Las elecciones municipales en Brasil, un test para Jair Bolsonaro de cara a 2022

Marcelo Silva de Sousa
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Jair Bolsonaro pondrá a prueba su capacidad de traccionar votos. En las últimas semanas manifestó sus preferencias y llamó al voto por una decena de alcaldes y varios concejales
Fuente: Archivo

RÍO DE JANEIRO.- Brasil va mañana a las urnas para elegir alcaldes y concejales en los 26 estados del país, mientras todavía enfrenta dificultades por la pandemia del coronavirus, que la última semana dejó en promedio 400 muertos todos los días.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, pondrá a prueba su capacidad de traccionar votos. Pese a que había prometido que no se involucraría en la campaña, en las últimas semanas manifestó sus preferencias y llamó al voto por una decena de alcaldes y varios concejales.

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La principal atención estará puesta en las grandes ciudades, como San Pablo, Río de Janeiro y Fortaleza, donde además de las disputas por la elección de jefes locales, los partidos políticos nacionales medirán fuerzas para negociar posteriormente la conformación de candidaturas y coaliciones para la elección presidencial de 2022.

Apenas Macapá, en el estado de Amapá (norte), será la única capital donde no habrá votación. La justicia electoral suspendió los comicios por un apagón que aqueja a la ciudad desde hace casi dos semanas y postergó la elección para fin de mes.

Las proyecciones para los candidatos oficialistas no son buenas, de acuerdo con sondeos publicados en los últimos días. Bolsonaro, sin partido político tras haber abandonado en 2019 el Partido Social Liberal en medio de un escándalo, dividió apoyos entre figuras de varios partidos.

El ultraderechista bautizó sus últimas transmisiones en redes sociales como "espacio electoral gratuito" y mostró carteles de diferentes políticos. Entre palabras elogiosas, pidió el voto por ellos. Pero hasta ahora la bendición del presidente parece no haber inclinado la balanza.

El diputado federal y presentador televisivo Celso Russomanno, en San Pablo, y el alcalde Marcelo Crivella, en Río, disputan un lugar para la segunda vuelta del 29 de noviembre, en un empate técnico con otros candidatos. Russomanno y Crivella, quienes cuentan con la bendición del presidente, pertenecen al partido Republicanos, ligado a la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Bruno Covas, actual alcalde paulista por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y aliado del gobernador João Doria, marcha primero en los sondeos, aunque no le alcanzará para evitar una segunda vuelta. Russomanno, en tanto, se encontraba cabeza a cabeza con el candidato izquierdista Guilherme Boulos (Partido Socialismo y Libertad), muy cercano al expresidente Lula, según una encuesta de Ibope publicada esta semana.

El mismo escenario se da en Río, donde la izquierda podría arrebatarle un lugar en la segunda vuelta al candidato bolsonarista Crivella. El exalcalde Bruno Paes, candidato de Demócratas, aparece cómodo en primer lugar en los sondeos, mientras que Crivella aparece a un punto de diferencia de Martha Rocha, candidata del Partido Democrático Laborista de Ciro Gomes.

Involucrado

Bolsonaro había dicho que no se involucraría en el proceso electoral, al alegar varias ocupaciones prioritarias de gestión por resolver. Esta semana justificó el cambio de actitud y dijo que es "necesario" evitar triunfos de la oposición.

"Al anunciar aquí no es seguro que nadie va a ser electo. Estamos buscando dar una pequeña fuerza para él [por el candidato], la gran fuerza va a ser del propio candidato", dijo Bolsonaro el lunes, durante una de las transmisiones.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, y en Manaos, capital de Amazonas, Bruno Engler (Partido Renovador Laborista Brasileño) y el Coronel Menezes (Patriota), respectivamente, aparecían lejos de la pelea por un lugar en la segunda vuelta en los sondeos. El mejor parado era el capitán Wagner (Pros) en Fortaleza, estado de Ceará, quien parecía con un lugar casi garantizado para disputar la alcaldía con un candidato de izquierda el 29 de noviembre.

"Para Bolsonaro lo principal es no dejar que sus adversarios políticos salgan fortalecidos", señaló Marco Teixeira, investigador del Centro de Estudios de Gobierno de la Fundación Getulio Vargas (FGV), quien destacó la elección paulista como la más relevante.

"Una victoria holgada del PSDB en San Pablo le daría ánimo a Doria para pensar en 2022 y lo convertiría en un adversario fuerte", explicó Teixeira.

La dificultad de Bolsonaro para fortalecer a sus candidatos en las principales ciudades, quienes no han despegado tras la bendición presidencial, acompaña una caída de la popularidad presidencial en las capitales brasileñas.

A diferencia de la elección nacional de 2018, la campaña estuvo marcada por el enfriamiento de la ola conservadora que eligió a Bolsonaro y por la prevalencia de candidatos gestores por sobre caras nuevas, dijo el politólogo Ricardo Ismael, profesor del Observatorio de Análisis Político de la Universidad Católica (PUC) de Río de Janeiro. La "elección del Covid-19", dijo Ismael, no se trata de una evaluación de la gestión del presidente.

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"El elector está queriendo votar en alguien que pueda hacer una buena gestión, no quiere improvisación", indicó a LA NACION. "No se ve que esté convirtiéndose en un plebiscito de la gestión de Bolsonaro. El elector está frente a una pandemia, una crisis, y quiere a alguien que conozca los problemas de su ciudad".

La jornada electoral se dará en medio de temores por datos que sustentan un posible repunte de contagios de Covid-19 en algunas capitales. El tribunal superior electoral reforzó las orientaciones para mantener dos metros de distanciamiento en las filas para votar y pidió a los votantes que lleven sus propias lapiceras para firmar los comprobantes de sufragio.

Bolsonaro dijo el viernes que la posibilidad de una segunda ola es una "pavada" en Brasil,donde murieron más de 164.000 personas por Covid-19. El ultraderechista pidió a los alcaldes que después de las elecciones "no inventen lockdowns" para evitar quebrar la economía.