"Elección en México prueba que violencia puede desfigurar democracia"

·3  min de lectura

CIUDAD DE MÉXICO, junio 7 (EL UNIVERSAL).- Estados Unidos debería prestar más atención a la violencia política que sacudió la campaña electoral en México, porque no se trata de algo que "sólo pase allá", sino de un ejemplo de "cómo la violencia puede desfigurar la democracia".

En su segmento Reality Check, donde se hacen análisis de temas de coyuntura, John Avlon, analista político de la cadena estadounidense CNN, hizo una evaluación de las elecciones del domingo en México y de por qué Estados Unidos debería poner un mayor interés. Comenzó señalando que tras el asalto al Capitolio, y la negativa de los senadores republicanos a que se realice una investigación independiente, en aquél país comenzó a hablarse más del riesgo "de que se normalice la violencia política".

Recalcó que no es un escenario imposible, porque "la democracia está bajo amenaza".

Puso como ejemplo lo que está pasando en México y la reciente campaña electoral, marcada por la violencia, con al menos 96 candidatos o políticos asesinados desde septiembre, de acuerdo con la consultora Etellekt.

"Gran parte de la violencia viene del crimen organizado, la corrupción y los intereses políticos y la gran mayoría de estos crímenes quedan sin resolver", señaló.

La elección, dijo, fue vista como un referéndum de la "autodescrita como presidencia populista de izquierda" de Andrés Manuel López Obrador.

López Obrador, recordó, resultó no sólo no ser lo opuesto al expresidente Donald Trump, sino que comparte con él, además de una estrecha relación, una serie de características que, indicó retomando un artículo de la revista The Economist, son comunes en los populistas, en los que incluyó al presidente brasileño Jair Bolsonaro, el primer ministro de India, Narendra Modi, y el de Hungría, Víktor Orbán:

*Ignorar la ciencia

*No respeta la ley

*Socava las instituciones

*Insulta a los opositores

*Afirma representar la voluntad del pueblo

AMLO, detalló, "es acusado de aferrarse al poder político y de socavar las instituciones democráticas; su lucha contra la corrupción es altamente selectiva, castigando a los enemigos y premiando a los aliados, anulando decisiones de la Corte".

Avlon resaltó que la estrategia del mandatario mexicano contra el narco: abrazos, no balazos, "ha sido un rotundo fracaso. Los cárteles parecen ser más poderosos que nunca, tras dar a los servidores públicos a escoger entre dos opciones: plata o plomo, soborno o muerte".

Retomando el señalamiento que hiciera Falko Ernst, del International Crisis Group, de que los grupos del crimen organizado saben que sin importar lo que hagan, no hay consecuencias para ellos, Avlon advirtió que eso "es un crudo recordatorio sobre el por qué la rendición de cuentas tratándose del crimen, es esencial, especialmente cuando está en juego la democracia. No hay regateo corrupto que valga la pena cuando la violencia política está golpeando".

La violencia que se vio en la campaña, e incluso el día de las elecciones, es algo frente a lo cual, consideró, Estados Unidos no debería "voltear la cara, desestimarlo como algo que 'sólo pasa allá'. Es un recordatorio urgente de que la democracia siempre debe ser defendida, especialmente frente amenazas de violencia política. No puede haber excusa partidista o excepción populista".