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El trago amargo de AMLO en la Suprema Corte al no ganar Yasmín Esquivel, aunque lo niegue

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y Yasmín Esquivel, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación | Fotos: Archivo Cuartoscuro
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México y Yasmín Esquivel, ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación | Fotos: Archivo Cuartoscuro

El pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ejerció su facultad de elegir a quien presidirá al Poder Judicial de la Federación. La ministra Norma Lucía Piña Hernández alcanzó seis votos y el ministro Alfredo Gutiérrez Ortíz Mena cinco.

La ministra Norma Lucía Piña Hernández es la primera mujer que, por un periodo de cuatro años, será presidenta de la SCJN y del Poder Judicial de la Federación (PJF). Obtuvo su licenciatura y doctorado en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su trayectoria en el PJF es de 34 años, en los que ha desempeñado diversos cargos hasta llegar a la SCJN que ahora la ubica en el puesto de mayor relevancia, en uno de los tres poderes que configura la Federación.

La elección de la ministra Norma Lucía Piña Hernández no parece conveniente para López Obrador. De 2019 a la fecha es una de las que menos coincidencia ha tenido con las propuestas legislativas de la 4T. Es de las ministras que más críticas ha planteado en torno a la inconstitucionalidad de reformas y leyes impulsadas por el presidente y su mayoría legislativa.

A López Obrador le pareció bien el hecho histórico de que por primera vez una mujer sea presidenta de la SCJN, lo manifestó en su mañanera, y también comentó “que la ministra presidenta Norma Lucía Piña siempre ha votado en contra de las iniciativas que nosotros hemos defendido”.

El ejercicio público del voto de los ministros de la SCJN significa la afirmación de la autonomía de esta institución y marca la división de poderes establecida en la Constitución. Para López Obrador representa una derrota al no avanzar en el dominio de ese poder como mucho se criticó con la candidatura de Yasmín Esquivel.

La visión del futuro se plantea incierta en la relación institucional entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial, las condiciones de tolerancia a los insultos, agresiones y ataques acostumbrados por el presidente, desde la impunidad que le otorga su función, podría empezar a poner límites al discurso interminable y sin sustento, acostumbrado por López Obrador. No se debe esperar es que esas respuestas sean verbales, las podríamos conocer como determinaciones inapelables de la SCJN en controversias constitucionales que se presentaran en los siguientes meses, hasta que termine este sexenio.

Norma Lucía Piña Hernández, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación | 
FOTO: SCJN/CUARTOSCURO COM
Norma Lucía Piña Hernández, presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación | FOTO: SCJN/CUARTOSCURO COM (Suprema Corte de Justicia de la Nación)

Las acusaciones de recibir transferencias millonarias de dinero desde el exterior, en contra del ministro Eduardo Medina Mora Icaza, cuya presión terminó cuando renunció a su ministerio en la SCJN, permitió a AMLO proponer al Senado una terna en la que incluyó a Yasmín Esquivel Mossa. Luego su partido propuso prolongar por dos años la presidencia en la SCJN del ministro Arturo Saldívar, a quien se le criticó de ser demasiado cercano al presidente, lo que fue derrotado en votación interna.

La relación de la SCJN con López Obrador no ha sido tersa. Cuando esta institución se manifestó en contra de sus propuestas, señaló a los ministros como corruptos y traidores a la patria. Así se expresó cuando la SCJN dictaminó que no procedía la reforma eléctrica y cuando cuestionó la prisión preventiva oficiosa, entre otras.

El perfil que López Obrador tiene de la ministra Norma Lucía Piña está en su comentario sobre la llamada que le hizo para saludarlo. “Ella ya sabe, no tenemos por qué pensar lo mismo, no solo porque representamos a dos poderes que son independientes y que son autónomos, sino porque que sería muy aburrida la vida si todos pensáramos igual”.

En el discurso de toma de protesta de Norma Lucía Piña, de manera cifrada, se encuentra el perfil sobre López Obrador, cuando dice que es la representante de los otros ministros y ministras y también de las mujeres “para romper con la cultura patriarcal”.

El discurso contiene la denuncia sobre la falta de empatía que López Obrador hacia las mujeres, así se puede interpretar el texto en el que agradece “a las que siempre han creído, a las que no se han cansado de intentar cambios que poco a poco arrinconan nuestra cultura patriarcal. Honro, en este momento, a las que —ya— no están, trabajaremos, nos esforzaremos todos los días por una sociedad más justa, más igualitaria, sin violencia contra las mujeres.”

El escenario actual de la SCJN es de recuperación de su autonomía, no le gusta a López Obrador. Quien vive sometido por el paternalismo se debate entre el amor que lo sobre protege y el odio porque no lo deja crecer. Esta es la lucha que veremos en los meses siguientes. Es lo que significa arrinconar la cultura patriarcal y también poner limites al presidencialismo desbocado del solitario habitante de Palacio Nacional.

Norma Lucía Piña será fundamental en lo que suceda en los meses por venir, destacadamente la reforma Electoral. Surge la esperanza de poner a salvo de trampas la sucesión presidencial. Otro actor en la disputa del poder. Otro fracaso de YSQ.

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