Elecciones en EE.UU.: coronavirus, el factor inesperado que cambió por completo la disputa

Domitila Dellacha
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NUEVA YORK.- La bola de Times Square descendió. La gente brindó. El año comenzó, a gran escala y como muchos otros, sin extrañezas. En el 2020 que la mayoría imaginó, las elecciones presidenciales en Estados Unidos están en el centro de la escena política mundial. Es el año que podría haber sido, pero no fue.

La pandemia del coronavirus cambió todo. Las frías temperaturas del invierno boreal todavía eran protagonistas cuando se empezó a hablar de aquel enemigo invisible que avanzaba sin pedir permiso. Desde un mercado en Wuhan, China, solo semanas fueron necesarias para que el virus arribara en el continente americano. En un suspiro, los deseos de año nuevo se esfumaron. "Lo tenemos completamente bajo control", dijo el presidente Donald Trump desde el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, a finales de enero.

Trump vivía una situación soñada: bonanza económica, oposición dividida, absolución en su impeachment y un récord máximo de popularidad. Casi diez meses después -y todavía sin una estrategia nacional nítida-, Estados Unidos supera la barrera de los 9 millones de casos y más de 230.000 muertes. Y si bien la economía parece estar en vías de recuperación, lejos quedó del momento idílico. La vida mutó -obligada- a escenarios que antes resultaban impensados, lo que arrojó una de las temporadas electorales más atípicas y caóticas de la historia reciente.

Desde cómo se votó hasta la forma en que se resolvió la campaña presidencial. La carrera hacia la Casa Blanca quedó inequívocamente atada a los efectos dominó de la pandemia. Tanto Donald Trump como el candidato demócrata Joe Biden tuvieron que ajustar sus rumbos con convenciones nacionales canceladas y campañas adaptadas al universo digital.

El candidato del sótano: así pasó a ser conocido el septuagenario demócrata en la campaña 2020. Gran parte de su cruzada se dio en una maratón de eventos virtuales desde su casa en Delaware, donde pasó meses bajo estricto confinamiento por tratarse de una persona de riesgo, y aún así consiguió liderar encuestas nacionales.

Llegar a este 3 de noviembre fue polémico y desafiante. La crisis sanitaria, aparejada por el colapso de la economía creciente, obligó a reenfocar las prioridades en una nación dividida. El golpe del coronavirus y la reacción de Trump se convirtieron en vector estratégico de ataque para la campaña de Biden. El repunte de la economía y la promesa de un futuro próspero para los estadounidenses, el foco del presidente en busca de su reelección.

Más que nunca, el coronavirus y los altos niveles de confrontación profundizaron la grieta. En consonancia con la línea discursiva del presidente, el núcleo de gobernadores y votantes alineados con Trump -acérrimos defensores del mandatario-, intentaron dar un portazo a la pandemia. Ni barbijos, ni distanciamiento social. Los republicanos quisieron mantener el terreno electoral exento de toda plaga.

Con la llegada del otoño boreal, la tercera ola de contagios. Días después del primer debate presidencial entre Trump y Biden, uno que pasará a la historia como caótico y disruptor, la noticia bomba. Estados Unidos tuvo a un presidente en ejercicio en una de las situaciones de mayor riesgo de salud de los últimos cuarenta años: Donald Trump -considerado paciente de riesgo- se convirtió en un caso positivo de Covid-19.

Días de internación y varios cócteles con tratamientos variados. El mandatario pasó la enfermedad en el hospital militar Walter Reed donde finalmente se recuperó. "Tienen un presidente que es inmune", dijo, sin pruebas de que así sea, en lo fueron días con peores sondeos para el republicano. La recta final de la campaña presidencial continuó aún más divisiva.

Por primera vez en la historia, los estadounidenses votaron por mayoría de forma anticipada. El avance impiadoso del virus y el temor a un posible contagio incentivó -más que nunca en la historia reciente- el voto anticipado y por correo. Unas 100 millones de personas marcaron el comienzo de un récord de participación electoral. El día de la elección, votaron menos personas que los que lo hicieron en forma anticipada. Como desde hace semanas, Biden tiene ventaja sobre el territorio nacional y en los estados clave, pero todo indica que los resultados definitivos se conocerán recién en un par de noches.

A principios de año, la elección 2020 no prometía grandes sorpresas. El presidente Donald Trump celebraba uno de los años de mayor bonanza económica de la historia estadounidense, su reelección parecía una prueba fácil, y sus rivales políticos no conseguían surtir sus diferencias para presentar un candidato que represente a todos. Llegó una pandemia que dio vuelta la ecuación.

Hoy, según estadísticas de la iniciativa Covid Act Now, ningún estado de Estados Unidos está encaminado para contener el coronavirus. Quedará en manos del presidente electo cómo continúa esta historia.