Quién es Elena Highton, la primera mujer en la historia del país que alcanzó la Corte Suprema en democracia y que hoy renunció

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La Corte declaró la nulidad de la lista de conjueces designados por el Gobierno para el máximo tribunal
Fernando Massobrio / LA NACION

Elena Highton de Nolasco fue durante 17 años una de las mujeres con mayor poder en la Argentina. Ese fue el tiempo que se desempeñó como integrante del máximo tribunal de Justicia de la Nación, al que ingresó en 2004. Hay un detalle no menor: fue la primera mujer en la historia del país que alcanzó la más alta magistratura durante la democracia. Hasta este año y desde 2005 fue incluso vicepresidenta del cuerpo.

Hoy, con 80 años, decidió dejar la Corte Suprema al considerar que atraviesa “el fin de un ciclo” después de la última renovación de autoridades. La semana pasada, el tribunal dispuso por mayoría a Horacio Rosatti como nuevo presidente, pero ella se resistió a esa designación. Permaneció hasta ahora, a pesar de superar los 75 años que la Constitución fija como límite, debido a que la Justicia le hizo lugar a una acción de amparo que ella presentó y que la administración de Mauricio Macri no objetó.

Nacida en Lomas de Zamora, fue propuesta por el fallecido presidente Néstor Kirchner como sucesora de Eduardo Moliné O’Connor. Madre de dos hijos, se graduó como abogada, procuradora y escribana en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en 1966. Esa casa de estudios le otorgó el Diploma de Honor.

Luego de años de trabajar como abogada, Highton de Nolasco ingresó al Poder Judicial como defensora de incapaces y ausentes, y en mayo de 1979 fue nombrada jueza de la Nación. A camarista -lugar que ocupó antes de alcanzar el máximo tribunal- llegó durante el gobierno del expresidente Carlos Menem.

Una de sus últimas apariciones públicas fue en julio del año pasado. Con un tapado rosado y tapabocas, Highton de Nolasco ocupó su silla en el acto donde Alberto Fernández presentó el proyecto de reforma judicial, una iniciativa que todavía no prosperó y que por su tenor genera rispideces tanto en los ámbitos judiciales, como políticos. Su presencia en la Casa Rosada ese día -de alta carga simbólica- fue la única entre los ministros Corte. “Reformas hacen falta, hay que ver si mejoran o no”, decía, unos meses antes.

Ferviente lectora y destacada por sus colegas antes de acceder a la Corte por lograr un “adecuado equilibrio” en sus decisiones, una de sus posturas más polémicas fue cuando votó a favor de aplicar el “dos por uno” al represor Luis Muiña.

En la previa de su unción como máxima magistrada pedía que la Corte Suprema limite su intervención y así reduzca el número de causas. “Solo deberían llegar los expedientes en los que esté en juego la interpretación de una norma federal. De otro modo ocurre que el tribunal está sobrecargado con 15.000 causas”, sostenía a LA NACION.

A fines del año pasado, Highton de Nolasco expresó su disconformidad con el Presidente y la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, que acusaron públicamente a la Corte por no aplicar la Ley Micaela, de capacitación en materia de género. En un comunicado que la misma Highton de Nolasco elaboró, afirmó que la Corte “lidera desde el año 2010 la capacitación en Perspectiva de Género en el Poder Judicial”, con un proyecto “inédito en el mundo” y reconocido por Naciones Unidas.

Máxima autoridad de la Oficina de la Mujer (OM) creada en 2009 para incorporar la perspectiva de género en el máximo tribunal, su figura fue emblema del avance de las mujeres en el plano judicial. Durante su carrera se atrevió a manifestar que la Justicia “es bastante machista”.

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