Elecciones en EE.UU.: Donald Trump y Joe Biden aceleran con los actos de campaña y ya hay más de 85 millones de votos anticipados

LA NACION
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WASHINGTON.- Con el último aliento, los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump y Joe Biden, enfocaron el tramo final de la carrera hacia las elecciones del martes con una multiplicación de actos en estados clave, que los tendrá entre aviones y escenarios en busca de cada voto.

La arremetida del presidente, que trazó una frenética agenda con 17 actos de campaña, incluye actos en Michigan, Wisconsin y Minnesota este viernes, otros tres el sábado en Pensilvania y una decena de eventos en las 48 horas previas a las elecciones.

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Su rival demócrata, Joe Biden, agendó visitas a Iowa, Wisconsin y Minnesota, así como Michigan el sábado, donde presidirá un acto acompañado por el expresidente Barack Obama, lanzado primero de manera virtual, y luego presencial, a respaldar sin ahorrar energías a quien fue su vicepresidente.

Como sucedió el jueves en Florida, otro enclave decisivo, ambos coincidirán en algunos estados donde decidieron jugar sus últimas fichas, en la recta final de una carrera que de momento sigue teniendo al demócrata claramente al frente.

El mandatario republicano marcha por detrás de Biden de manera constante en las encuestas a nivel nacional desde hace meses debido a la desaprobación generalizada de su gestión de la pandemia de coronavirus. Biden le lleva una diferencia de diez puntos, 52-42, de acuerdo con un promedio de encuestas nacionales que dio a conocer la cadena CNN.

El ascenso dramático de Biden encuentra un paralelo en los retos que enfrenta Trump: confiado en su reelección, sufrió el golpe devastador de la pandemia, y las crisis de salud y económica parecen incluso agravarse en este tramo final de la campaña.

Trump no puede perder en Florida, lo que lo haría naufragar ya sin remedio en su intento de reelección. Una victoria de Biden allí, cuyos resultados se conocerán muy tarde el martes, terminaría rápidamente con el suspenso de la jornada electoral.

Michigan y Wisconsin, por su parte, fueron dos de los tres estados históricamente industriales y con un fuerte arraigo demócrata que, junto con Pensilvania, apostaron por Trump por un escaso margen en los comicios de 2016. Y Minnesota, que no vota por un republicano desde 1972, es uno de los pocos estados demócratas que Trump está tratando de conquistar.

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Buscando descontar la diferencia, Trump no solo orquestó una agenda que lo tiene casi en todas partes al mismo tiempo, como una figura omnipresente en media docena de estados. También salió a buscar sectores del electorado como los votantes hispanos. En declaraciones al diario mexicano El Universal, aseguró que lo "va a ayudar a ganar" lo que llamó "el increíble apoyo que estoy teniendo de la comunidad hispana".

A diferencia de su primera campaña presidencial, cuando calificó a los mexicanos como "narcotraficantes" y "delincuentes", ahora los describió como "muy trabajadores, patriotas que no quieren ver nuestra economía cerrada". "Creen en la libertad y la oportunidad para los individuos y las familias (...). No quieren ver este país adoptar las mismas políticas socialistas que han llevado grandes países como Cuba y Venezuela a la ruina", señaló.

La pandemia de coronavirus, así como un extraordinario nivel de entusiasmo, hizo que un número sin precedentes de estadounidenses votaran de forma anticipada. Ya se emitieron más de 85 millones de votos por correo o en persona, lo que representa nada menos que el 62,2% del total de votos contados en las elecciones de 2016.

La gran cantidad de votos por correo hace probable que el ganador en varios estados, incluidos territorios "pendulares" como Pensilvania y Wisconsin, no esté claro el mismo martes por la noche, y las autoridades electorales esperan que el recuento tarde días.

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Pero ese entusiasmo postal tuvo su contrapartida con un informe conocido esta semana sobre la demora de la llegada de las boletas, con el correspondiente voto emitido por millones de ciudadanos, a las oficinas electorales en diez estados clave. Según ese informe, más de 1 de cada diez boletas llegan fuera del plazo de entrega de uno a tres días del Servicio Postal para el correo de primera clase. Esos retrasos se ciernen sobre las elecciones: 28 estados no aceptarán las boletas que lleguen después del día de las elecciones.

Los continuos inconvenientes en el sistema de correo podrían invalidar decenas de miles de boletas en todo el país y podrían influir en si Trump o Biden capturan estados cruciales y, en última instancia, la Casa Blanca.

Agencias AFP, AP, ANSA y Reuters