El tuit de Trump que el Pentágono debió frenar para evitar una guerra

¿Puede un tuit poner en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos e, incluso, desatar una guerra potencialmente catastrófica? Revelaciones recientes sugieren que sí y que un mensaje que el presidente Donald Trump se disponía a publicar, pudo haber catalizado un conflicto de consecuencias impredecibles para la estabilidad mundial.

Y todo porque, probablemente, Trump no consideró (o no le importó o quiso crear una provocación) todo el alcance de lo que deseaba decir en Twitter. Un consumado y muy controversial tuitero él mismo, tuvo que ser detenido por el Pentágono para que no emitiera lo que podría haber sido interpretado como una declaración de guerra contra Corea del Norte.

En momentos de grave tensión entre Corea del Norte y EEUU, un conflicto armado entre ambos países sería catastrófico para la Península de Corea. Corea del Sur, por ejemplo, sería muy vulnerable a la destrucción de los arsenales norcoreanos. (AP Photo/Ng Han Guan)

De acuerdo al periodista Bob Woodward –cuyo nuevo libro sobre el caos de la Casa Blanca de Trump ha causado enorme revuelo– el presidente escribió el borrador de un tuit para ser publicado en su cuenta que rezaba: “Vamos a sacar de Corea del Sur a los dependientes… Los familiares de las 28.000 personas allí”. Ese mensaje aludía a los familiares de los militares estadounidenses estacionados en Corea del Sur que viven en ese país.

No es claro qué es lo que Trump quiso dar a entender con ello, pero se dice que el Pentágono y el propio secretario de Defensa, James Mattis, habrían entrado en crisis al conocer el contenido de ese borrador. Según The Atlantic, que obtuvo extractos del libro de Woodward antes de su publicación (que aunque ya generó un torbellino mediático fue formalmente lanzado este 11 de septiembre), cuando Mattis y otros jefes militares se enteraron de lo que Trump planeaba publicar en Twitter habrían sentido escalofríos.

Eso porque anunciar el retiro de las familias de los militares estadounidenses en Corea del Sur, en momentos en que la tensión entre Washington y Pyongyang era muy severa, sugería que EEUU se disponía a lanzar un ataque contra Corea del Norte.

La posibilidad de que ese tuit fuese interpretado de ese modo no fue solamente una conclusión local: fuentes norcoreanas habrían indicado que un mensaje de Trump con ese contenido habría sido entendido como el anuncio de una guerra inminente. Y, posiblemente, podría haber motivado a Corea del Norte a lanzar un ataque preventivo.

Así, según se narra en Vice, la intervención oportuna del Pentágono hizo que Trump no publicara ese tuit y, en ese contexto, se evitó que se desatara una guerra pues todo ello sucedía en los momentos de mayor tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte: justo cuando los norcoreanos realizaban pruebas de misiles en el Pacífico y mostraban ojivas nucleares capaces de ser transportadas en esos cohetes y Trump ostentaba que su “botón nuclear” era más poderoso que el de Kim Jong-Un.

Fotografía de archivo del 12 de junio de 2018, muestra al presidente estadounidense Donald Trump (d) mientras le da la mano al líder norcoreano Kim Jong-un (i) al inicio de una reunión en el Hotel Capella, en la isla Sentosa (Singapur). EFE/KEVIN LIM / THE STRAITS TIMES / 

Actualmente la tensión declarativa entre ambos países se ha mitigado, aunque la cuestión de la desnuclearización de Corea del Norte y la paz en la península coreana sigue pendiente.

Pero la lección luce evidente: un tuit agresivo o irresponsable de parte de un presidente estadounidense sí tendría la capacidad de provocar amenazas graves a escala global.

Hace poco más de 100 años, en 1917 durante la Primera Guerra Mundial, el famoso Telegrama Zimmermann, en el que Alemania planteaba ofrecer una alianza al gobierno de México invadir Estados Unidos, fue uno de los catalizadores de la entrada estadounidense en ese conflicto. México ciertamente no aceptó tal propuesta pero para Estados Unidos el mensaje de ese telegrama era una clara indicación de que Alemania tenía intenciones hostiles en su contra. Poco después, EEUU le declaró la guerra al Imperio Alemán.

Así, aunque con obvias diferencias con la situación presente, ese telegrama fue un factor de peso en la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial del lado de los aliados, una decisión que tuvo sustantivas consecuencias en la historia mundial. El abortado tuit de Trump sobre retirar a las familias de militares estadounidenses en Corea del Sur ciertamente no tuvo ese alcance y nunca fue enviado. Pero la historia y el presente confirman que los mensajes de un gobernante importan, sobre todo en momentos de crisis y severa tensión.

Trump actualmente mantiene una actitud mucho más tersa hacia Corea del Norte y sus tuits al respecto lucen en las antípodas a los que lanzaba en 2017. Pero, en realidad, la cuenta de Twitter de Trump ha sido y continúa siendo un ariete con el que fustiga o elogia, anuncia políticas públicas o expresa sus reacciones más viscerales.

Y, obviamente vía Twitter, Trump ha descalificado ya por completo el libro de Woodward ( la anécdota del mencionado tuit incluida), al que califica “de ficción”.

Pero el hecho, como la propia Casa Blanca ha aceptado, de que esos tuits tienen el carácter de comunicados oficiales de la Presidencia de EEUU, le confiere a todo ello un peso y un poder inusitados. Algo que ciertamente no tiene precedentes, dado que la palabra de un mandatario estadounidense posee un peso sustantivo y es capaz de suscitar reacciones y transformaciones de gran calado, incluso con implicaciones legales, económicas o militares.

Por ello, los tuits de Trump no son meramente los de un individuo con una enorme cantidad de seguidores, aunque el presidente la use con una mezcla de mensajes oficiales y de reacciones y opiniones personales. Y aunque muchos tuits presidenciales lucen intempestivos, incluso viscerales o equívocos, al parecer existe también un proceso de filtro y ponderación antes de su publicación. No es claro si todos los tuits de Trump pasan por ese tamiz, pero el caso del tuit sobre las familias de militares estadounidenses en Corea del Sur revela que al menos en ciertos casos sí se da un amplio escrutinio previo. Al grado de que, al final, el Pentágono habría frenado la publicación de ese mensaje.

La moraleja es que, en el caso de un presidente, su comunicación debe considerar a cabalidad los balances, las aristas y las consecuencias de sus mensajes. Aunque no quede claro que eso se aplique rigurosamente en la presente Casa Blanca.

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