Tenemos un problema de ignorancia con la fauna salvaje y este vídeo viral no ha hecho más que evidenciarlo

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Un ciclista llama la atención de un jabalí que finalmente ataca a su compañero.
Un ciclista llama la atención de un jabalí que finalmente ataca a su compañero.

Dicen que la intención es lo que cuenta, pero ¿se puede aplicar esta máxima como regla general? A juzgar por estas imágenes, no.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un vídeo de Youtube no disponible por tus preferencias de privacidad

Dos ciclistas ven a un jabalí que es arrastrado -o se deja llevar- por la corriente de un canal. Ambos deciden atraer al animal hacia una zona de embarque con el propósito de salvarlo. El jabato cambia su rumbo y hace caso a las consignas de los humanos. En el momento en que pisa tierra se dirige corriendo hacia uno de ellos y, aparentemente, lo embiste. La intención de los ciclistas era buena pero las consecuencias acabaron siendo, cuanto menos, incómodas.

El vídeo se ha hecho viral y los comentarios al respecto no tienen desperdicio. De los cientos de interacciones, hay una línea de interpretación que resalta sobre las demás y se explica perfectamente en este tuit.

Inmortalizaron en vídeo lo que pensaron que sería un acto de heroísmo, probablemente con el fin de compartirlo de la misma manera en la que acabaron compartieron su fracaso. Al final, lo que consiguieron fue evidenciar una llamativa falta de conocimiento del entorno y las mofas sobre su actuación han inundado las redes sociales. Más allá de que muchos usuarios se concentren en lo jocoso del asunto, es difícil pasar por alto en qué punto se pierde el sentido común, es decir, cómo es posible que dos individuos no sepan que los animales salvajes, mejor verlos de lejos, y si no que le pregunten a Shakira.

Puede que la razón de este acto de heroísmo de postín tenga su origen en el desconocimiento de cómo se comportan los jabalíes, al tratarse de personas más acostumbradas a la vida de la ciudad, sin embargo, hay un elemento que suele influir en la manera en la que nos sensibilizamos con los animales: la distorsión de la realidad nacida de “tiernas” grabaciones con millones de visualizaciones.

Cuántos vídeos se han hecho virales en los que se vende el lado más humano de los humanos. O no se hizo famoso el de unos bomberos que sacaron de una alcantarilla a unos patitos extraviados para devolvérselos a su madre, o cuando otros fueron capaces de salvar a un perro de una riada. Será por vídeos. Algunas de estas acciones incluso se vinculan directamente con varias formas de liderazgo: el compasivo, el de liderar con ejemplo. ¿Acaso no es tentador para la gente que es activa en redes sociales convertirse en ejemplo de algo ejemplar? Vaya pelotazo el salvar a un jabato de la corriente hablándole como si el animal les entendiera.

Tigre siberiano hembra. (Getty Images)
Tigre siberiano hembra. (Getty Images)

También proliferan otros vídeos que pueden alterar la percepción de gente sin conocimiento de la vida silvestre: aquellos en los que los protagonistas muestran a mascotas en un entorno natural distinto al que deberían, habitando con sus dueños entre cuadro paredes, en jaulas o en una parcela delimitada. Domesticar a tigres, pumas, serpientes etc puede confundir ya que normalizan algo que no es normal. Todo lo contrario, ésas son las excepciones y hay mucha gente que pasa por alto cuán peligrosas pueden resultar estas prácticas. Esto puede alterar el aprendizaje de algunas personas que se quedan en la superficie de los asuntos, en lo romántico de una idea que cuando es tangible cambia radicalmente.

Y esta confusión puede llegar a crear tendencia. Como aquella ocasión en la que cientos de internautas atacaron a los asistentes a un safari que grabaron cómo ocho leonas intimidaron durante al menos cinco horas a una jirafa para convertirla en su presa. Comentarios como “Alimentad a los leones con carne artificial y salvad al resto de animales”, “alguien debería haber ayudado a esos pobres leones. Su cena estaba tratando de escapar y tienen crías que alimentar” o “si teníais la seguridad suficiente para grabar el vídeo, deberíais haber sido capaces de ayudar a la jirafa también”, son algunos de los comentarios que se pudieron leer. Aquellos arrebatos de ingenuidad es similar al de los ciclistas que trataron de salvar al jabato.

Todos los años se registran en España decenas de ataques de jabalí, un hecho que suele sugerir que mejor estar lejos de ellos. Aquí se pueden ver algunos de los más recientes.

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