Elecciones en Ecuador: ya se vota y lideran la carrera un aliado de Rafael Correa y un exbanquero

LA NACION
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QUITO.- Abrieron las urnas para que los ecuatorianos elijan hoy a su nuevo presidente y el foco está puesto en el candidato Andrés Arauz, quien parece llevar la delante tras una gestión, la de Lenín Moreno, que impuso un paquete de medidas de austeridad económica que impulsaron el regreso del socialismo al país.

Economista, de 36 años, protegido del expresidente Rafael Correa, Arauz lidera las encuestas con las promesas de hacer pagos directos en efectivo por unos 1000 millones de dólares a familias pobres y de negar las condiciones de un paquete de financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), de unos 6500 millones de dólares.

"Tenemos que seguir convenciendo, para que seamos aún más, y nuestra victoria, la victoria de la esperanza, sea en una sola vuelta", escribió Arauz en su página de Facebook. "Vamos de una, no demoremos más", dijo.

Los comicios generales, a los que están convocados 13,1 millones de electores, además designarán a los 137 miembros de la Asamblea Nacional para un período de cuatro años. La votación concluirá hacia las 17 locales (22 GMT) y cuenta con un récord de 16 candidatos y en medio de una polarización entre la derecha y una izquierda dividida.

Principal rival

El principal rival del socialista es Guillermo Lasso, quien está luchando por deshacerse de su imagen de banquero conservador. En la carrera otro que se destaca es el abogado y activista indígena Yaku Pérez, quien aparece en tercer lugar en la intención de voto y plantea un programa antiminería centrado en el impacto de la industria en las cuencas hidrográficas.

Para ganar en primera vuelta, el candidato necesita obtener más del 50% de los votos válidos o el 40% y 10 puntos porcentuales más que el segundo. De lo contrario, se llevará a cabo una segunda vuelta el 11 de abril.

Los electores acuden a las mesas con tapabocas ante la pandemia, que deja en la nación más de 257.000 casos y de 15.000 muertos.

El contexto

Ecuador sufrió el año pasado un brutal brote de coronavirus que dejó cuerpos sin recoger en las calles de su ciudad más grande, Guayaquil. Las medidas de cuarentena golpearon aún más la economía que ya sufría los bajos precios del petróleo, la principal exportación del país, así como fuertes recortes en el gasto público.

El presidente Lenín Moreno, un exaliado de Correa, impulsó una agenda a favor del mercado con la esperanza de revivir a una economía lenta y fuertemente endeudada. Pero sus esfuerzos por mejorar las finanzas públicas se encontraron con una reacción violenta, que incluyó diez días de protestas callejeras en el 2019 contra el retiro del subsidio a los combustibles.

Si bien el candidato Arauz ya dijo que seguirá pagando las acreencias del país, confirmó que aplicará una auditoría a la reestructuración de bonos por cerca de 17.400 millones de dólares del año pasado. También advirtió que la inversión social tendría prioridad sobre el servicio de la deuda.

Su retórica es casi idéntica a la que utilizó Correa durante su primera campaña electoral en 2006, cuyo gobierno incumplió con el pago de los bonos y luego volvió a comprar con un descuento. En este marco, el discurso de Arauz causó una caída de los bonos. Los papeles ecuatorianos fueron el mes pasado los de peor rendimiento dentro del índice JPMorgan EMBI Global Diversified, con una rentabilidad total del -15%.

Agencias Reuters y AFP