Elecciones en EE.UU.: las tres figuras disímiles que marcan el vínculo más estrecho de los Biden con la Argentina

Hugo Alconada Mon
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Joe Biden conoce a una larga lista de argentinos y conoce lo suyo, también, sobre la Argentina. Algo lógico tras casi cinco décadas en la función pública, primero como senador e integrante del Comité de Relaciones Exteriores de esa Cámara, luego como vicepresidente de Estados Unidos por ocho años y ahora como candidato a ocupar la Casa Blanca.

El listado de argentinos que pueden ufanarse de codearse con Biden -o, al menos, de haberlo conocido-, es largo. Incluye al embajador en Washington, Jorge Argüello, al exembajador Diego Guelar; al ex secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen; el actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, entre los más recientes.

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El vínculo más estrecho de los Biden con la Argentina, sin embargo, pasa por tres figuras muy disímiles: el Papa Francisco -que llegó a reunirse con la familia en 2016, tras la muerte de Beau, uno de los hijos del candidato-, el ex ministro del Interior menemista devenido empresario, José Luis Manzano, y el ex funcionario de Cambiemos, Gabriel Sánchez Zinny. Ambos conocen a varios miembros del clan desde hace ya muchos años.

Otrora lobista en Washington DC, experto en temas de educación y funcionario bonaerense durante la gestión de María Eugenia Vidal, Sánchez Zinny, tejió una relación personal durante los últimos quince años con otro hijo del candidato, Hunter, quien vino a la Argentina para visitarlo y asistió a su boda.

Esa relación personal llevó, incluso, a que Sánchez Zinny fuera uno de los anfitriones de la segunda esposa de Biden, Jill, cuando aterrizó en Buenos Aires, en junio de 2016, como "Segunda Dama"; es decir, como esposa del entonces vicepresidente de Estados Unidos.

Gabriel Sánchez Zinny, funcionario del gobierno bonaerense de María Eugenia Vidal, tiene una muy buena relación con Hunter Biden, uno de los hijos del candidato presidencial norteamericano
Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

El vínculo de Manzano pasó por otro miembro del clan familiar. Porque el ex funcionario devenido conoce a Hunter, pero su relación más fuerte es con el hermano menor de Joe, James, con quien llegó a evaluar inversiones en la Argentina y abordó la renegociación de deudas corporativas locales.

"A James lo conozco mucho, y llegamos a tener algunas actividades comerciales juntos en el pasado, sí", confirmó Manzano a LA NACION desde Suiza, donde ahora reside. "Con Hunter tuve una relación menor. En algún momento lo contraté junto a un socio, pero después se cortó".

Ese primer acercamiento entre Manzano y los Biden se plasmó a través de Rosemont Seneca, un fondo de inversión que Hunter Biden conformó con su socio Devon Archer, aunque el vínculo no llegó demasiado lejos. "Recuerdo que aquel primer contacto fue con Hunter y con Devon. Pero fue hace muchos años, ya", rememoró Manzano.

Proyectos y negocios locales

Aquel fondo resultó un dolor de cabeza para Hunter Biden. Su socio terminó condenado por fraude en Estados Unidos y ambos afrontaron todo tipo de acusaciones por sus operaciones con una empresa de Ucrania, que a su vez se convirtieron en uno de los frentes de ataque recurrentes de Donald Trump contra el candidato demócrata, incluso durante los debates presidenciales.

Ya sin Hunter de por medio, en tanto, Manzano tejió nuevos lazos con los Biden a través del hermano del entonces vicepresidente, James. "Fue allá por 2015 o 2016", detalló el ex ministro a LA NACION. "Evaluamos fabricar lámparas LED en la Argentina, pero el proyecto no prosperó. Por un lado porque se habían abierto las importaciones y, por el otro, porque el mercado argentino era demasiado chico", detalló.

José Luis Manzano, exfuncionario del menemismo y actual empresario, tuvo algunos negocios con Joe Biden
Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Más allá del proyecto frustrado, la relación con James Biden sí prosperó. Al punto que "Jim", como le dice Manzano, asistió a su casamiento en Tupungato, aunque la prensa mendocina lo confundió a James con su hermano más famoso, Joe.

Juntos, Manzano y James Biden sí cerraron otros negocios. "Trabajamos juntos para sacar adelante dos situaciones de deudas corporativas en 'distress' argentinas", detalló Manzano. "Los nombres de las empresas, eso sí, no puedo decírselas", se disculpó.

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La relación entre ambos continúa. Siguen en contacto y se reúnen cuando Manzano viaja a Estados Unidos, aunque James optó por extremar su bajo perfil durante la campaña. "Está quieto para evitar los embates de los republicanos", explicó Manzano.

Con los dardos electorales que afronta su sobrino Hunter como referencia, James Biden sabe que debe moverse con cuidado. En particular porque su pasado también alimenta los fantasmas. No hace tanto, el hermano del hoy candidato tomó el control de un fondo de cobertura ("hedge fund") llamado "Paradigm Global Advirsors", que registró sus bemoles.

Deuda soberana argentina

Ese fondo sirvió para que los Biden amasaran -o intentaran amasar- fortunas. Por ejemplo, al ofrecer sus supuestas influencias a tenedores de la deuda soberana argentina, como el fondo Gramercy, según publicó el diario Clarín. Pero también para unir fuerzas con el inversionista Allen Stanford, con quien montaron otro fondo, al que llamaron "Paradigm Stanford Capital Management Core", aunque terminó mal. La Comisión de Valores (SEC, en inglés) acusó a Stanford por presunto fraude por US$ 8000 millones. Y los Biden devolvieron US$ 2,7 millones para despegarse del escándalo.

No fue la primera vez que James Biden orilló con las sombras. También montó una firma de lobby en Washington, DC junto a dos amigos, Steve Patterson y Timothy Balducci, y por él figuró su esposa, Sara Biden. Pero el proyecto también se cayó cuando Balducci fue arrestado por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), en octubre de 2007, tras filmarlo cuando dejó un sobre con dinero para un juez, en un intento por sobornarlo para cerrar una pesquisa en contra de un cliente.

"Patterson, Balducci & Biden" se diluyó entonces, aunque había llegado a preparar folletos de presentación en los que afirmaba que tenían contactos en todo el mundo y aludió de manera explícita a un argentino: "Sirve en nuestra firma como un consultor en litigios y traductor". El nombre de ese otro argentino ligado a los Biden quedó en las sombras.