Elecciones: Ecuador empieza a definir un regreso al correísmo o una alternativa liberal

Daniel Lozano
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CARACAS.- Ecuador reabre sus urnas mañana en circunstancias excepcionales, con la pandemia ensombreciendo su presente y con la recesión económica que amenaza su futuro. Hasta 13 millones de ecuatorianos podrán decidir este domingo si disputarán en abril una segunda vuelta para definir al sucesor de Lenín Moreno, como anuncian las encuestas, o si se suman a las sorpresas electorales de los últimos tiempos. Con un número de indecisos tan alto, entre el 20% y el 30%, la certezas no lo son tanto.

Ecuador es todo un paradigma de la profundidad de la crisis, tras perder en 2020 casi un 9% de su PBI, con la deuda pública en torno al 70% del producto y con sus ingresos reducidos por culpa de la caída del precio del petróleo. Y esta es, aunque parezca paradójica, una de las principales cartas del favorito en los sondeos, el correísta Andrés Arauz, de 36 años: la gente todavía recuerda los primeros tiempos de la revolución, con sus bolsillos en buenas condiciones gracias a ese mismo oro negro.

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Pese a la corrupción galopante en la segunda parte del gobierno de Correa y sus intentos por hacerse con los poderes del Estado, mucha gente guarda un buen recuerdo de aquellos momentos, la famosa "década farreada", como se llamó.

Otro factor que favorece la sorpresa de Arauz, frente al conservador Guillermo Lasso y al dirigente indígena Yaku Pérez, es que cuenta con una plataforma muy firme detrás de él: el correísmo. Los politólogos han estudiado en profundidad las elecciones de Bolivia y República Dominicana y en ambos casos, ya en pandemia, se redujo el porcentaje de votación, lo que a la postre favorece a las organizaciones con entramados partidistas fuertes.

Según las encuestas, Arauz tiene 30% de intención de voto, frente a 21% de Lasso y casi 12% de Pérez.

Los de Ecuador son unos comicios que también dan inicio al calendario electoral de la región, trascendental para saber si América Latina vuelve a girar hacia la izquierda, los populismos y las revoluciones o si mantiene el statu quo actual. La victoria del candidato de la revolución indígena en Bolivia ha dado alas al frente izquierdista continental.

Perú, Chile, Nicaragua, Honduras y Haití, además de Ecuador, también se la juegan este año, cuando la región va camino de sumar 600.000 muertos por la pandemia. Los seis países también disputan comicios legislativos, junto a la Argentina, México y El Salvador, otros seis tendrán elecciones locales y Chile sumará el proceso constituyente. En Ecuador también se elige mañana a los 137 legisladores de la Asamblea Nacional entre más de 4000 candidatos, con un panorama muy fragmentado, tanto como el número de dirigentes (16) que aspiran a la presidencia.

El trascendental ciclo electoral para América Latina dibuja un escenario inédito, marcado por la pandemia, la profunda recesión económica y los sueños del conglomerado de dirigentes izquierdistas del Grupo de Puebla y sus aledaños, que esperan con ansiedad recuperar el poder en la "patria grande" apoyando con todo a sus candidatos.

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Las protestas antigubernamentales sacudieron América Latina en 2019, comenzando precisamente por Ecuador, siguiendo por Chile, Bolivia, Colombia, Haití y siempre Venezuela. Ese temblor quedó arrinconado tras el gran terremoto provocado por el coronavirus al año siguiente. En 2021, todavía en pandemia, la región se enfrente a un reto: recuperar el terreno para que no se comience a hablar de otra década perdida.

Entre bastidores, Nicolás Maduro y la revolución cubana, los otros grandes beneficiados del soñado vuelco electoral. Por eso sus gobiernos juegan tan duro en el tablero geoestratégico de la región. En la cumbre celebrada en enero los presidentes colombiano Iván Duque y ecuatoriano Lenín Moreno alertaron sobre los intentos de la "dictadura de Venezuela para incidir e influenciar en los procesos electorales" del continente.

Para nadie ha pasado desapercibido en Ecuador la solvencia económica en la campaña de Arauz, que se vio obligado a desmentir una información de la revista colombiana Semana, que le acusaba de haber recibido 80.000 dólares del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esta guerrilla, aliada del chavismo, convirtió a Venezuela en su gran santuario.

Insatisfacción

"Vivimos una coyuntura de creciente insatisfacción de la ciudadanía latinoamericana con el desempeño de todos los gobiernos, salvo Uruguay y, en parte, Costa Rica. Insatisfacción que tiene que ver con las reales dificultades para manejar esto que ha rebasado a todo el mundo. El problema son las capacidades estatales en todos los sitios", precisa Armando Chaguaceda, historiador y especialista en revoluciones.

"América Latina suele responder electoralmente de forma pendular, sin embargo, en el contexto actual hay que incorporar otros escenarios. Los efectos económicos de la pandemia serán parte integral de cualquier estrategia electoral y eso estará en discusión en aquellos países que muestren un pobre rendimiento en su manejo. Creo que hay que considerar que aun cuando se habla del desempeño democrático bajo las actuales condiciones, en algunos casos será determinante la efectividad en el control de la crisis de salud pública", avizora María Puerta Riera, politólogo y profesora de Gobierno Americano en Florida.

La impopularidad del gobierno progresista de Lenín Moreno no afecta a sus antiguos aliados del correísmo, pero sí a sus rivales, Lasso y Pérez. En su penúltima medida económica, el gobierno de Quito anunció un bono de 200 dólares para el personal que lucha en primera línea contra la pandemia, incluidos médicos, sanitarios, policías y militares.