Elecciones en EE.UU.: varios líderes republicanos se distancian de Trump y sus acusaciones de fraude

LA NACION
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WASHINGTON.- El Partido Republicano se mostró hoy dividido en su reaccióna las acusaciones de fraude electoral lanzadas por el presidente Donald Trump, cada vez más cerca de perder la Casa Blanca ante el demócrata Joe Biden.

Él "se equivoca al decir que la elección fue amañada, corrupta y robada", escribió en Twitter el senador republicano por Massachusetts, Mitt Romney.

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"Contar cada voto es el corazón de la democracia. Ese proceso suele ser largo y, para los que se postulan, frustrante", dijo Romney. "Los votos se contarán. Si se alegan irregularidades, se investigarán y, en última instancia, se resolverán en los tribunales".

En tanto su par de Pensilvania, Pat Toomey, en declaraciones a la cadena CBS, se mostró "muy molesto" por las denuncias del presidente "porque hizo acusaciones muy, muy serias sin ninguna evidencia que las sustente". Luego agregó: "No tengo conocimiento de ningún fraude importante".

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En Twitter, el congresista de Texas Will Hurd consideró la reacción presidencial de pedir que se detenga el conteo como una táctica "peligrosa y equivocada", y pidió que se contaran todas las boletas.

"DEJEN de difundir desinformación sin sustento... Esto se está volviendo una locura", tuiteó su colega Adam Kinzinger, un crítico habitual de Trump.

También hubo líderes republicanos acérrimos defensores de Trump, que se pusieron del lado de su candidato.

"Estoy aquí esta noche para apoyar al presidente Trump como él me apoyó a mí", dijo el senador Lindsey Graham, reelegido el martes tras una difícil campaña en Carolina del Sur.

Su colega de Texas, Ted Cruz, hijo de padre cubano, se mostró más iracundo: "Puedo decirles que el presidente está enojado y yo estoy enojado, y los votantes deberían estar enojados", dijo al presentador Sean Hannity, que conduce uno de los programas favoritos de Trump en la cadena conservadora Fox News.

Pero la mayoría de los funcionarios electos republicanos optaron por mantenerse al margen y no alinearse expresamente con Trump, pese a que seguirá siendo el presidente al menos hasta el 20 de enero y que podría mantener una influencia considerable en el partido incluso si pierde.

El poderoso y hábil líder del Senado, Mitch McConnell, lanzó lo que parece ser un llamado a la calma y la razón: "Cada voto legal debe ser contado. Cualquier boleta presentada ilegalmente no debe ser contada. Todos los partidos deben vigilar este proceso. Y los tribunales están ahí para aplicar la ley y resolver disputas". Pero no hizo ninguna referencia al fraude.

Karl Rove, un exasesor de George W. Bush, quien ganó la presidencia en 2000 tras una guerra judicial por los votos de Florida, también señaló en Twitter que la organización de un fraude que implique cientos de miles de boletas en varios estados "requeriría un complot digno de una película de James Bond".

El senador Marco Rubio, rival de Trump en las primarias de 2016 pero que desde hace cuatro años se sumó al trumpismo como casi todo su partido, no criticó directamente al mandatario sino que prefirió recordar una serie de principios democráticos.

Aunque también tuiteó un pasaje del Antiguo Testamento, sin comentarios: "El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca. Proverbios 6:12".

Agencia AFP