El sueño tranquilo: la otra víctima del coronavirus

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Las rutinas son las principales aliadas del sueño. Pero en el 2020 nuestros hábitos han sido interrumpidos por el Covid-19 y eso nos ha perturbado el descanso verdadero.

Todo en la naturaleza está regido por ciclos, que no son más que etapas o períodos que siguen una secuencia. Y cuando un ciclo llega a su fin, todo se repite en el mismo orden, de principio a fin (ver video).

Uno de los principales reguladores del bienestar es el ciclo de la vigilia-sueño. La vigilia comienza en el momento en que despertamos. Durante la vigilia desarrollamos todas las actividades de nuestra vida consciente como estudiar, trabajar y socializar.

Y luego de un día de actividad llega la noche. Nuestro cuerpo se prepara para la segunda mitad del ciclo, dedicado exclusivamente al sueño. En ese momento el organismo se limpia, se reorganiza y crece, mediante la regeneración celular, la eliminación de toxinas, la consolidación de la memoria y el aprendizaje.

La vigilia y el sueño son dos etapas igualmente importantes para la salud física y mental de los individuos.

Expertos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard realizaron una serie de encuentros online sobre los efectos emocionales y psicosociales de la pandemia, y una de las víctimas recurrentes es el sueño.

Donn Posner, presidente de Sleepwell Consultants, alertó que el problema del sueño debe ser manejado como "una infección" si deseamos deshacernos de él.

"Las acciones que estamos tomando para protegernos (del coronavirus) no sólo puede precipitar problemas para dormir sino generar problemas crónicos del sueño", dijo Posner.