Elena Poniatowska recibe homenaje en la UNAM

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CIUDAD DE MÉXICO, abril 22 (EL UNIVERSAL).- La Fiesta del Libro y la Rosa 2022 inició con un homenaje a Elena Poniatowska, por su aniversario 90, que será el próximo 19 de mayo.

Durante el evento, Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que cuando propuso a Poniatowska ser homenajeada, la "Princesa Polaca" dijo "¿pero de qué voy a hablar yo?". Para resolver el dilema, la escritora pidió que mejor en esta ocasión fueran los jóvenes quienes compartieran sus historias.

Es por eso que, a través de un concurso de Puntos UNAM, los organizadores eligieron a siete estudiantes de la Universidad leyeran un testimonio sobre cómo vivieron la pandemia.

Durante su participación, Elena Poniatowska -quien fue recibida con aplausos- se mostró animada y atenta a las historias de los estudiantes. Incluso, mientras Diego, de Prepa 9, leía que siempre había anhelado vivir un momento histórico, pero no fue tan épico como esperaba, la escritora rechazaba un chal que le ofrecían para cubrir su espalda e hizo señas para que no insistieran y la dejaran escuchar.

Durante el homenaje a Poniatowska se hizo presente la idea conductual que se expuso durante la inauguración de la Fiesta: "leer y escribir es resistir".

Los estudiantes Asunción Cabrera Castellanos, Valentina Vázquez, Diego Armando Becerril, Aranza Bustamante, Aldo Cañedo, Karina Feliciano y Metztli Molina compartieron conmovedores testimonios sobre cómo en dos años de encierro no sólo lidiaron con el virus del Covid-19, sino con la mala gestión gubernamental en el sector salud y en el sector educativo, la crisis económica que los orilló al desgaste máximo de la salud mental, así como vivir en hogares violentos.

Conmovida por las historias, en particular con la de Molina, quien relató cómo fue vivir y presenciar la violencia que sufría su madre durante el encierro, Elena Poniatowska externó su deseo porque estas crónicas fueran divulgadas, "nos puede servir para el futuro (...). Que ustedes hablen es un regalo", declaró.

"Vivimos tiempos privilegiados, y posiblemente son los últimos que viva porque ya tengo 90 años. Pero podremos recordar una mañana limpia, una mañana transparente, una mañana así sentados los unos con los otros oyéndonos".

Por último, en la breve sesión de preguntas, la escritora contó que no sufrió el confinamiento porque sólo se dedicó a escribir, acto que definió como solitario, pues el autor sólo se encuentra con su máquina de escribir, con lo que tiene en el corazón, en la panza y supongo que a veces lo que hay en la cabeza, aunque a veces no hay nada en la cabeza", remató con su característico sentido del humor.

Poniatowska recuerda sus inicios como periodista

Previo a la exposición de los estudiantes, Poniatowska recordó sus inicios como reportera, que fue en la sección de sociales de un periódico. "Ahí no hacías gran cosa más que reseñar bodas, los 'chubascos' de regalos para las embarazadas, quinceañeras, gran frivolidad; los políticos exhibían a sus hijas como si fueran jamón".

La escritora señala que ya estando en sociales se coló a otros rincones.

Para responder la pregunta de Rosa Beltrán sobre cómo fue escribir "La Noche de Tlatelolco", Poniatowska explicó que como acababa de ser madre de su hijo Felipe, no pudo ir la noche del 2 de octubre de 1968 a Tlatelolco, por lo que fue su amiga María Elisa Martínez Medrano quien le explicó lo que estaba sucediendo.

"La mañana siguiente, entre una amamantada a mi hijo Felipe y otra, fue por la mañana (a Tlatelolco), y sí era un paisaje de la batalla, todavía estaban los estanques, había soldados haciendo filas al teléfono" que llamaban para hablar con sus hijos, "ahí se pudo ver que para los soldados estar ahí era una orden inaudita e inesperada. Lo que más me impresiono fue la cantidad de zapatos de mujeres, de niños, tirados (...). Fue a partir de ese momento que empecé a recoger todos los testimonios".

Poniatowska contó su experiencia en Lecumberri para levantar más historias involucradas al 68, así como sus encuentros con las madres cuyos hijos habían sido víctimas de la matanza.

"Así hice este libro, que es de todos, que se recogen las voces de cada uno. (...) Así es como se hace un libro", concluyó la escritora.

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