El turrón de moda estas Navidades no se parece al de toda la vida

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Las navidades han cambiado mucho en los últimos tiempos. Para empezar, cada vez comienzan antes, con lo que las opciones para celebrar se multiplican y eso incluye los dulces. Hace no tanto tiempo, se empezaba con los turrones, los mazapanes y los polvorones el 24 de diciembre y se terminaba el día 6 con el roscón. Y no había mucho más. En cuanto a variedad también el cambio ha sido radical. Si antes había, por ejemplo, turrón blando, duro y de chocolate, ahora la variedad es infinita.

Uno de los que más nos ha llamado la atención este año es el Cherry Times comercializado por Torrons Vicens y que lleva la firma, nada más y nada menos, que de Albert Adrià, coartífice del Bulli junto a su hermano Ferran, y José Andrés, reciente premio Princesa de Asturias de la Concordia. La propuesta no solo llama la atención por llevar detrás los nombres de dos grandes chefs, sino por tener una apariencia cuanto menos curiosa: es rosa.

El turrón Cherry Times de Albert Adrià y José Andrés. Foto: Carol López
El turrón Cherry Times de Albert Adrià y José Andrés. Foto: Carol López

Si pensamos en propuestas dulces de color rosa, enseguida nos viene a la memoria (sobre todo a los nacidos en los 70 y los 80) el mítico pastel Pantera Rosa, quizá la primera vez que vimos una cobertura de un color, digamos poco natural, en un bizcochito. Ahora es relativamente habitual verlo en repostería pero, en aquel tiempo, era algo revolucionario. 

Pues bien, Cherry Times está elaborado a partir de una ganache de cerezas con praliné de nueces pecanas, crujiente de arroz y toffee de Ras el Hanout. Una lectura más atenta de los ingredientes revela que hay mucho más que esta somera descripción que viene en el paquete. El ingrediente principal es una cobertura de chocolate con leche, seguida de cereza amarena confitada. Además, incluye también manteca de cacao, caramelo con mantequilla salda o chocolate blanco, entre otros ingredientes.

Pero, además de todo esto, ¿a qué sabe el turrón? ¿Merece la pena? Hemos ido a por él a la tienda para catarlo y esta es nuestra opinión. Lo primero que hay que tener en cuenta es que es un producto de precio elevado. El precio es de 13.50 euros por 275 gramos, más de cuatro euros por encima del turrón duro de la misma marca, que ya se encuentra entre los más caros del mercado. Llamarlo "tableta" de turrón sería del todo inadecuado: su apariencia es más bien la de un tronco de Navidad, aunque mucho más estrecho y de color, recordemos, rosado.

Un turrón insólito para celebrar estas navidades. Foto: Torrons Vicens
Un turrón insólito para celebrar estas navidades. Foto: Torrons Vicens

Al cortarlo, lo primero que sorprende es que el praliné de nueces pecanas se desparrama con una textura perfecta. Esto es interesante, porque en estas preparaciones destinadas a reposar durante días, o incluso meses, en cajas es complicado a veces lograr que esas buenas intenciones de la receta se mantengan. También podemos apreciar en el corte la ganache de cerezas perfectamente formada. El recubrimiento es el estándar clásico de los turrones de chocolate: arroz crujiente coronado por una capa de, suponemos tras lo visto en los ingredientes, chocolate blanco teñido de rosa.

Pero la hora de la verdad llega en el momento de probarlo. Para el que lo muerda esperando un turrón clásico (no, el de chocolate no cuenta) la decepción puede ser mayúscula. Por tender puentes con algo conocido, diríamos que está más cerca de un bombón relleno de chocolate y licor que de cualquier otra cosa. Eso sí, en su propia categoría, la de los turrones de nuevo cuño, la sensación es de triunfo: todas las texturas están bien conseguidas y los sabores se diferencian totalmente los unos de los otros.

El turrón, al corte, en el que se pueden ver las distintas capas. Foto: Carol López
El turrón, al corte, en el que se pueden ver las distintas capas. Foto: Carol López

El sabor de la cereza es sutil, pero está presente claramente, algo que es de agradecer, puesto que es el reclamo principal del producto (recordemos su nombre, Cherry Times). Ayuda sin duda el puré de cereza amarena confitada que incluye, pero también el aroma de Kirsch que nos topamos buceando entre los ingredientes. Con todo, lo más curioso es el toque especiado y ligeramente picante que aporta la mezcla de especias Ras el Hanout, que incluye cúrcuma, sal, cilantro, harina de maíz, cayena, comino, pimienta negra y jengibre. Un juego parecido al que Dabiz Muñoz llevó a cabo en su célebre creación para Donuts pero que aquí resulta mucho más agradable al paladar y está mejor integrado.

En resumen, Torrons Vicens vuelve a innovar un año más, tras la creación, en navidades pasadas, de variedades de gin tonic o cerveza (que funcionaban bastante bien). ¿Es un turrón? No lo sabemos, pero si entendemos el dulce típico en sentido amplio y aceptamos la innovación, aceptamos Cherry Times: es un buen producto, bien pensado y está rico. ¿Qué más podemos pedirle a un dulce?

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