El tribunal desestima la apelación del asesino que afirmó haber cumplido su cadena perpetua porque ‘murió momentáneamente’

Sarah Turnnidge

Benjamin Schreiber fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional en 1996.

Un tribunal de los Estados Unidos se negó a liberar a un asesino que cumple cadena perpetua, luego de que intentase reclamar su libertad porque hace cuatro años “murió momentáneamente” y fue resucitado.

El argumento legal, poco convencional y bastante ambicioso, salió a la luz esta semana cuando el Tribunal de Apelaciones de Iowa desestimó la apelación del recluso Benjamin Schreiber, quien ha estado en prisión desde que fue condenado por asesinato en 1997.

Fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional por asesinar a golpes a John Dale Terry en Agency, Iowa, en 1996.

“Schreiber sigue vivo, en cuyo caso debe permanecer en prisión, y en caso de que haya muerto en realidad, entonces esta apelación es discutible”, escribió el tribunal.

La cuestión legal surgió en marzo de 2015 cuando Schreiber, de 66 años, sufrió una intoxicación séptica provocada por unos grandes cálculos renales. Tras caer inconsciente en la celda de su prisión, lo trasladaron a un hospital local donde le resucitaron cinco veces.

Los documentos judiciales revelaron que se sometió a una cirugía y un tratamiento con antibióticos.

En 2018, Schreiber solicitó su liberación ante un tribunal estatal, argumentando que había “muerto momentáneamente” en el hospital y, por tanto, cumplido su cadena perpetua.

Afirmó que el personal médico le había resucitado en contra de su voluntad y que fue sentenciado a cadena perpetua sin libertad condicional, “pero no a una sentencia de por vida”.

Tras la aprobación de la moción del estado para desestimar el caso en la corte de distrito, Schreiber apeló.

El tribunal de apelaciones alegó que no creía que los legisladores de la ley que dictan la sentencia para los delitos más graves hayan querido que se interpretase la posibilidad de liberar a los acusados tras resucitarles a través de procedimientos médicos durante su encarcelamiento.

Este artículo fue publicado originalmente en el HuffPost.