Elecciones en Bolivia: el oficialismo enfrenta pronósticos sombríos

José Arturo Cárdenas/AFP
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ESTE domingo los bolivianos elegirán nuevos gobernadores y alcaldes en una votación que los sondeos anticipan como muy complicada para el partido izquierdista del presidente Luis Arce y de su mentor Evo Morales en las cuatro principales ciudades del país.

Este será el primer barómetro electoral para el gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) desde la llegada al poder en noviembre de Arce, que enfrenta a un conglomerado de partidos de derecha y centro.

“Están jugando dos fuerzas contrapuestas”, dice a la AFP el analista político Carlos Borth, en referencia a los dos bloques que se combaten sin cuartel desde hace 20 años.

La fuerte confrontación ha marcado la política boliviana desde hace dos décadas, cuando el izquierdista Morales, entonces un líder cocalero, tomó las riendas de la oposición contra gobiernos de corte neoliberal, hasta provocar en 2005 la renuncia del mandatario centrista Carlos Mesa. Al año siguiente, el líder indígena asumió la presidencia.

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Cuando Morales se vio envuelto en la polémica por los resultados de las elecciones de 2019, sus adversarios, entre ellos Mesa, le pagaron con la misma moneda y lo empujaron a dimitir.

“El MAS va a buscar la posibilidad de una extensión de su dominio territorial político y achicar la representación política de la oposición”, explica el académico y analista político Marcelo Silva.

Pero dos encuestas de los canales privados de televisión Unitel y Red Uno anticipan una derrota del oficialismo en las cuatro mayores ciudades del país: El Alto, La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

“En las elecciones subnacionales [locales] de 2010 y 2015 el MAS no pudo resultar ganador en las principales capitales de departamento”, recuerda Borth.

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Silva dice que un revés en esas apetecidas cuatro plazas sería “demasiado incómodo para el presidente Arce, porque tendrá que cohabitar” con los adversarios “elegidos por mandato popular” a esos gobiernos locales.

Ambos analistas piensan que Arce ha tenido poca influencia en esta campaña.

“Su apoyo ha sido intrascendente y de poco peso” para los candidatos del MAS, dice Silva, mientras Borth considera que “se le nota bastante dubitativo”.

DIFÍCIL PRUEBA ELECTORAL

Según este último, Arce “no refleja el contundente triunfo con 55 por ciento” de los votos que tuvo en las urnas hace apenas cinco meses.

Morales dimitió tras una fuerte convulsión promovida por los líderes opositores, que denunciaron un fraude a favor de la reelección del gobernante indígena en los comicios de octubre de 2019.

Le sucedió la derechista Jeanine Áñez, pero 11 meses después el MAS volvió al poder tras la arrolladora victoria de Arce.

Áñez es candidata a gobernadora de la región amazónica del Beni (noreste), mientras que el líder cívico derechista Luis Fernando Camacho busca el mismo cargo en Cruz (este), la región más rica de Bolivia.

Iván Arias, exministro de Áñez, compite por la alcaldía de La Paz y el excandidato presidencial Manfred Reyes Villa, refugiado en Estados Unidos bajo Morales, busca el municipio de Cochabamba (centro).

Eva Copa, la exjefa del Senado que lideraba la oposición a Áñez, se alejó del MAS y pasó a ser un gran dolor de cabeza para su antiguo partido: su victoria parece cantada en El Alto, la ciudad vecina a La Paz, tradicional reducto de Evo.

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Unos 7.1 millones de bolivianos están convocados a las urnas a elegir a los nueve gobernadores y 336 alcaldes, además de los miembros de las respectivas asambleas departamentales y concejos municipales.

Serán los segundos comicios en medio de la pandemia de COVID-19 y, tras ocho horas de sufragio, comenzará un lento escrutinio.

No se conocerán resultados oficiales esa noche, sino proyecciones de sondeos a boca de urna y conteos rápidos de cadenas de televisión, que en el pasado han servido para que unos proclamen su victoria y otros admitan su derrota.

El Tribunal Supremo Electoral estima que dará a conocer los resultados oficiales en un máximo de 10 días.

Los alcaldes son elegidos por mayoría simple. Los gobernadores ganan en primera vuelta si obtienen el 50 por ciento más un voto, de lo contrario deben ir a una segunda vuelta el 11 de abril. N