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El ‘stealthing’, la peligrosa conducta que podría considerarse abuso sexual

La legislación para frenar el abuso y la agresión sexual ha tenido importantes avances, entre ellos la ley que, en California, define una relación sexual consentida como algo que es explícitamente aceptado por ambas partes. Es la llamada norma ‘Yes Means Yes’ (‘Sí significa sí’) que desde 2014 requiere que una persona dé su aval afirmativo expreso para que una relación sexual sea considerada consentida y no un posible caso de abuso o incluso de violación.

Ahora, en Wisconsin y California se han presentado nuevas iniciativas de ley que buscan ampliar aún más la definición de sexo consensual y que consideran que una relación sexual deja de ser consentida si la pareja retira el condón en secreto a la mitad del acto, una práctica conocida como ‘stealthing’.

De acuerdo al portal Buzzfeed, esa acción es común, pero su carácter abusivo, cuando el uso del condón es parte del acuerdo para una relación consentida, y peligroso, porque puede exponer a la pareja a enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, la vuelven una conducta nociva.

La práctica de retirar el condón en secreto a la mitad de una relación sexual, conocida como ‘stealthing’. sería considerada una agresión sexual si son aprobadas iniciativas de ley al respecto en Wisconsin y California. (The Independent / Yahoo)
La práctica de retirar el condón en secreto a la mitad de una relación sexual, conocida como ‘stealthing’. sería considerada una agresión sexual si son aprobadas iniciativas de ley al respecto en Wisconsin y California. (The Independent / Yahoo)

El ‘stealthing’ es una conducta que, por lo general, se realiza durante relaciones sexuales casuales, entre personas que no se conocen o que no tienen una trayectoria destacada previa. En los medios se comenta que, gracias a redes sociales en los que se hacen contactos para tener sexo casual, tener contacto sexual con un desconocido o casi está en boga entre las y los jóvenes. Pero en esa relación sexual el uso de condón es parte clave, un requisito para que ésta sea consensual.

Pero testimonios revelan que, con frecuencia, durante el encuentro sexual el varón de repente y en secreto, sin avisarle a la pareja, se quita el condón y continúa el acto. Algunos consideran que esa actitud -el llamado ‘stealthing’- es una suerte de desplante de poder, del macho que ‘deja la semilla’ en la hembra. Es por ende un acto prepotente, que traiciona la confianza mutua (la relación protegida con condón) y coloca a la pareja en fuerte riesgo de producir un embarazo o de contagiarse de enfermedades.

En las iniciativas de ley mencionadas, el ‘stealthing’ implica que la relación sexual deja de ser consensuada y, por ende, se convierte en una forma de agresión sexual. El ‘stealthing’ ha motivado también a varios gobiernos a reconsiderar su definición de violación. Como se comenta en Salon, en enero de 2016, en Suiza, un hombre fue sentenciado por violación por haber retirado el condón sin aviso durante una relación sexual.

En Estados Unidos, un artículo de Alexandra Brodsky, de la Escuela de Derecho de Yale, señala que los riesgos a los que es sometida una víctima de ‘stealthing’ y la experiencia de violación de la dignidad vinculada a ello implican que la relación sexual en la que eso sucede deja de ser consensual y por ello debe proveerse a las víctimas de opciones legales para enfrentarla (en el ámbito criminal o de derechos civiles, entre otros).

La iniciativa de ley de Wisconsin considera también una vulneración del sexo consentido si una mujer se retira dispositivos de control natal, como los diafragmas, sin revelarlo, en los casos en que la relación sexual fue consentida porque la pareja suponía que la mujer usaba esos elementos para prevenir un embarazo.

Con todo, es el retiro secreto del condón la práctica más frecuente y sustancial contra la que esas iniciativas pretenden actuar. Al considerar al ‘stealthing’ como una imposición, una ruptura del sexo consensuado y, por tanto, una forma de agresión, esa práctica puede ser punible judicialmente. Con ello, se busca frenar de tajo esa conducta, que no solo pone en riesgo físico a la mujer que la sufre sino que también la agravia moralmente.

La representante estatal Melissa Sargent, de Wisconsin, fue la primera en presentar una iniciativa de ley contra el ‘stealthing’ en EEUU. (AP)
La representante estatal Melissa Sargent, de Wisconsin, fue la primera en presentar una iniciativa de ley contra el ‘stealthing’ en EEUU. (AP)

Otras voces, con todo, aunque consideran al ‘stealthing’ como una práctica inaceptable y peligrosa, debaten si debe ser tipificada genéricamente como agresión sexual. En un artículo en Verdict, Sherry F. Colb señala que el retiro en secreto del condón a medio acto sexual es abusivo y peligroso, pero no necesariamente implica que es una violación o agresión sexual, según la ley las ha definido hasta ahora. Eso no quiere decir que el ‘stealthing’ debe ser tolerado o que no deben formularse leyes al respecto sino que, como menciona Colb siguiendo a Brodsky, sí deben existir nuevas definiciones al respecto, consecuencias legales para quien lo practica y remedios para las víctimas, incluso sin que el asunto sea considerado o juzgado como equivalente a una violación.

Y en testimonios como el de Sophie Maullin en The Guardian, quien narra que fue víctima de ‘stealthing’, se considera que esa práctica es un crimen que debe ser sancionado.

La asambleísta Cristina García presentó una iniciativa de ley contra el ‘stealthing’ en California. (Wikimedia Commons)
La asambleísta Cristina García presentó una iniciativa de ley contra el ‘stealthing’ en California. (Wikimedia Commons)

En realidad, las tres fuentes citadas coinciden en que el ‘stealthing’ rompe el consenso en la relación sexual, es una práctica que pone en riesgo a quien es sometida a ella y por ello debe ser posible imponer sanciones para quien la perpetra y brindar asistencia y reparación a quien la sufre. Del grado de gravedad que se le asigne legalmente al ‘stealthing’, ya sea como una modalidad de abuso o equiparable a una agresión sexual o a una violación, dependerá la sanción y la reparación.

Aún es pronto para saber si las iniciativas en California (impulsada por la representante Cristina García) y Wisconsin (por la representante Melissa Sargent) lograrán ser aprobadas pero su sola formulación legislativa es una primicia nacional e implica un paso sustancial para tipificar y comenzar a disuadir y sancionar por la vía jurídica abusos que laceran severamente a muchas personas pero que hasta ahora no han sido encarados a cabalidad.

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