es lo más humano. El problema de muchos actores es ponerle a la consigna un preconcepto en vez de imaginación.

El caso Tango Feroz

Un ejemplo de cómo el casting es un proceso y no una sentencia está en la conformación del elenco de Tango Feroz (1993). Levin trabajó con una directora de casting española durante meses para elegir a los protagonistas entre un puñado de actores "de moda" de la edad de Tanguito en ese momento. En esas audiciones estuvieron todos menos Fernán Mirás y Cecilia Dopazo. Quiso el destino que la producción quedara en suspenso y fuera retomada un año después. Algunos actores fueron descartados y otros vueltos a convocar, pero faltaba la pareja protagonista. Levin llevó entonces a Marcelo Piñeyro a ver una obra de teatro, Los 90 son nuestros, con Sbaraglia, Dopazo y Mirás. Ahí decidió que los tres serían parte de la película. Moraleja: "A los actores siempre les digo: hagan teatro".

Tres grandes actores, según Eugenia Levin

Diego Peretti. "Lo que me gusta de Diego es su capacidad de transformación en múltiples personajes. A Diego le he visto personajes vinculados a lo dramático y vinculados al humor con la misma entrega, con la misma organicidad. Es un actor que yo lo he propuesto, que está, siempre presente en los castings que yo hago y es porque confío en que nunca va a ser igual que el personaje anterior. Sé que va a poder ser como un camaleón. Su capacidad es muy grande. Además, tiene una imagen muy personal, muy única y eso es parte de su posibilidad de crear personajes".

Leonardo Sbaraglia. El actor fue "descubierto" por Eugenia Levin a los 16 años, en un casting para formar el elenco de La Noche de los Lápices. Fue el primer trabajo de Eugenia como directora de casting y como los actores debían ser todos adolescentes, la tarea fue ardua: de una convocatoria de 400 actores habían quedado 100. Eugenia los dividió en grupos de a diez y los fue evaluando en diferentes etapas. "Leonardo las transitaba con una entrega absoluta. Pasaba por las situaciones con un nivel de entrega emocional muy grande y, para esta película donde los protagonistas iban a transitar situaciones límites, de tortura, de encierro, de muerte, esa capacidad en un actor de 16 años de entrega incondicional y muy genuina fue lo que me impresionó. Actuaba casi sin cuidarse. Se tiraba. Eso, a los 16 años fue clave".

Ricardo Darín. "Yo creo que ha hecho muy buenas elecciones. Ha podido hacerlas. Podría haber elegido otro tipo de camino. Estaba dentro de un grupo de actores jóvenes que eran como los actores del momento. Y él en ese momento resuelve otro camino que en ese momento no le dio tanta visibilidad pero marcó un cambio de rumbo. Es un gran actor. Tenemos grandes actores en la Argentina".

.