El tuit de Uribe que desató una encendida pelea con la prensa

Jenny Rozo Herrera – Bogotá, Colombia

Un nuevo enfrentamiento vuelve a poner cara a cara al expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y la prensa colombiana.

Esta vez, ocurrió con el columnista Daniel Samper Ospina. La discordia comenzó con un tuit de Uribe, en el que lo tilda de “violador de niños”.

El senador publicó ese comentario unido a una carta donde una persona de nombre Federico Escobar protesta por una columna de Samper, que escribió el pasado 18 de junio en la revista Semana, y explica que no renovará su suscripción a la publicación.

“ (…) me ha ofendido como antioqueño, y si la revista decidió publicarla, me considero igualmente ofendido por ella, que es por lo que quise aprovechar que recientemente fui contactado por ustedes para efectos de la renovación de mi suscripción, para modificarles mi decisión de no renovarla y cancelarla, desde lo antes que sea posible”, dice Escobar en la carta.

En rechazo al tuit de Uribe, Daniel Samper le respondió:

Daniel Samper es un periodista colombiano, exdirector de la revista Soho y actualmente tiene un canal el youtube, #HolaSoyDanny, en el que satiriza la actualidad del país.

En abril de este año, el periodista publicó la columna “Decreto para condecorar a Maluma“, en la que se burlaba de hechos como que el gobernador de Antioquia, Luis Pérez, le hubiera dado la máxima distinción civil al cantante reggaetonero arguyendo que sus canciones son “poesía urbana”.

“El periodista, que era Director, hizo publicaciones pornográficas con menores, en unos casos para atacar a un sacerdote, y en otros con fotografías en desnudo de mujeres menores de 18 años. Además, se conocen sus referencias obscenas, estigmatizantes, irrespetuosas e indecorosas, a mujeres que utilizaba como modelos”, ha manifestado Uribe, quien se refiere a su trabajo como director de la revista Soho, una publicación dirigida a hombres.

Una oleada de críticas contra el senador y apoyo al comunicador salieron a flote inmediatamente.

La principal es la carta firmada por varios medios de comunicación, con el nombre de Punto Final y la etiqueta: #PorEl Respeto

Así comienza: “Es hora de que el expresidente Álvaro Uribe Vélez deje atrás la práctica sistemática de difamar, calumniar e injuriar a sus críticos como si no fuera un expresidente obligado a dar ejemplo, ni un ciudadano sujeto al Código Penal. El límite de todos los colombianos es y debe ser la ley”.

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), también ha dicho:

“El trino del senador es una violación a la libertad de prensa, una estigmatización carente de cualquier prueba y una afirmación irresponsable que activa desde su rol como congresista un riesgo para el periodista. Álvaro Uribe falta a sus obligaciones como senador con respecto a la garantía del derecho a la libertad de prensa y estas acusaciones van en contra de sus deberes como servidor público”.

No es la primera vez que suceden altercados entre ambos.

Uno de los más recientes fue en este tuit de Uribe en el que lo llamó payaso.

Pero Samper le respondió con uno de sus videos. Invitó al clown italiano David Larible, quien estaba en el país.

Pero ya de tiempo atrás viene la inconformidad de los medios de comunicación colombianos ante las palabras del expresidente.

Una lucha hasta judicial viene librando el reconocido periodista colombiano Daniel Coronell, vicepresidente y director de noticias de Univisión, contra Uribe.

De Coronell, el senador ha dicho que es amigo de narcotraficantes, cercano a las Farc y de buscar contratos con el Gobierno de Juan Manuel Santos.

A finales del año pasado, el periodista lo denunció por injuria y calumnia ante la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, el alto tribunal respondió que señalarlo como “mafioso”, no es calumnia, aunque le dijo al senador que moderara su lenguaje.

“El lenguaje agresivo es una manifestación de violencia. Y usado por un líder político en cualquiera de las redes sociales puede llegar a ser identificado por alguno de sus seguidores como una invitación, o por lo menos como una autorización velada al uso de la violencia física contra el destinatario del trino o del discurso descalificador”.