Elecciones en EE.UU.: las cinco claves para estar atentos en el final de la votación

LA NACION
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En Estados Unidos se escucha desde hace semanas de uno y otro bando: las del 3 de noviembre serán las "elecciones más importantes de nuestras vidas". Los cuatro años de presidencia de Donald Trump y su carácter incendiario han dejado un país extremadamente polarizado, hasta el punto de que estos comicios son interpretados como un referéndum sobre su mandato. Después de un largo ciclo electoral, que incluyó las primarias del Partido Demócrata de las que salió Joe Biden como candidato, y de una campaña muy atípica marcada por una pandemia que ha dejado hasta ahora más de 230.000 estadounidenses muertos.

El Día D ya está en marcha desde hace unas horas. Estas son las cinco claves a las que hay que prestar atención en el cierre de la jornada electoral.

1. Los estados péndulo

Cada estado de Estados Unidos tiene un número de votos electorales (California, con 55, y Texas, con 38, son los que más peso tienen). Pero esos no son necesariamente los territorios a los que las campañas dedican más recursos y energía.

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En la recta final de la carrera a la Casa Blanca, los candidatos se vuelcan en los llamados estados péndulo o bisagra, los que no tienen asegurados ni demócratas ni republicanos y cualquiera puede ganar. Este año estamos mirando especialmente a:

Pensilvania, Wisconsin y Michigan. En 2016, Clinton tuvo un pinchazo en un puñado de condados del cinturón industrial estadounidense que le costó caro e inclinó la balanza hacia Donald Trump con márgenes que no llegaban ni al uno por ciento. Para Pensilvania habrá que tener paciencia. La ley estatal prohíbe a los administradores electorales incluso abrir las boletas electorales por correo hasta el día de las elecciones. Eso significa que pasará un tiempo hasta que reciban todos los votos por correo, que representan un tercio del total de votos.

Florida es el estado pendular más codiciado por los 29 votos electorales que aporta a la balanza electoral. En 2016, Trump ganó a Clinton por un 1% de los votos (113.000 boletas) y este año las dos campañas están apostando a conquistar a su diversa población.

En Florida, los votos anticipados y por correo llegarán primero y probablemente se inclinarán por los demócratas; no hay que sorprenderse si Biden toma la delantera. Luego, se cuentan los votos del día de las elecciones. A menos que sea una carrera muy reñida, esta noche deberían estar los resultados.

En Arizona (11 votos electorales), el rechazo a Trump ha puesto al Estado a tiro de los demócratas.

Con solo seis votos electorales, Iowa es otro de los estados que suele variar entre partidos. Allí ganó Obama en 2008 y 2012, pero Trump se lo arrebató a los demócratas. Iowa suele ser bastante sencillo. Los funcionarios cuentan la mayoría de los votos rápidamente y, por lo general, cuentan los primeros votos primero, por lo que Biden podría obtener una ventaja temprana. Una carrera reñida sería una mala señal para Trump.

Ohio (18 votos electorales) ha sido durante años una especie de brújula electoral del país. Desde 1964, quien se impone en ese estado lo hace en el conjunto de Estados Unidos.

El electorado afroamericano, abrumadoramente demócrata y movilizado tras un verano de protestas raciales, puede cambiar de signo político los Estados de Carolina del Norte, con sus 15 votos electorales, y en las últimas semanas se habla incluso de Georgia, con 16.

¿La sorpresa de Texas? La alta participación en este ciclo electoral ha hecho soñar a los demócratas con ganar en este estado, tradicional feudo republicano, pero que vio amenazada su hegemonía en las legislativas de 2018. En Textas, los primeros votos de las áreas metropolitanas llegarán rápidamente, lo que parecerá darle a Biden una gran ventaja. Luego, habrá que ver si Trump puede ponerse al día con los votos rurales y los del día de las elecciones Texas puede tardar un tiempo en contar sus votos, pero debería haber terminado la noche de las elecciones.

2. Los votantes claves

Estados Unidos es el paraíso de las encuestas electorales. Hay informes tan detallados de las preferencias y tendencias de voto actuales e históricas que cada cuatro años surgen todo tipo de análisis sobre qué grupos de votantes pueden definir una elección. Este año quienes pueden inclinar la balanza hacia Trump o Biden son los hombres blancos sin estudios universitarios, las mujeres de los suburbios y los latinos y afroamericanos de los Estados clave.

3. ¿De qué hora a qué hora se vota este martes?

Los primeros centros de votación en los Estados de la costa este abrieron entre las 6 y 7 de la mañana hora local (entre las 8 y las 9 de la Argentina) y cierran entre las 18 y las 19.

El horario de apertura y cierre de urnas en los 50 estados y el Distrito de Columbia es escalonado debido a que se extienden por seis franjas horarias diferentes y algunos centros electorales estarán abiertos hasta las 21 (hora local). Los últimos territorios en cerrar serán Alaska y Hawai (a las 0 hora de la Costa Este). En esta página puede ver el horario detallado de aperturas y cierres por estado.

4. ¿Cuándo comienza el recuento?

El recuento comienza en el momento del cierre de urnas y los primeros resultados no tardarán en conocerse. Sin embargo, cada estado tiene un sistema de conteo y de él dependerá el tiempo que tarde en hacerlo.

En la noche electoral habrá que estar muy pendientes de territorios clave como Florida, cuyo resultado podría conocerse un par de horas después del cierre de urnas (a las 19 hora local, 21 de la Argentina), debido a que las autoridades electorales están acostumbradas a lidiar con el voto por correo y pueden comenzar a procesarlo antes de la jornada oficial de votación. Sin embargo, hay otros estados, como Pensilvania, donde se prevé un retraso mayor para el recuento de las boletas que llegaron por vía postal.

5. ¿Cuándo tendremos resultados definitivos?

En un año con una participación anticipada récord, tanto en persona como por correo, los resultados definitivos podrían tardar en conocerse, especialmente si hay un estrecho margen en la diferencia de votos obtenidos por ambos candidatos.

Hace cuatro años, Clinton reconoció su derrota sobre las 2.30 de la madrugada (hora del este, 4.30 de la Argentina), una hora después de que las cadenas de televisión y agencias de noticias la consideraran perdedora conforme iban conociéndose los resultados preliminares de los Estados. Es probable que el conteo este año se alargue más por el aumento del voto. Pero nadie sabe cuánto más.

Los medios estadounidenses han advertido de que planean tener más precaución cuando proyecten los ganadores porque es posible que los primeros resultados no ofrezcan una imagen completa de la situación. A medida que se incluyan los votos por correo, el mapa debería favorecer a los demócratas, que tienden a votar más de manera anticipada, mientras que los republicanos suelen hacerlo en más cantidad el día oficial de las elecciones, como explica Antonia Laborde.

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Pero no se descarta que los estadounidenses se vayan a dormir el 3 de noviembre sin saber quién ha ganado. La incertidumbre es material explosivo en un país tan crispado y con un presidente que azuza, sin base alguna, el fantasma del fraude.

Diario El País, SL