Elecciones en Estados Unidos: Melania toma distancia de Trump y sigue su propio libreto

Jada Yuan
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WASHINGTON.- Un día después del teatral regreso de Donald Trump desde el hospital, cuando se sacó el barbijo en un momento estilo "Evita" desde el balcón de la Casa Blanca, la oficina de la primera dama Melania Trump, también enferma con coronavirus, difundió un comunicado increíblemente detallado sobre las medidas de precaución que habían tomado desde marzo para proteger al personal de la residencia presidencial, como mayordomos, servicio doméstico, floristas, cocineros.

El momento en que emitió ese comunicado sobre las precauciones que ella toma, mientras su marido volvía infectado a la Casa Blanca, es una declaración en sí misma. La primera dama, que por momentos parece tener una relación de antagonismo con la prensa y rara vez concede entrevistas o se aparta del guion preparado, ahora está siguiendo su propio libreto.

El comunicado "es un hecho extraordinario en términos históricos, porque contradice directamente el comportamiento que el presidente está teniendo", dice Myra Gutin, profesora de la Universidad Rider y autora de The President's Partner: The First Lady in the Twentieth Century ("La compañera del presidente: la primera dama a lo largo del siglo XX"). Gutin dice no recordar otra ocasión en que una primera dama haya difundido un comunicado de su propia oficina con un mensaje tan diametralmente opuesto al del presidente, y a menos de 30 días de las elecciones.

"Tal vez sea en respuesta a las críticas, no solo de la prensa, sino de la opinión pública en general, que al ver los movimientos del presidente, cree que en la Casa Blanca hay un total relajo de las medidas de prevención", dice Katherine Jellison, profesora de Historia de la Universidad de Ohio y estudiosa de la historia de las primeras damas en Estados Unidos.

La cuarentena por el coronavirus fue la excusa perfecta de la primera dama para mantener un bajo perfil, como parece gustarle, y desentenderse de las apariciones públicas de una campaña que está fallando entre las votantes mujeres, y que podría sacar provecho de la popularidad de Melania, relativamente más alta que la del presidente. Muy por el contrario, ahí estaba ella, llamando la atención por su contraste con el presidente, incluso estando confinados literalmente juntos bajo el mismo techo. Un par de días después, Trump directamente abandonó por completo el aislamiento para trabajar en la Oficina Oval, y retomó la campaña.

"Mi intuición es que quiere salvar su propia reputación y está tratando de distanciarse del aparente desdén de su esposo por las medidas de precaución", dice Jellison.

Antes de la pandemia, en el ambiente político de Washington "distanciarse" significaba simplemente tomar distancia del discurso de alguna persona o de alguna actitud políticamente tóxicos. Durante la pandemia de Covid-19, la primera dama se ha esforzado por dar señales de que cumple seriamente con las recomendaciones de salud pública y precaución.

Eso puede ser entendido como distanciamiento, en el sentido tradicional de la palabra: la primera dama está dejando una luz entre ella y el presidente, para cuidar su propia reputación. Y también puede ser un ejemplo de Melania haciendo uso de su personaje público para proyectar que en la Casa Blanca de los Trump hay alguien sensato, mientras su esposo busca la reelección.

A lo largo de la pandemia, Melania fue siempre una mejor comunicadora sobre el Covid-19 que el presidente. Ella fue la primera integrante de la familia Trump en usar cubreboca en público, y grabó un aviso público sobre el uso de cubreboca el mismo día que Trump, en una conferencia de prensa, dijo: "No lo quiero usar y punto". Las redes sociales de la primera dama machacan constantemente con las recomendaciones de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC), y ella misma las pone en práctica, alentando el teletrabajo e imponiendo el uso de cubrebocas entre los empleados del Ala Este, donde tiene sus oficinas, según relata Stephanie Grisham, su secretaria de prensa.

(AP Photo/Julio Cortez)
(AP Photo/Julio Cortez)

En su última aparición individual, la visita del 17 de septiembre a un hospital de New Hampshire, usó mascarilla y exigió que su equipo de prensa y todas las personas cercanas también usaran cubrebocas y se testearan previamente.

Pero promocionar su sentido de la responsabilidad hacia su personal en la Casa Blanca también le ha permitido distraer la atención de otra noticia que amenaza su reputación, ya que la muestra más parecida a su esposo.

La noche antes de que el presidente hiciera públicos los resultados del testeo de ambos, Anderson Cooper, de CNN, reprodujo los mensajes de audio privados de Melania con su examiga íntima y principal asesora, Stephanie Winston Wolkoff, llenos de vulgaridades y lenguaje procaz, y con comentarios que muchos consideran insensibles y despectivos sobre las familias de migrantes separadas en la frontera.

("¡Déjense de joder!", se la escucha decir en tono burlón con respecto a los medios de comunicación que le preguntaban constantemente sobre la política inmigratoria de su esposo.) Y después se mete con la celebración de la Navidad, una festividad que durante la campaña electoral su esposo se ocupó de destacar regularmente, acusando a los progresistas de intentar matarla.

"¿A quién carajo le importa la Navidad?" exclama Melania en una de las grabaciones, con total desprecio por el deber tradicional de la primera dama de supervisar las decoraciones navideñas de la Casa Blanca. (Aunque para ser justos, lo que más parece molestarla es tener que decorar la Casa Blanca, para que después critiquen sus decisiones como si fueran "traición a la patria".)

Más chocante es cuando dice que los chicos detenidos y apartados de sus padres estaban felices porque tenían una cama y "un armario para su ropa" y que eso era más que lo que tenían en los países centroamericanos de donde huían.

Wolkoff pasó por CNN a promocionar su incendiario libro de confesiones Melania & Me, lanzado en septiembre, sobre su estrecha amistad con la primera dama y su alejamiento, después de que, según afirma, la empujaran "debajo del tren" en un escándalo relacionado con los 107 millones de dólares que costó la ceremonia de asunción del presidente.

"La gente tiene que saber quién es realmente esa mujer, tienen que saber que es exactamente igual a él", le dijo Wolkoff a este medio, sobre sus motivos para divulgar esas conversaciones privadas entre ambas. "Acá no hay ningún yin y yang: son los dos la misma cosa."

La secretaria de prensa de la primera dama emitió un furibundo descargo y dijo que no había forma de saber si esas grabaciones habían sido editadas.

Pero Wolkoff no quedó satisfecha y el lunes volvió a prender el ventilador con nuevas grabaciones en el postcast Mea Culpa, del exabogado de Trump, Michael Cohen, que fue preso por mentirle a los investigadores sobre el pago a la estrella porno Stormy Daniels para que callara sobre su romance con Trump. En uno de los audios, la primera dama se refiere a Stormy como "la puta porno". De inmediato, Stormy le respondió por Twitter acusándola de discriminar a las trabajadoras sexuales.

Los audios son una inusual ventana de acceso a lo que realmente piensa y dice una primera dama que es tímida con la prensa y que se ciñe meticulosamente a su guión armado. "Le gusta mucho la palabrita que empieza con F", dice Jellison, la historiadora de las primeras damas. "Y eso sí es una novedad para una primera dama."

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The Washington Post

(Traducción de Jaime Arrambide)