Elecciones en EE.UU.: el mundo espera una rápida vuelta a la diplomacia tradicional de Washington

Luisa Corradini
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PARÍS.- Europa y gran parte del mundo lanzaron esta semana un suspiro de alivio después que los resultados dieron la victoria al candidato demócrata Joe Biden quien debería iniciar, apenas asuma sus funciones, un regreso inmediato a la diplomacia tradicional y al multilateralismo. Una esperanza de retorno al statu quo ante que se vio reflejada en los mensajes de la mayoría de los aliados occidentales de Estados Unidos. Aunque también hubo significativos silencios.

Durante su campaña, Joe Biden prometió un regreso inmediato a la diplomacia tradicional de Estados Unidos, tal como la han practicado siempre las élites políticas en Washington. Estados Unidos debería, en consecuencia, retornar desde el primer día a las organizaciones internacionales como la OMS, a los acuerdos de París sobre el clima y, probablemente, a tratar de resucitar el acuerdo nuclear con Irán. Después de la actitud confusa de Trump con respecto a Rusia, el mundo verá el regreso de la Casa Blanca a su hostilidad histórica con el Kremlin, aunque también a un esfuerzo para relanzar las negociaciones sobre la prolongación de los acuerdos bilaterales de desarme New Start.

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Para desgracia de autócratas y populistas, Biden debería adoptar también una posición exigente en el terreno de los derechos humanos en el mundo. Por fin, no es ocioso saber que todos los consejeros del presidente electo en política exterior mantienen estrechos lazos con Europa: Anthony Blinken es francófono y fracófilo, Julie Smith tiene una larga experiencia en Alemania, Jake Sullivan es un antiguo beneficiario de la bolsa Rodhes de la universidad inglesa de Oxford. Todos son fervientes defensores de la amistad transatlántica y de la importancia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

En el terreno comercial y después de haber encarnado el libre-comercio cuando era vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), Biden evolucionó sensiblemente, acercándose a las posiciones de la izquierda del partido. Por eso no es seguro que anule todas las medidas tomadas por Trump, incluidas algunas que afectan a sus socios europeos.

En todo caso, los métodos de la futura administración demócrata deberían ser mucho más abiertos y conciliadores que los practicados por la Casa Blanca durante estos cuatro años. La posibilidad de establecer un frente transatlántico común frente a las prácticas comerciales chinas o las ambiciones geoestratégicas turcas o rusas, son una excelente noticia para los aliados históricos de Estados Unidos.

Mensajes

Esa necesidad de un retorno a una cierta normalidad se vio reflejada en los mensajes enviados por la mayoría de los aliados tradicionales de Washington, maltratados y calumniados durante los últimos cuatro años por Donald Trump.

"Estados Unidos escogió su presidente. Tenemos muchas cosas que hacer para superar los desafíos actuales. Trabajemos juntos", escribió en Twitter el presidente francés, Emmanuel Macron, exactamente una semana después que la primera potencia mundial se retiró de los Acuerdos del Clima de París.

Igual satisfacción demostró Angela Merkel, para quien "la amistad transatlántica es irremplazable si debemos hacer frente a los desafíos actuales". La canciller alemana fue uno de los blancos europeos preferidos de las acusaciones infundadas de Trump durante sus cuatro años de mandato.

El presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, fue más explícito al congratularse: "Gran día para Estados Unidos y para Europa", afirmó, subrayando la necesidad de "reconstruir nuestra colaboración". Entre las áreas de esa futura cooperación, Michel listó: "Covid-19, multilateralismo, cambio climático y comercio internacional".

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau fue uno de los primeros en felicitar a Biden y a Kamala Harris. "Nuestros dos países son amigos, socios y aliados. Compartimos una relación única en el mundo. Estoy impaciente por seguir construyendo con ambos sobre esa base", escribió en Twitter. Trudeau también fue con frecuencia blanco de los ataques personales de Trump.

Boris Johnson se cuenta entre aquellos líderes europeos que mantuvieron una estrecha relación de amistad y simpatía con Trump. No obstante, el primer ministro británico no tardó en enviar sus felicitaciones al presidente electo y a su futura vicepresidenta.

"Estados Unidos es nuestro aliado más importante y esperamos poder trabajar juntos en nuestras prioridades compartidas, desde el cambio climático al comercio y la seguridad", declaró Johnson. En un gesto dirigido a Trump, el secretario de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, escribió un tuit reconociendo que "fue una ajustada competencia" en la cual Donald Trump, "dio una gran batalla".

Silencios

Pero también hubo hasta ayer algunos "silencios ensordecedores", que dijeron más que mil palabras. Ese fue el caso de los líderes de Rusia, Vladimir Putin; de China, Xi Jinping, o de Brasil, Jair Bolsonaro, conscientes de que podrían ser los grandes perdedores de estas elecciones.

Irán, víctima de las duras sanciones impuestas por Donald Trump y de más de 500 muertes diarias por covid-19, celebró sin rodeos su derrota, agregando que Estados Unidos debería corregir rápidamente sus errores. El presidente iraní, Hassan Ruhani, afirmó sin embargo que esperará a ver qué hace Biden antes de decidir si hay una diferencia entre él y Trump.

Una prudencia teñida de desconfianza se leyó asimismo en las declaraciones del vicepresidente turco, Fuat Oktay, para quien "la derrota de Trump no cambiará la relación entre ambos países", miembros de la OTAN. Pero las tensiones creadas por el triunfo de Biden se percibieron a través de algunas figuras políticas cercanas al presidente Recep Tayyip Erdogan, quienes advirtieron al futuro mandatario que no apoye a los kurdos sirios ni trate de poner límites a las ambiciones de Ankara en Medio Oriente.

Pero fue la alcaldesa de París quien tal vez haya reflejado mejor el sentimiento profundo de la mayoría los líderes progresistas de Occidente. Su mensaje de felicitación a Joe Biden y Kamala Harris se redujo a apenas tres palabras: "Welcome back, America!"