El sol es su peor enemigo, pero ella no quería perderse su ceremonia de graduación aunque fuera a plena luz del día

Toga y birrete conforman el singular atuendo en las graduaciones escolares y universitarias. Pero toga y ¿casco de astronauta? Para la joven Riley McCoy ese fue justamente el caso y la suya no es una historia de modas estrafalarias sino de amor, fuerza de voluntad, solidaridad y espíritu de superación.

“Estuve muy emocionada… No nerviosa, solo emocionada”, comentó ella a CNN.

Riley McCoy, ataviada con un casco que la proteje de la radiación solar, pudo asistir a su graduación escolar en un evento al aire libre, (YouTube/OC Register)

McCoy, de 18 años y recién graduada de la escuela preparatoria Dana Hills, en California, simplemente no puede exponerse al sol, pues padece una rara enfermedad que hace que su piel sea hipersensible a la radiación solar ultravioleta.

La luz solar puede causarle severas quemaduras e incluso cáncer de piel, de acuerdo a CNN. Por ello ha pasado la mayor parte de su vida bajo techo protegida de los rayos solares y es por la noche cuando puede salir y realizar actividades en el exterior. Adicionalmente, su enfermedad, conocida como xerodermia pigmentosa, en ocasiones produce daño neurológico al paciente, y la joven ya ha comenzado a padecer esos estragos.

De acuerdo al periódico Orange County Register, solo unas 100 personas en EEUU padecen ese mal y la esperanza de vida de los pacientes no es alentadora: usualmente no más de una veintena de años.

Con todo, su condición no ha frenado a Riley y ella se ha esforzado notablemente por llevar una vida tan normal como sea posible, con una enorme dosis de dedicación, esfuerzo y buena voluntad. “Ella le ha enseñado a todos en esta escuela lo que el amor significa”, le dijo al Register el director de actividades estudiantiles de la Dana Point High School.

Así, al culminar sus estudios de preparatoria, decidió que no iba a perderse el gran evento de su graduación. El punzante detalle era que la ceremonia iba a realizarse en un estadio al aire libre y en pleno día, con los rudos rayos solares golpeando de lleno en pleno junio.

La joven pudo haber tenido una graduación separada dentro de la escuela, como su propia mamá estaba organizando, pero ella no lo quiso así: su sueño era estar junto a sus compañeros y caminar como todos ellos para recibir su diploma. “Yo quiero estar con mis amigos”, le dijo Riley a su madre.

El sol no iba a detenerla.

En el soleado estadio de su escuela Dana Point High, en California, un lugar que estaba vedado para Riley McCoy por su enfermedad que la hace hipersensivle al sol, ella pudo participar de la graduación con sus compañeros y fue ovacionada. (YouTube/OC Register)

Pero no era algo fácil. Su madre, Pam McCoy, comentó a CNN que “nunca pensó que ella querría tomar ese riesgo… Pero ella insistió en que iba a caminar con sus amigos. No había modo de disuadirla”.

Así, McCoy se abocó a encontrar una solución para su hija. Fue entonces cuando, narra el Register, ella conoció el sitio enfantsdelalune.org, creado en Francia por pacientes con xerodermia pigmentosa y sus familiares. Allí vio fotos de chicos con esa enfermedad que portaban cascos con visor de burbuja, similares a los de un astronauta, con un sistema de ventilación integrado. Los cascos, que protegen de los rayos ultravioleta del sol, fueron diseñados por la Universidad de Poitiers y con el apoyo de la organización XP Family Support Group, dedicado a las personas con xerodermia pigmentosa en Estados Unidos, le fue posible a McCoy obtener uno de esos cascos.

Riley recibió el casco el pasado 1 de junio y entonces, ataviada también con guantes protectores y los obligados elementos de la toga y el birrete, ella pudo hace unos días asistir a su graduación y caminar junto a sus compañeros para recibir su diploma.

Con todo, había temor de que, por alguna razón, su toga pudiera rasgarse o de que ella, en un tropiezo, expusiera su piel al sol.

Pero todo se desarrolló estupendamente. Cuando le tocó a ella el turno de dirigirse al estrado, todos los asistentes –alumnos, profesores, padres de familia, empleados escolares– se pusieron de pie y los aplausos y las aclamaciones colmaron el lugar. Luego, a bordo de un carrito de golf, Riley salió del estadio en medio de vítores y saludos de los presentes.

Tal fue la emoción de la gente cuando Riley hizo su aparición que en el audio general del estadio nadie anunció su nombre. Pero la ovación fue inmensa y todos allí sabían de quién se trataba.

“Lo hice”, dijo Riley, feliz, cuando el evento concluyó.

Tras culminar su preparatoria, algo que su padre Mike McCoy considera un pequeño milagro, el futuro de Riley es un tanto incierto, aunque él dice que “ella ama el teatro… toda clase de actuación y canto… Ella quiere tomar clases de teatro y participar en obras”.

“Se tú mismo”, es el mensaje que Riley ofrece a los demás, cuenta CNN.

Y ella está decidida a seguir adelante con la convicción de que ni siquiera el sol ha podido detenerla.

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