Electorado de EEUU con los nervios de punta durante jornada

CLAIRE GALOFARO
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Carol Perticara de Geneva, Illinois, emite su voto el martes 3 de noviembre de 2020 en una escuela. (Rick West /Daily Herald vía AP)
Carol Perticara de Geneva, Illinois, emite su voto el martes 3 de noviembre de 2020 en una escuela. (Rick West /Daily Herald vía AP)

Planeó cuidadosamente un viaje en auto de cinco horas hasta su centro de votación en Tennessee para emitir su voto el día de las elecciones. Tomó en cuenta el tránsito, el clima, el repunte de casos de coronavirus y, algo que nunca imaginó tener que contemplar: la posibilidad de disturbios civiles tras los comicios presidenciales de Estados Unidos.

Los últimos cuatro años han causado tantos sobresaltos que cualquier cosa parecía posible para Lacey Stannard, esposa de un soldado. Trató de que le enviaran una papeleta a su hogar en una base militar en el otro lado del estado. Pero el secretario de su ciudad natal se negó. Una parte de ella pensó que era una locura manejar 10 horas de ida y vuelta para emitir su voto a favor de los candidatos demócratas en un Tennessee republicano, pero una gran parte de ella pensó que valía la pena registrar su malestar.

Muchos estadounidenses que se formaron desde antes del amanecer para emitir su voto el día de las elecciones están exhaustos de las constantes crisis, inquietos por las divisiones políticas y ansiosos por lo que pasará después. Al igual que aquellos que votaron de manera anticipada, su agonía no es en torno a decidir entre el presidente Donald Trump o su rival demócrata Joe Biden. La mayoría tomó esa decisión hace tiempo. En lugar de eso, aquellos que están votando en cifras récord señalaron que los fundamentos democráticos se sienten repentinamente frágiles: ¿Contará su voto? ¿El perdedor aceptará los resultados? ¿El ganador encontrará una manera de reparar a una nación fracturada, enferma e inestable?

Stannard, de 28 años y madre de dos hijos, se puso en camino el lunes por la tarde para llegar a su centro de votación el martes temprano, y se apresuró a volver a casa antes de que una conclusión incierta pueda agravar la situación en un país que ya se encuentra en vilo, un temor que ella atribuye a la tendencia del presidente a poner a la gente a pelear entre sí.

“Cuando los resultados de las elecciones empiecen a llegar, preferiría estar a salvo en casa, que es algo triste porque nunca en mi vida… habría pensado que tendría que apresurarme a ir a votar y regresar a casa para que no tuviera que estar temerosa”, comentó. “Lo cual es una de las razones por las que estoy manejando cinco horas para votar porque no debería tener que sentirme de esa forma”.

En todo el país, los estadounidenses dijeron que el estrés de estas elecciones los enfermó físicamente. Otros han seguido obsesivamente las encuestas para calmar sus nervios, o comprado armas, o han buscado mudarse al extranjero, o se han retirado a una cabaña en medio del bosque. La tensión se ha disparado, mientras cada bando cree que el otro está amenazando con poner fin a Estados Unidos tal y como lo conocemos.

El martes por la mañana en los suburbios de Detroit, un territorio electoral decisivo, Karama Mishkoor, de 57 años, y su hija planeaban votar, ir a trabajar y regresar inmediatamente a casa.

“Por favor, por favor, por favor no vayas a otra parte”, le suplicó Mishkoor a su hija Ashley, de 24 años.

Mishkoor, católica e inmigrante de Irak, dijo que huyó de su país natal hace décadas en busca de paz, estabilidad y libertad, y que le entristece que ahora Estados Unidos tenga un aspecto tan agitado. Apoyan a Trump, pero no colocaron letreros en el jardín para respaldarlo porque hay mucha ira. Ashley Mishkoor dijo que ha visto las críticas sarcásticas de tinte partidista acumulándose en las redes sociales y se preguntaba: ¿Qué pasa si eso se refleja en la vida real?

“Esta semana realmente da miedo”, comentó. “Sólo espero, pase lo que pase, que haya paz en nuestro país”.

En la ciudad de Nueva York, la votante Nurit Dallimore equiparó el ambiente político con la atmósfera de “zona de guerra” que hay en su natal Israel.

“El país está tan dividido que siento que no va a estar bien de ninguna de las dos formas”, expresó preocupada Dallimore.

Una nación que ya de por sí se sentía incierta con respecto a su futuro en medio de una pandemia que está empeorando, un duro golpe bajo en lo económico y una serie de muertes a manos de la policía que obligaron a los habitantes a confrontarse con el racismo, ahora contempla la amenaza adicional de posibles enfrentamientos luego del día de las elecciones.

Aproximadamente siete de cada 10 votantes dicen sentirse ansiosos por las elecciones, de acuerdo con una encuesta AP-NORC realizada el mes pasado. Sólo un tercio está emocionado. Los simpatizantes de Biden son más propensos a estar nerviosos que los de Trump, en una proporción de 72% frente a un 61% de los partidarios del mandatario.

Pero los simpatizantes de Trump también dicen sentir una sensación de temor. El presidente ha advertido que si pierde, el país podría inclinarse hacia el socialismo, el crimen llenaría las calles y la libertad se doblegará ante lo políticamente correcto.

“Me siento aterrada en un mundo con Biden, absolutamente aterrada”, comentó Susan Spence, de 69 años, una maestra jubilada de Powder Springs, Georgia. “Estoy aquí porque creo en el norteamericanismo, no en el socialismo”.