El testimonio de una joven estadounidense humillada por su propia madre en una secta en Corea del Sur

En 2013, la madre de Elise –una adolescente estadounidense de padres surcoreanos– descubrió que su hija fumaba marihuana. Ante ello, planeó para Elisa un viaje a Corea del Sur, con la idea de pasar un tiempo con su familia en ese país y deslindarse por un tiempo de sus amistades estadounidenses.

Pero lo que parecía iba a ser unas vacaciones de relajación y reflexión se convirtieron en una pesadilla. Como relata el periódico The Guardian, cuando Elise arribó a Corea del Sur desde Chicago pasó unos días con sus familiares pero luego su madre la llevó a la Iglesia Camino de Gracia (Grace Road Church) al sur de Seúl y la hizo permanecer en ese lugar.

La líder de la iglesia Camino de Gracia, Shin Ok-Ju, aparece golpeando a una persona durante uno de los rituales de su culto. (YouTube/The Guardian)

Elise dijo que su madre “decidió que pasáramos el fin de semana [en esa iglesia] y luego eso se transformó en ‘quedémonos la semana entera’. Pensé: ¿qué rayos?, ese no era el plan”.

Entonces, la joven fue sometida a una especie de reclusión: era forzada a asistir a sermones que duraban cinco horas, dormía en el suelo en habitaciones compartidas con hasta una docena de mujeres, se le negó medicación contra la ansiedad que necesitaba y se le bloqueó toda forma de comunicación con sus parientes en Estados Unidos. Y aunque su madre vivía también allí, aprobaba la forma como ella era tratada y las prácticas a las que era sometida.

Fue entonces cuando Elise, cuyo nombre real no se reveló para proteger su identidad y narró su historia al citado periódico, cayó en la cuenta de que estaba secuestrada. Y la iglesia en la que era retenida ha sido considerada una secta de tipo fanático. Una de las líderes de esa iglesia, Shin Ok-Ju, fue arrestada hace unos meses junto a otros miembros de su culto por acusaciones de retener a 400 fieles en Fiji, que fueron llevados hasta allá desde Corea del Sur, y de someterlos a rituales violentos, de acuerdo a un reportaje previo de The Guardian.

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El citado periódico publicó al respecto videos, disponibles en YouTube,  en los que se ve a Shin golpeando y humillando a personas y se afirma que en esa secta se promueve que para sacarle el demonio a una persona hay que golpearla e incluso de promueve que esa violencia se ejerza entre familiares.

Esa pastora también fue demandada en Estados Unidos en 2014 por un hombre de 27 años que sufría de enfermedades mentales. Shin, se acusa, le negó su medicación y trató de curarlo con rezos, pero también lo sometió una suerte de ritual en el que el hombre fue atado severamente al grado que sufrió la amputación de una pierna. Shin y su iglesia, de acuerdo al periódico New York Daily News, fueron demandados por 6 millones de dólares por el hombre afectado.

La propia Shin era quien impartía los largos sermones en esa iglesia donde Elisa estuvo retenida.

Shin Ok-ju, líder de la Iglesia Camino de Gracia fue arrestada en Corea del Sur. Se le acusa de haber mantenido recluidos a cientos de fieles en Fiji y de practicar un culto en el que se golpea y humilla a las personas, entre otros abusos. (Archivo Yahoo)

La situación hizo crisis, narra la joven, cuando tras discutir con su madre sobre su deseo de irse de esa iglesia, Elise comenzó a sentir un ataque de pánico. Trató de tomar su fármaco contra la ansiedad pero su madre le dijo que lo había tirado a la basura porque la iglesia no estaba de acuerdo con el uso de esa medicina. Y también le arrebató su computadora y su iPod, con lo que se rompió por completo su forma de comunicarse con el mundo exterior. Incluso su pasaporte estadounidense le fue quitado y destruido.

“Estaba hiperventilándome en ese momento y estaba volviéndome loca. Me quedó claro: esta gente no es normal”, contó Elisa.

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Entonces, narra The Guardian, cuando ella se negó a salir del cuarto en el que se encontraba fue arrastrada por varias personas para llevarla a la fuerza a escuchar el sermón de Shin. Elise gritaba desesperada para que no la tocaran y entonces Shin les dijo a los presentes: “¿Escuchan eso? Ella tiene un demonio dentro y por eso grita. ¿Quieren convertirse ustedes también en eso?”.

Forzada a escuchar un sermón en el que se le demonizaba, Elise dijo “pensé que iba a vomitar. No puedo escapar… Estoy mirando a mi madre y haciéndole señas de que necesito mi medicina, pero ella me ignora por completo. No sé qué hacer, estoy básicamente solo tratando de no desmayarme”.

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Tiempo después, la joven logró escapar de la iglesia y pudo llamar por teléfono a su hermana desde una tienda cercana. Pero mientras lo hacía, vio que su madre se acercaba al lugar, buscándola. “Sentí que estaba en una película de terror, con el asesino al otro lado de la esquina y tú tratando de esconderte de él”, contó Elise.

“Esa fue la última vez que vi a mi madre”, comentó la joven a The Guardian.

Al final, el padre y la hermana de la joven llegaron a buscarla el día siguiente y se la llevaron consigo. Pero eso no acabó con la pesadilla: aunque Elisa obtuvo un nuevo pasaporte en la embajada estadounidense, su madre canceló el boleto de avión de regreso a Estados Unidos con el que ella esperaba volver.

Shin Ok-Ju toma del pelo y sacude a una persona durante un ritual en su Iglesia Camino de Gracia. (YouTube/The Guardian)

Con todo, tiempo después pudo volver a Estados Unidos, pero pesadillas en las que soñaba que estaba atrapada de nuevo en Corea la perseguían sin descanso. La joven fue diagnosticada, de acuerdo a The Guardian, con síndrome de estrés postraumático.

Su dolencia llegó a tal extremo que Elise se autolesionó, quizá en un intento de suicidio, y fue hospitalizada. Y para su desventura, su madre le llamó al hospital, pero no para decirle que le deseaba una pronta recuperación si no para reprocharle que las personas que se suicidan merecen ir al infierno.

“¿Cómo puede alguien decirle eso a su hijo”, se lamentó la joven, quien añadió que su madre cambió por completo desde que se sumó a la Iglesia Camino de Gracia.

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Ahora, Elise espera que tras la detención de Shin se haga justicia a las personas que sufrieron abuso en esa iglesia. De acuerdo a CNN, las personas que quedaron varadas en Fiji tras haber sido llevadas allí por la iglesia de Shin fueron, en varios casos, sometidas a agresiones físicas y reclusiones forzadas y muchas se les arrebató el pasaporte. Los afectados, se indica, fueron convencidos por Shin y su iglesia de que una gran hambruna iba a desatarse en Corea y por ello debían mudarse a Fiji para vivir en una suerte de sociedad utópica. En Fiji, la iglesia y una empresa afiliada establecieron también negocios y restaurantes, de acuerdo a CNN.

Esa iglesia y sus abogados han negado las acusaciones en su contra y criticado que lo que se ha dicho en los medios sobre esa congregación ha sido severamente distorsionado. En todo caso, los arrestos presentes y los problemas legales del pasado están allí y están en proceso de ser dilucidados judicialmente. Y testimonios como la de la joven Elise añaden crónicas de primera mano de las ominosas prácticas que, se alega, han tenido lugar en esa iglesia.

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