Elecciones en EE.UU.: cómo juegan Venezuela y Cuba y cuál es su apuesta

Daniel Lozano
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CARACAS.- Una de la pocas certezas tras la noche electoral del 3 de noviembre es que tanto Venezuelacomo Cuba seguirán en la mira. Gane quien gane. "Vamos a tener una sola política, el diálogo, con quien gane en Estados Unidos. Tenga la seguridad de que quien gane las elecciones tendrá en Venezuela un interlocutor válido y seré yo", adelantó esta semana Nicolás Maduro en su versión más diplomática, solo minutos después de haber denunciado un supuesto ataque terrorista con misiles del Imperio contra la refinería petrolera de Amuay.

Nadie creyó en supuesto ataque, ni siquiera los trabajadores petroleros, que más tarde desvelaron que una nueva avería había provocado una explosión en Amuay. Sea como fuere, Maduro marcó sus fichas: públicamente no reconoce que prefiere una victoria del demócrata Joe Biden sobre su enemigo Donald Trump, pero tanto su entorno como su gran aliado cubano cruzan los dedos para que se produzca el cambio de inquilino en la Casa Blanca.

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El plan de Trump, desplegado en campaña, es continuar con las sanciones a los "regímenes comunistas de Cuba y Venezuela" en su segundo mandato. "Con Trump reelecto, América Latina no tendrá mayores cambios. El interés de esta administración está en otro lado. De ser Biden, creo que su esfuerzo será dirigido a reconstruir relaciones con aliados, limar asperezas y, sobre todo, enfrentar el caso venezolano con más claridad y responsabilidad", pronostica para LA NACION María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano y Política Internacional en el Valencia College de Florida.

"Los cambios políticos en Estados Unidos son matices, importantes, pero no radicales ni inmediatos. Diría que es más probable que un triunfo de Biden pare la escalada del conflicto y abra alguna oportunidad para repensar la estrategia de Estados Unidos frente a Venezuela. Pero el aislamiento continuará", añade Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

La moderación repentina de Maduro tiene que ver con lo ya adelantado por John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional, que aseguró en medio de la polémica que Trump acaricia la idea de reunirse con Maduro de ganar la reelección, al estilo de lo ya hecho con el dictador norcoreano, Kim Jong-un. Y que si no lo ha hecho todavía es para no perder el voto de Florida.

"Sin sanciones más robustas, pero enmarcadas en una estrategia más amplia y multilateral [que Trump no supo, pudo o quiso hacer], el legado de un reset de Biden sería desastroso. Trump ha demostrado ser caótico, pero si Biden tiende la mano ahora a La Habana y Caracas como si no hubiese pasado nada en estos años por directa responsabilidad de ambas autocracias les dará oxígeno y será visto por ellas como un débil", resume el historiador Armando Chaguaceda, especialista en revoluciones.

Chaguaceda plantea un dilema: "Que no haya funcionado bien no significa que sea a priori mejor. Ideología, política doméstica y geopolítica no siempre van de la mano. Al caos de Trump no se le puede responder con una buena onda bideneana".

Cartas desplegadas

Con Cuba, políticos y politólogos coinciden en que las cartas sí están desplegadas sobre el tablero geoestratégico. "La administración Obama-Biden implementó el deshielo, Trump-Pence lo desactivó. Biden volvería a la política exterior de Obama de compromiso constructivo", precisa Andrés Malamud.

"Es una cuestión de seguir atascado en el pasado, en esa disputa interminable con el gobierno de Estados Unidos, o transitar hacia una normalización de las relaciones que permita avanzar en un futuro de mayor apertura e intercambio internacional. La población de la isla está cansada de tanta carencia material, cuestión que no logran entender completamente los coterráneos que apoyan a Trump y las sanciones. No digo que sea la solución a todo, pero al menos por el lado del gobierno cubano se anunció una reforma monetaria trascendental y una mayor apertura al sector privado. El escenario ideal es ver también pasos constructivos desde una nueva administración estadounidense. El pueblo cubano lo agradecería un montón", considera el economista Pavel Vidal, antiguo funcionario del Banco Central de Cuba.

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"El tratamiento con Venezuela puede no variar mucho, pero con Cuba Biden parece plantear un reset. Y eso es un error. La movida global y regional de las autocracias no admite una mano tendida. El gobierno cubano y su socio venezolano no cederán nada si sienten que los demócratas le darán cosas. Tendría que mantener la presión de Trump, con acciones que convoquen multilateralismo y más proyecciones inteligentes de fuerza no letal", apuesta Chaguaceda, que concluye con una sentencia: "Biden no ganará nada siendo naïve (ingenuo) con la Habana y Caracas".